Primer regalo... Otra nueva oportunidad

Cada nuevo amanecer considera que has nacido. Ese día es una nueva cuenta a la vida, a la lucha y al trabajo. Hoy tienes el tesoro de otra oportunidad, para avanzar, para gozar la dicha incomparable de estar vivo. Saluda al sol, al mundo, a la existencia y da gracias a Dios por el regalo de una nueva jornada para alcanzar el triunfo.

Segundo regalo... Aprovecha tu tiempo

Aprovecha tu tiempo, es recurso no renovable, que una vez que se va no vuelve nunca. Saber utilizar cada minuto te dará buenos frutos y contento fortalecerás tu dignidad humana. Lo que más te fatiga no es lo que haces sino lo que dejas de hacer. Y por lo mismo te da remordimiento. Aprovecha tu tiempo, has que trabaje a favor de tu triunfo.

Tercer regalo... Ser, ser

Debo ser fuerte sin ser rudo, ser amable sin ser débil, aprender con orgullo sin ser arrogante, aprender a ser gentil sin ser suave.

Ser humilde sin ser tímido, ser valeroso sin ser temerario, ser agradecido sin ser servil, ser reflexivo sin ser perezoso.

Cuarto regalo... Metas posibles

Detente y reflexiona: El ser humano tiene capacidad para alcanzar todo aquello que imagina y desea de corazón. No existe en este mundo una meta imposible, pues siempre habrá alguien que la anhele con tanto amor y tanta fuerza que tendrá que alcanzarla. Utiliza la fuerza del deseo, que habrá de conducirte a las estrellas.

Quinto regalo... La vida es conquista

¡Sé dinámico en la vida! No te pares con los brazos cruzados. No son las ideas bonitas las que valen. ¡Son las obras que llevas a cabo! Los pies que no caminan, echan raíces.

¡La vida es conquista! No esperes que los necesitados vengan a llamarte: Ve tú a visitarlos. Llévales una palabras de aliento, una sonrisa complaciente.

Sexto regalo... Trabaja con amor

¡Sé fiel en el cumplimiento de tus deberes! Realiza con esmero y amor todos los trabajos que te den, aunque parezcan insignificantes. Cualquier cosa que hagas, por pequeña que sea, es un paso adelante en el progreso.

Realiza todos tus trabajos, como si todo tu futuro dependiera de ellos, como de hecho sucede.

Séptimo regalo... Dar para recibir

Dar más de lo que se espera de nosotros nos otorga el derecho de recibir más de lo que esperábamos. Sólo quienes están dispuestos a seguir esta verdad alcanzarán sus metas, porque la vida sabe pagar con abundancia a los que invierten con generosidad su talento, su tiempo y su trabajo. Los perdedores... esperan recibir antes de dar, y se quedan esperando para siempre. Los ganadores... comprometen toda su capacidad en cada uno de sus actos.

Octavo regalo... Aprende a dominarte

¡Domínate y conquístate a ti mismo! Triunfador no es el que vence a los demás, sino el que se conquista a sí mismo, frena sus vicios, superando sus límites. El triunfo sobre sí mismo es sin medida más difícil, y al que lo consigue se le puede colocar entre los héroes. Aprende a dominarte, y no te desanimes jamás. Si hoy no lo lograste vuelve a empezar, que ¡algún día triunfarás!

Noveno regalo... Trabajo con dedicación

Nada que valga la pena o que perdure puede lograrse sin trabajo duro. El senador Hill Bradley, que fue estrella del baloncesto, contó en cierta ocasión que, durante sus días de estudiante en su universidad, su padre solía hacerle este comentario que nunca olvidó: “Hijo, cuando no estás allá afuera practicando, hay otra persona que lo está haciendo. Y el día en que te la encuentres, te va a ganar”.

Décimo regalo... Siempre he creído (por Mónica Baldwin). Siempre he creído que el momento en que uno se despierta en las mañanas es el más maravilloso de todo el día. Por fatigados que nos sintamos tenemos siempre la certeza de que ese día puede ocurrir cualquier cosa. Poco importa que casi nunca ocurra. La posibilidad esta allí.

Un último regalo...

La valentía no se limita al campo de batalla. Las verdaderas pruebas de valor son mucho más profundas y calladas. Son las pruebas internas, como la de ser fieles cuando nadie nos mira, como la de soportar el dolor cuando la habitación se halla vacía, como la de quedarnos solos cuando nadie nos comprende.

Charles Swindoll
Juan Carlos Caramés / jcarameés@cantv.net
ppmt2008.-