Las estadísticas muestran que 90 por ciento de todos los nuevos negocios fracasa en un lapso de cinco años. Las estadísticas también indican que 90 del 10 por ciento que sobrevive los primeros cinco años fracasa antes de su décimo aniversario. En otras palabras, aproximadamente 99 por ciento de todos los negocios de reciente creación fracasa en un período de diez años. ¿Por qué? Aunque las razones son muchas, las siguientes son algunas de las más críticas:

1- Nuestras escuelas entrenan a los estudiantes para ser empleados que buscan empleos, en vez de entrenar empresarios que desarrollen empleos y negocios.

2- Las habilidades para ser un buen empleado no son las mismas que se necesitan para ser un buen empresario.

3- Muchos empresarios fracasan al construir un negocio. Trabajan duro creando un empleo del que son dueños, se convierten en autoempleados en vez de ser dueños de negocios.

4- Muchos empresarios trabajan muchas más horas y reciben un pago menor por hora que otros empleados. Por consiguiente, muchos renuncian por agotamiento.

5- Muchos nuevos empresarios inician sin suficiente experiencia de la vida real y con capital insuficiente.

6- Muchos empresarios tienen un producto o servicio excelente pero no tienen las habilidades de negocios para construir un negocio exitoso en torno a su producto o servicio.

Un negocio exitoso es creado antes de que haya negocio

El camino hacia el mundo empresarial es un viaje arduo por tierra salvaje. Si quieres sobrevivir y alcanzar con éxito tu destino debes prepararte con anticipación. Antes de caminar por el bosque empacas con atención para asegurarte de que tienes todas las cosas que necesitas para sobrevivir. Piensas en los obstáculos y peligros que posiblemente encuentres. Consultas el reporte del clima. Te aseguras de llevar la ropa y el equipo adecuado así como comida y agua. El viaje hacia el mundo empresarial requiere del mismo tipo de planeación cuidadosa. ¿Qué preparativos son necesarios para estar en la mejor posición de tener éxito?

Comienza por estar seguro de que tienes la mentalidad adecuada, de que piensas como empresario en lugar de como empleado.

Haz tu tarea: estudia el mercado, a tus clientes objetivos y a la competencia.

Identifica las habilidades necesarias para un negocio exitoso en ese mercado y reúne un equipo de socios y asesores que tengan las habilidades que necesitas.

Identifica alguna ventaja sobre la competencia y formas de distinguirte de ellos a los ojos de clientes potenciales.

Arma un plan de negocios marcando tu ruta hacia el éxito.

Coloca los cimientos legales adecuados para tu negocio.

¿Cuál es tu razón personal para iniciar un negocio?

Es importante entender tu motivación personal por la que quieres construir un negocio.

Hazte las siguientes preguntas:

1 ¿Por qué quiero ser dueño de mi propio negocio?

2 ¿Cuántas ganas tengo de ser dueño de mi propio negocio?

3 ¿En qué nivel del juego quiero estar?

4 ¿En qué nivel del juego estoy dispuesto a extenderme para jugar?

5 ¿Estoy dispuesto a invertir el tiempo necesario para aprender sobre otros empresarios exitosos y sus negocios?

6 ¿Tengo miedo a fracasar?

7 ¿Puedo convertir mi miedo al fracaso en una fortaleza que me ayude a dirigir el negocio?

8 ¿Puedo aprender de mis errores?

9 ¿Puedo construir un equipo o me gusta jugar solo?

10 ¿Estoy dispuesto a pagar el precio?

11 ¿Estoy dispuesto a invertir tiempo ahora para ser recompensado más adelante?

12 ¿Estoy dispuesto a retrasar recompensas financieras hasta que el negocio tenga éxito o necesito un sueldo?

A medida que respondas estos cuestionamientos, si sigues decidido a iniciar un negocio, llévalo un paso más allá y hazte las siguientes preguntas:

¿Cuáles han sido tus mayores éxitos?

¿Cuáles han sido tus mayores fracasos?

¿Cuántas veces has trabajado gratis?

¿Trabajarías por esta compañía aunque no recibieras un pago?

¿Tu familia y amigos apoyan emocionalmente tus esfuerzos en esta empresa?

¿Estás dispuesto a educarte en todas las áreas que deseas incursionar?

Un empresario emprendedor debe tener disposición para correr riesgos. También, disposición para actuar frente a la sabiduría convencional. “Suspenderá la incredulidad” e intentará algo, incluso cuando todas las personas que lo rodean dicen que no se puede hacer.

Un empresario emprendedor debe hacer de la creatividad una herramienta para lograr cosas más allá de sus propios recursos. Son maestros en resolver problemas, en convertirlos en propiedad intelectual valiosa y luego apalancar la propiedad intelectual en un negocio. El mantra de un empresario es: “Veamos cómo podemos hacerlo”, y nunca se les escuchan palabras desalentadoras: “No podemos hacerlo” o “No podemos pagarlo”.

Revista mèdica/Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

ppmt2008.-