La medicina ayurvédica tibetana plantea que una enfermedad es sencillamente un desorden que hay en nuestro cuerpo.
La materia, la sustancia, sea la que fuere, burda o sutil, si está a tono con las armonías universales tendrá que vibrar en orden.
Es deber del médico no quedarse en el diagnóstico y tratamiento de una patología física, tiene que ir mucho más allá, para descubrir los aspectos emocionales, mentales o espirituales, que produjeron ese desequilibrio que originó la enfermedad.
Porque el milagro de la curación milagrosa sólo consiste en una pequeña parte en la influencia exterior de un ÆcuranderoØ, ejercida mediante palabras, actos o medicinas de la clase que sean. Lo verdaderamente decisivo es el poder del espíritu del paciente sobre su cuerpo.
Los psicólogos y médicos deberían sentirse interesados en investigar la curación maravillosa como fenómeno de autoinfluencia.
Poco a poco la ciencia comprueba cada vez más que la mente, efectivamente, puede recuperar el equilibrio celular y sanar el cuerpo. Pero no se necesita ser científico ni un especialista en alta tecnología para comenzar a comprobar este poder extraordinario de la mente. Podemos comprobar de una forma muy sencilla esto que, a decir verdad, es una facultad evidente.
Si fueras un poco observador podrías darte cuenta de cómo alguien que está enfermo puede recuperarse más rápido si posee un pensamiento positivo, y cómo alguien que posee un pensamiento negativo tarda mucho más tiempo en recuperarse, incrementando, de hecho, su debilidad o afección.
En realidad, tú puedes comprobarlo por ti mismo si comienzas a enfocar un pensamiento positivo sobre alguna área de tu cuerpo que te moleste. Ni la ciencia podrá convencerte del poder sanador que posees si tú no comienzas a experimentarlo y lo pones en práctica por ti mismo.
Este espacio es breve para comenzar una descripción más detallada acerca del cómo puedes comenzar a desarrollar este poder curativo de la mente. Por lo pronto, si esto te interesa, puedes comenzar por saber que un pensamiento negativo es aquel que genera duda, temor, culpa, remordimiento, etcétera, mientras que uno positivo es aquel que genera lo contrario, un sentimiento de confianza, de bienestar, de entendimiento, de curiosidad, etcétera. Puedes comenzar con la tarea de enfocar un pensamiento positivo en cualquier área de tu cuerpo que desees sanar, enviar gratitud, amor, aprecio, etcétera, insistir en esto hasta que empieces a ver cómo se recupera el cuerpo sorprendentemente.
La mente tiene un tremendo poder que, según el uso que se le da, nos enferma o nos cura, y ese poder actúa cuando lo colocamos en nosotros mismos, en Dios, en un modelo ideal, en un sanador o en una medicina.
Este viernes 3 estaré en la Librería Alpha y Luz (Tlf. 7110680) dictando la charla Más allá de la Medicina. Hora: 7 pm. Los espero.
(*) Escritor, conferencista, autor del libro Retomando Nuestra Esencia.
Fernando Latouche
E-mail: ferlatouche@hotmail.com
NT/Revista del Domingo/ppmt2009.-

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