Entre 50% y 90% de las mujeres embarazadas experimentan náuseas y vómito, especialmente en el primer trimestre del embarazo, pudiendo aparecer tan temprano como dos semanas después de haber concebido.

Las náuseas y vómito del embarazo tienden a ocurrir en la mañana pero pueden presentarse a cualquier hora del día o de la noche.

Aunque se trata de un fenómeno molesto, la mayoría de los casos se resuelven con remedios caseros como hacer pequeñas comidas durante el día o beber sodas tipo Ginger ale.

Sin embargo, en 1% a 2% de las embarazadas la náusea y el vómito son muy severos y pueden conllevar consecuencias serias como deshidratación, pérdida de peso, deficiencias nutricionales y vitamínicas y alteración de los niveles de potasio y de sodio, que pueden requerir hospitalización. La madre se afecta psicológicamente.

Esa condición severa se conoce con el término médico de hiperemesis del embarazo o hiperemesis gravídica (hiper=exceso y emesis=vómito gravídica de la gravidez o embarazo).

La hiperemesis del embarazo puede acarrear consecuencias para el feto como bajo peso al nacer y parto prematuro.

Aunque no se ha establecido de manera comprobada la causa de la hiperemesis del embarazo se ha encontrado que los niveles de una hormona denominada gonadotrofina coriónica, asociada al embarazo, están elevados. Otras teorías sugieren la existencia de razones psicológicas.

Por otra parte, se ha sospechado que hay factores hereditarios y que las hijas de madres que han sufrido hiperemesis del embarazo tienden a presentar el mismo problema.

Un estudio noruego reciente evaluó datos de más de 500.000 mujeres y de casi 400.000 hombres nacidos de madres que habían tenido hiperemesis del embarazo.

Los investigadores encontraron que las hijas nacidas después de un embarazo complicado por hiperemesis o vómito excesivo tenían el triple de probabilidad de presentar el fenómeno en su propio embarazo que las mujeres que nacieron después de un embarazo no afectado.

No se observó aumento en el vómito en las mujeres cuyas suegras habían tenido hiperemesis.

El hecho que el riesgo pase a las hijas pero no a las parejas de los hijos sugiere que el perfil genético de la embarazada es más importante que el perfil genético del feto.

En otras palabras, las mamás con hiperemesis les transfieren a sus hijas tendencia a presentar el mismo problema.

Entretanto se avanza en el estudio de otros posibles factores, los médicos pueden aconsejar a la embarazada sobre la aparición o recurrencia de la hiperemesis cuando la abuela materna del bebé tuvo el problema.

La hiperemesis del embarazo es un problema que requiere atención. La embarazada cuyo vómito sea excesivo debe consultar pronto.

Fuente:
BMJ

SaludHoy.com/ppmt2010.-