Un amigo repetía lo que decía Thoreau: "Vivo como vive mucha gente en una tranquila desesperación".
Si a quienes viven de esta manera sumamos quienes viven aburridos, deprimidos o insatisfechos, comprenderemos por qué sólo una de cada cincuenta personas se considera feliz o satisfecho.
No siempre nos preguntamos dónde fueron a parar los sueños y esperanzas que espontáneamente le dieron vida a nuestra adolescencia.
Habitualmente, de pronto, nos sentimos confundidos, perdidos, atrapados en una especie de laberinto que nosotros mismos hemos construido, pero que no tuvimos conciencia de la forma en que lo hemos hecho.
Habitualmente nos hemos olvidado de vivir, y hemos mal empleado la vida persiguiendo sueños ajenos, ambicionando lo que no tenemos, de espalda a lo que realmente somos y haciendo esfuerzos en aras de lo que se ha dado en llamar el lujo final que no es otra cosa que: "lograr que los otros nos envidien".
Pocos son capaces de aceptar que nadie más que ellos mismos son los responsables de una vida gris, de transitar un camino que pareciera ir más hacia atrás que hacia adelante.
Amarrados a los bienes que han ido adquiriendo a cambio de esfuerzo y de la propia vida, han perdido la actitud de aventurarse a la emoción de lo nuevo y lo desconocido: viven simplemente para cuidar cosas y en el mejor de los casos para hacerlas crecer.
Pero de una u otra manera no viven para vivir, ni son ellos lo más importante en sus vidas.
Se equivocan quienes piensan que nadie elige ser infeliz, que la infelicidad es el producto de las circunstancias. Quienes así piensan ya se han condenado a la infelicidad.
A manera de ejemplo, cuando hemos llegado a una edad respetable que sería lo que condiciona nuestra felicidad o infelicidad, recibir cada nuevo día con una actitud de resignación y hasta de amargura porque hemos dejado de ser jóvenes, o darle gracias a Dios por cada nuevo día que nos ha permitido vivir.
Quién es más feliz, ¿el que está satisfecho con lo que tiene o el que vive añorando lo que le falta?, ¿el que ve su botella medio llena o el que la ve medio vacía?.
Hoy voy a mejorar mi calidad de vida, en lugar de resignarme a la mediocridad. Este viernes 13 estaré en Kristalys Spa dictando la charla El Arte de la Felicidad. Hora: 7 p.m.
(*) Escritor, conferencista, autor del libro Retomando Nuestra Esencia.
Revista del Domingo/ppmt2009.-

Uno de los grupos profesionales más afectados por el estrés en su trabajo es el del área de enfermería, porque al estar en constante relación con los pacientes viven las cargas producto de la confrontación repetida con el sufrimiento humano y la muerte. 

