Autoestima la podemos definir como la valoración que me hago yo mismo, vale decir, cuánto creo yo que valgo.

Las personas tenemos una tendencia a "ser" con las otras personas: nos medimos de acuerdo a lo que digan los demás y nos modificamos (aspecto exterior, o interior) de acuerdo a los otros, al juicio del otro. Parece algo tan fácil decir "me quiero y me acepto como soy", pero pienso realmente que desde que somos niños nos programan para lo contrario, para no aceptarnos como somos, y cuando estamos en pareja, muchas veces el otro actúa como espejo nuestro y lo que nos molesta del otro, en muchos casos es porque eso que vemos feo en el otro es porque nosotros padecemos de esa característica que no nos gusta. Para estar bien con los demás es necesario estar bien con uno mismo.

Tendemos a etiquetarnos (yo soy de esta forma, siempre he sido así, nunca voy a cambiar), pero no hacemos nada para remediarlo, ni siquiera muchas veces lo intentamos. Ahí entra la postergación, siempre hay cosas más importantes que hacer que mirarse hacia adentro (el trabajo, el estudio, los hijos, las preocupaciones monetarias) y luego nos preocupamos pensando que todo cambiará por arte de magia.

Ya lo dijo Platón, que "la conquista de sí mismo es la mayor de las victorias". Qué palabras tan sabias! El ser humano tiene una tendencia a dominar el mundo exterior, ¿pero qué hay de su mundo interior? Siempre está luchando con su mundo interior y generalmente pierde. Tiene tanto miedo a enfrentarse consigo mismo, que para enfrentar esos miedos se aferra inútilmente a cosas exteriores o relaciones destructivas.

Pese a lo que pueda pensarse, el grado de autoestima no es algo innato en el ser humano. Está comprobado que muchos de los problemas de la edad adulta pueden tener su raíz en las carencias afectivas vividas en la infancia; sin embargo, cualquier persona puede mejorar su relación consigo misma a través de la actitud mental positiva que se opone al pensamiento negativo.

Tú eres el responsable de tus propios sentimientos.

Si tú crees que algunas personas te hacen sentir mal, tienes que saber que esto no puede ser cierto, es imposible, ellos no controlan tus pensamientos. Tú eres quien permite que te afecten.

Para amar a los demás hay que empezar por casa, y la casa es uno mismo: aceptar su cuerpo, su mente, y su espíritu. Para amar a los demás es condición sinequanon estar bien con uno mismo.

Este viernes 5 estaré en Kristalys Spa (Tlf. 04128844815) dictando la charla La Autoestima. Hora: 7 p.m.

(*) Escritor, conferencista, autor del libro Retomando Nuestra Esencia.

Fernando Latouche

E-mail: ferlatouche@hotmail.com

ppmt2009.-