Los últimos estudios han revelado que el glaucoma es el daño progresivo del nervio óptico producido por el aumento de la tensión intraocular; es decir, es la pérdida progresiva de la vista. Aristóbulo Gómez, médico oftalmólogo, expresa que “la visión que se pierde quedará perdida. Puede ser que los tratamientos generen una pequeña obtención de visión, pero es muy poca, el daño del nervio óptico siempre es definitivo”. El problema está en que como no presenta síntomas y es muy lento el ataque, en el caso de las personas adultas, se desarrolla en un alto grado, por lo que se ha convertido en la segunda causa de ceguera irreversible del mundo. En el caso de los niños, la vista se pierde rápidamente.
“En los niños existe una malformación congénita en el ángulo de la cara, donde la reacción del líquido está muy mala; por lo que ese aumento de tensión será muy brusco y posiblemente muy difícil de dominar. A veces en ellos, la parte quirúrgica puede ayudar a mejorar la tensión del ojo, pero lo que uno observa en líneas generales es que esos niños pierdan la visión, es muy raro que se recupere”, asegura el experto.
Causas
Las causas de la enfermedad se desconocen, sin embargo, existe un segundo grupo, conocido como glaucomas secundarios, se originan por factores definidos. Pueden ser ocasionados por antiguos traumatismos como golpes directos al ojo que no fueron tratados a tiempo; alguna cirugía ocular (en la retina), cataratas o carnosidad, y por último, la aplicación de colirios con cortisona sin recomendación médica. En el mundo existen más de 70 millones de personas con glaucoma, de los cuales el 10% ya está ciego. En Latinoamérica, un 20% de los invidentes lo son por no haberse tratado en su debido momento, y en Venezuela, como cosa rara, no existen cifras oficiales.
Es por ello que es importantísimo chequear bien la vista en exámenes de rutinas. “Las personas después de los 60 años son más vulnerables de sufrir glaucoma. Los ciudadanos de origen africano o africanos americanos tienen un porcentaje alto de padecerlo después de los 40 años, y las personas de Centro América después de los 20 años”, indica Gómez.
Los genes importan
El factor hereditario debe ser tomado en cuenta. Si después de los 25 años siente alguna molestia en los ojos, como falta de visión y dolor en los mismos, es recomendable acudir al especialista para que le mida la tensión ocular, “porque aunque sea una persona joven por herencia, puede presentar aumento en la presión de los ojos, y es necesario corregirlo a tiempo para evitar daños irreversibles”, acota Aristóbulo Gómez.
Es importante destacar que el trabajo realizado por un oftalmólogo y un optometrista es muy distinto. “Los oftalmólogos somos primero médicos, ejecutamos el examen completo; y por el contrario, el examen de un optometrista puede ofrecer la evaluación de la agudeza visual, y si ésta tiene alguna complicación deberían remitir al paciente a un oftalmólogo, pero esto no quiere decir que comprar un lente ‘prefabricado’ nos dañarán la vista, no existe lente que lo haga. Lo que pasa es que como a la persona no lo examinó un oftalmólogo puede arrastrar problemas, posiblemente de tensión intraocular alta y al cabo de algunos meses le echará la culpa al lente. Es el examen que no se ha hecho o ha sido mal relaizado, y quiero que esa diferencia la procese cada persona”, agrega el experto.
Es necesario que se tomen medidas preventivas a tiempo, recuerde que lo importante siempre será su salud, y como en todos los casos, nos percatamos de las enfermedades cuando ya no hay nada que hacer. Efectuar un chequeo, por lo menos una vez al año, evitará posibles complicaciones a futuro. Hágalo un hábito de vida. “Las ópticas deberían tener más responsabilidades y quitarse ese problema de encima, enviando al paciente al especialista capacitado, y luego efectuar los lentes con las fórmulas exactas que es lo que ellos saben hacer muy bien”, concluye Aristóbulo Gómez.
Diagnóstico
El especialista asegura que existen varios pasos que el oftalmólogo realiza previamente para establecer un diagnóstico, entre ellos:
° Prueba visual o prueba de la agudeza visual
° Visión del fondo del ojo, ahí se observará en qué estado se encuentra la retina y principalmente cómo está la papila, es decir, la parte terminal del nervio óptico.
° Toma de la tensión o la tonometría, que es la medición de la tensión intraocular.
°Generalmente se efectúa con dos aparatos; uno de ellos es el tonómetro que es el que se utiliza en la actualidad.
° Campo visual, ésta indicará por medio de gráficas cómo está deteriorado el nervio óptico, según las fallas del campo visual.
° Estudio de la cornea por medio de la paquimetría, ya que “existen corneas que son más densas. Ellas pueden variar y ofrecer medidas tanto altas y bajas, no siendo esto una presión intraocular alta”, puntualiza el especialista.
Mariana Oviedo Rangel / moviedo@el-carabobeno.com
ppmt2009.-

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