Sobrepeso,obesidad, grasa abdominal excesiva, vida sedentaria, alcohol, cigarrillo, dieta alta en grasas, síndrome metabólico, alteraciones de la glicemia y grasas sanguíneas, resistencia a la insulina, insuficiencia renal, herencia familiar; casi todos son los mismos factores que provocan las afecciones cardiometabólicas, como la diabetes, la hipertensión arterial y el colesterol alto, llamadas así porque son las principales impulsadoras de las enfermedades cardiovasculares y porque ocupan el primer lugar de causas de muertes en el mundo.

En esta antagónica lista aparecen factores modificables y no modificables. En las primeras están las relacionadas con el estilo de vida, como la obesidad y el sedentarismo, mientras que en las no modificables, la herencia. Una persona sin antecedentes genéticos pero obesa tiene altas probabilidades de contraer estas anomalías que una delgada con predisposición familiar, afirmó el cardiólogo internista Alfredo Poleo, en el primer curso de enfermedades cardiometabólicas para periodistas que se realizó en Catia La Mar, patrocinado por laboratorios Merck de Venezuela.

-No podemos hacer nada, por ahora, con los factores de riesgos no modificables, pero sí adoptar una dieta balanceada, hacer ejercicios y tomar conciencia de que la prevención es el mejor medicamento, enfatizó.

Citó cifras nada alentadoras: 16.7 millones de personas mueren cada año en el mundo por enfermedades cardiovasculares. El 75% de diabéticos fallece por un problema cardíaco. Se incrementan los casos en niños y adolescentes, pues estos factores están ligados al estilo de vida moderno, en el comer menos alimentos naturales y más los preparados lo que genera obesidad, hipertensión y diabetes.

Y aunque los hombres prevalecían en estas estadísticas, ahora las mujeres son las más afectadas en número de muertes. Explicó el doctor Poleo que el riesgo en ellas después de la menopausia, se equipara con la del hombre porque dejan de producir las mismas cantidades de estrógeno.

El colesterol es esencial para el buen funcionamiento del organismo. Rogert Uscátegui, cardiólogo y asesor médico de la línea metabólica explicó por qué:

-El colesterol participa en la síntesis de distintos tipos de hormonas, las cuales son compuestos que envían señales y mantienen el equilibrio en el cuerpo. Así, por ejemplo, el colesterol está relacionado con las hormonas sexuales y las hormonas corticoides, implicadas en una variedad de mecanismos fisiológicos, incluyendo aquellos que regulan la inflamación, el sistema inmunitario, el metabolismo de hidratos de carbono y las reacciones del organismo al estrés.

Ni bueno ni malo

El colesterol es uno solo y se obtiene a través de la ingesta de alimentos de origen animal, como la carne y no por la utilización del aceite para freír o aderezar, como se piensa, precisó el doctor Uscátegui.

La asignación errónea de su carácter nocivo o beneficioso viene dado por sus transportadores o lipoproteínas: la LDL (o mal llamado colesterol malo) es la lipoproteína de baja densidad que transporta el colesterol hacia la pared arterial y de allí a los tejidos; mientras que la HDL (que sería el buen colesterol) es la lipoproteína de alta densidad que lo lleva desde los tejidos hacia el hígado, donde se descarta el colesterol en exceso o se le asignan otras funciones.

El problema surge cuando aumentan los niveles en sangre de la LDL, lo cual produce un exceso de transporte de colesterol hacia las arterias, que pueden obstruirse si no se toman los cuidados. “La abundancia del colesterol en la sangre inicia un proceso de oxidación en la pared arterial, por lo que se formará una placa de ateroma que desencadenará la aterosclerosis o depósito de sustancias en las paredes de las arterias.

-Para entender la desproporción exacerbada del colesterol en las arterias, basta imaginar al torrente sanguíneo como una autopista que presenta un desvío de un sólo canal, representado por una arteria. Será inevitable una tranca de automóviles, todos de marca LDL, los cuales llevan el colesterol.

