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No es que ahora esté de moda, el concepto de cura termal lleva siendo una de las principales terapias de relax y belleza durante toda la historia de la Humanidad. Un buen tratamiento en un balneario o en un spa urbano te dejará lista para dejar atrás toda la tensión acumulada este año y empezar tus vacaciones como nueva.

¿En qué consiste?

Un baño termal consiste en la combinación armónica de baños de agua fría y de agua caliente. De esta forma se recibe la acción directa del contraste de temperatura y ayuda que nuestra piel absorba minerales y que nuestros músculos se relajen y alcancen su estado óptimo. Los minerales son depositados en el tejido celular subcutáneo y, en ese momento, empiezan a actuar activando nuestro metabolismo. El juego de tensión y relajación que se produce por la alternancia de temperaturas hace que:
– Nuestras defensas se pongan a trabajar de forma inmediata
– Eliminemos toxinas y favorezcamos un efecto analgésico que actúa sobre aquellos dolores que más nos molestan
– Relaja nuestra musculatura para devolver a nuestro organismo a su estado ideal
– Tonifique y reconstituya toda la estructura ósea de nuestro cuerpo

Mucho más guapas con aguas termales

Al combinar el agua fría con la caliente se crea una acción termomineralizadora que actúa de forma directa sobre el organismo. Esto puede realizarse de muchas maneras pero la mejor forma es, sin duda, que un experto nos ayude a combinar y a optimizar este flujo de temperaturas para obtener los beneficios perfectos para nuestro cuerpo.
Además, nuestra piel tendrá beneficios inmediatos gracias a que este tipo de aguas son ricas en manganeso (con propiedades hidratantes y antioxidantes), cobre (anti-inflamatorias y antisépticas), magnesio (potente estimulador de la renovación celular), zinc (además de regenerante es anti-inflamatorio y antibacteriano), selenio (tiene cualidades antioxidantes), calcio (en combinación con el manganeso posee efectos cicatrizantes), hierro (facilita la oxigenación celular) o el cobre (posee propiedades anti-inflamatorias)… Y la suma de minerales aporta enormes beneficios para embellecer nuestra piel:
– Suaviza y refresca, muy recomendable sobre todo después de la depilación , debido a sus propiedades calmantes.
– Protege las células de la piel de radicales libres (esos que se ceban en nosotras en épocas de estrés, en largos baños de sol o en cambios bruscos de temperatura ambiente) y, por tanto, ayuda a que no aparezcan arrugas o envejecimiento cutáneo prematuro.
– Descongestiona nuestro rostro y refuerza la energía natural de nuestra piel, favoreciendo la aparición de un brillo especial que sólo nos pertenece a cada una.
– Facilita la desaparición de pequeñas irritaciones, dermatitis y picores de todo tipo.

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