Muchos necesitan reparar su Navidad. Necesitan meterla a un taller, quizá a una carpintería, a una lavandería, o a un proceso de re-ingeniería. Es que la Navidad en la sociedad en general está destartalada.

Algunos dirán: "Pero en nuestra casa hacemos gran fiesta. Además, lo que se mira en los supermercados, en los centros comerciales, en los restaurantes, y muchos otros lugares, indica lo contrario". Lo cierto es que aunque tú compres un regalito para darlo con todo amor a alguien a quien aprecias, no necesariamente quiere decir que todos están verdaderamente celebrando. Hasta los que no son cristianos intercambian regalos. Muchos participan en convivencias y hasta en grandes fiestas. Contrariamente, algunos no celebran para nada porque, dicen, es una época triste. Piensan así por alguna nostalgia, resultado de alguna experiencia personal en el pasado.

Mientras tanto, otros no celebran la Navidad porque no están de acuerdo en la manera como popularmente se celebra. Argumentan que la Navidad se ha comercializado y ha perdido su verdadero espíritu.

A través de la historia, la Navidad ha inspirado sentimientos de pureza, amor, compasión, bondad, en miles y miles de personas. Es una de las mejores y mayores oportunidades que tenemos para expresar nuestro amor por Dios y, por ende, nuestro amor a los seres humanos.

Bendita Navidad si ha de servir para que las conciencias reflexionen y decreten un armisticio respecto al odio. Sagrada Navidad para los que sienten que más allá de las rivalidades terrenales hay un Dios que ama a sus criaturas hasta el punto de otorgarles libertad absoluta. Venerable Navidad por cuanto representa el nacimiento de Jesús, que ha sido el consuelo durante dos milenios frente a todas las tiranías.

Ojalá que el espíritu que cubre el ambiente en estas fechas e inunda los corazones de todas las personas de bien, creyentes y no creyentes, perdure todo el año y sirva de reflexión sobre el verdadero significado de nuestra existencia, la convivencia en sociedad y el sacrificio altruista por construir un lugar y una sociedad mejor donde vivir todos los hombres creados iguales ante los ojos del Señor.

Mi Navidad fue reparada cuando descubrí que hay razones lógicas, mentales y espirituales para celebrarla.

Y tu Navidad, ¿necesita reparación?

Te invito a que no fomentes guerra en tu vida, olvídate de los rencores, chismes, envidias. Si das un abrazo deseando feliz Navidad, hazlo de corazón y con amor. Te invito a que si eres de los afortunados que están con su familia, hagas un momento de oración por la gente que no es tan privilegiada como tú.

(*) Escritor, conferencista, autor del libro Retomando Nuestra Esencia.

Fernando Latouche (*)
E-mail: ferlatouche@hotmail.com

Revista del Domingo/ppmt2008.-