La situación empeorará si por el exceso vehicular, los automóviles se quedaran atascados en la única vía de acceso y no sean suficientes las grúas o transportadores HDL que los retiren de la arteria.

"Se requiere sólo una pequeña cantidad de colesterol en la sangre para satisfacer las necesidades básicas del cuerpo y el hígado", dijo el médico cardiólogo, quien añadió que existen dos formas de producir colesterol, la que se obtiene a través de la ingesta y la que genera el propio organismo.

Constelación de factores

Los especialistas coincidieron en que la hipertensión arterial, diabetes, obesidad, colesterol alto y el sedentarismo, conforman los "factores de riesgo", presentes en un gran porcentaje de pacientes venezolanos.

"Por ejemplo, cuando uno realiza un diagnóstico de hipertensión arterial, más del 40% de los hipertensos presenta el colesterol elevado, 60% de los diabéticos comprobados son hipertensos y de ellos una buena parte son obesos o poseen otro factor de riesgo asociado", expresó Liset Aponte, médico endocrinólogo.

-La diabetes es una alteración del metabolismo de los hidratos de carbono que se caracteriza por un aumento excesivo de la glucosa en sangre. La diabetes Tipo I, suele presentarse de manera brusca, en personas jóvenes y requiere tratamiento con insulina, y la diabetes Tipo II, comienza de manera insidiosa, con pocos síntomas, habitualmente en personas mayores de 35 años y suele tratarse con fármacos orales.

La Tipo II está muy relacionada con la obesidad y es frecuente que provoque trastornos circulatorios, sobre todo cerebrales y cardíacos. Suelen asociarse a otras enfermedades como hipertensión y dislipidemias.

El especialista recordó que la obesidad es el factor de mayor riesgo. "Cuanto más sobrepeso, más probabilidades de desarrollar diabetes, hipertensión y niveles anormales de colesterol, lo que conduce a una enfermedad cardíaca. Además, si se lleva la mayor parte del peso alrededor de la cintura en lugar de las caderas, se suma al riesgo de sufrir trastornos, hipertensión, accidente cerebrovascular o enfermedad del corazón".

Pero existen en cada paciente grados de riesgo que tienen que ver con la herencia y hábitos. Por ello se habla de pacientes con bajo, mediano, alto y altísimo riesgo lo que define las indicaciones. El tratamiento es de por vida para el hipertenso y el diabético.

La médico endocrinólogo ofreció estadísticas para la reflexión: por cada segundo se diagnostica un caso de diabetes y una complicación por esta enfermedad. Cuando una persona va a consulta ya tiene un grado de nefropatía, un 15% de ellos daño cardiopático y un 15% alteración en la retina. Cada año, 400 pacientes desarrollan falla renal. Por cada 100 casos de diabetes, se realiza una amputación de miembro inferior. Las proyecciones indican que más de la mitad de la población mundial será diabética en el 2025.

Datos de interés

Estadísticas aportadas por la Fundación Venezolana de Insuficiencia Cardíaca (Funvic) señalan que en Valencia 42% de la población tiene hipertensión arterial y sólo 7% está controlado. El 50% de las personas con hipertensión puede llegar a la insuficiencia cardíaca y 52% de los hipertensos sufrirá de esta enfermedad si no controla sus cifras de presión arterial. Se estima que el 33% de los diabéticos puede desarrollar infarto agudo al miocardio e incluso llegar a una insuficiencia cardíaca. Pero no todo es malo. Por ejemplo, los niveles de colesterol se pueden controlar si se consumen más vegetales y menos carnes rojas, se abandona el cigarrillo y se hace ejercicios. Los pacientes sin síntomas -mayores de los 18 años de edad-, deben practicarse una prueba de triglicéridos y colesterol de forma bianual, no así para los que tiene factores de riesgo asociado. Los menores de 18 años que tengan manifestaciones o antecedentes familiares de dislipidemia -alteración de los lípidos- deben practicarse un examen por lo menos una vez al año. En menores de 18 años hay que hacerlo una vez cada 5 años.

Ana Isabel Laguna/Suplemento Medico/ppmt2010.-