¿Quién tiene la crisis?

En realidad la crisis es más de los padres que de los y las adolescentes, ellos sencillamente están viviendo la etapa, mientras que los padres piden auxilio porque las formas de crianza usadas anteriormente ya no funcionan. Esto no quiere decir que comprenderlos significa aceptar todo lo que hacen o dicen, pero sí es necesario asumir que parte de los cambios deben ocurrir en la forma que uso para expresarle al adolescente mi malestar emocional ante alguna situación. Esta relación puede convertirse en un enfrentamiento bélico continuo o en una confrontación intensa que puede terminar en sana paz. No se trata de competir a ver quién gana, quién tiene la razón o quién queda mejor parado frente a los demás. No compita con su hijo o hija, usted es el padre o madre y como tal le corresponde establecer las reglas de forma flexible, aprendiendo a desarrollar un estilo propio y exclusivo. Los adolescentes no pueden ser tratados igual a sus hermanos menores, ni pueden ser siempre los sacrificados o los privilegiados. Ellos necesitan aprender a lidiar con los privilegios y las responsabilidades propias de la etapa, y los padres son los encargados de que esto ocurra. Por supuesto, no es nada fácil, si nos mantenemos demostrando firmeza y autoridad sin abuso y con las razones correctas, la relación será mas tolerable.

Cada circunstancia amerita una adaptación especial para lograr un acuerdo y una decisión compatible, pero habrán ocasiones en las que simplemente ellos no estarán conformes y lo demostrarán con todas sus fuerzas. Intente no engancharse en las ofensas personales, enfóquese en el problema. La crisis también se ve reflejada en las estructuras de la familia si ha habido o no normas preestablecidas, cuando anterior a la etapa han existido límites entonces el trabajo se enfatiza en la necesidad de mantener un acompañamiento y seguimiento con el adolescente. Esto tal vez sea uno de los factores de riesgo que aumenta la crisis.

Muchos padres piensan que por estar avanzando en tamaño o edad ya deberían manejarse solos, y en realidad, existen aspectos en los que es completamente sano que tomen decisiones, expresan sus intereses, deseos e ideas, y generalmente serán muy diferentes a los nuestros, no por ello son rebeldes o desobedientes, ya no son niños y necesitan sentir su individualidad, pero no los abandone. Crecer amplía sus derechos pero también intensifica sus deberes y eso no es cuestionable.

Recomendaciones prácticas

Respete su espacio, no interprete el hecho sino la necesidad, Sea firme en los límites ante lo que sea poco decente o provechoso y muéstrese abierto y agradable ante lo que es permitido.

El adolescente no necesita lo que usted le da, él y ella lo necesitan a usted como padre o madre. No trate de suplantar las necesidades emocionales por las materiales, suplir estas necesidades no equivale a complacer.

Acompañar significa hacer presencia, y tener un seguimiento no es controlar y manipular, es cumplir mi rol como guía y modelo a seguir, es ir mas allá de los externo y mantener empatía afectiva.

Dejemos de vivir dando objetos en vez de amor y dando pautas en vez de presencia.

Practique la tolerancia ante lo accesible y saludable aunque sea diferente a usted, suavice el conflicto llamándolos a solas, exprese gestos y palabras de cariño sin empalagar y en momentos apropiados, no permita que el distanciamiento personal tome terreno y la intimidad se pierda, llámelo como quisiera que fuese y no según los defectos evidentes, afirme la personalidad y no haga énfasis en la culpa, corregir es diferente a sancionar y dialogar es distinto a cuestionar, puede pensar con ellos pero no por ellos. Las amenazas inconclusas y el maltrato físico sólo lo llevaran al desastre. Es bueno retomar y equilibrar el proyecto de vida familiar y el proyecto personal de cada miembro de la familia. Construya el puente roto de la comunicación todas las veces que sea necesario, muéstrese sincero y honesto usando el respeto y la comprensión. Pronto esta etapa pasará y la relación permanecerá pues aunque sintamos que todo se rompe los vínculos no, aprovechemos la oportunidad de mejorar el presente.

Elena Farías de Rodríguez. Psicopedagoga

elenacrismary@hotmail.com

ppmt2009.-