Teresa Broggi
Algunos la llaman osteoartritis, pero casi todos la conocen como Artrosis, una afección reumática definida como la enfermedad degenerativa de las articulaciones o trastorno crónico, donde el cartílago, que es el amortiguador para absorber los impactos de los huesos en cada movimiento, se compromete, desencadenando algunos de los principales efectos en el paciente como es dolor y rigidez. Estos últimos son símbolos inequívocos de la artrosis, la cual por cierto afecta en general zonas como la espalda, el cuello, las rodillas, las manos, las caderas y los pies.
La también “prima hermana” de la artritis reumatoide, posee dos clasificaciones: primaria o de origen idiopático (origen desconocido) y secundaria. La primera es generada cuando la causa depende de factores hereditarios, pero como lo indica Ricardo Riera, médico reumatólogo, casi siempre la artrosis es secundaria, al ocurrir como consecuencia de otra enfermedad. “La artrosis de tipo secundaria se genera por defectos congénitos o problemas como el sobrepeso, porque si se tiene la mecánica de la articulación comprometida, las cargas de la misma se distribuyen de manera asimétrica y se gastan de un lado mas que otro.
Es como cuando yo tengo mucho peso, la parte baja de la columna se enferma porque soporta eso. Es muy frecuente que con el paso del tiempo y crecimiento de abdomen, la distribución de peso es desigual, mientras que la columna empieza a gastarse precozmente y ahí se genera un problema”, comenta el especialista.
Esta enfermedad se caracteriza por presentar los denominados osteofitos, que coloquialmente se distinguen como pequeños picos observables en radiografías, los cuales no son más que crecimientos a los lados del hueso afectado. Y aunque se crea que esta es una afección exclusiva del dedo índice, la misma puede afectar a cualquier articulación, aunque son las articulaciones interfalangicas distales (las de la punta del dedo o base de la uña) las cuales tienen mas tendencia a sufrir de artrosis.
“Tiene que ver mucho con la profesión. Un futbolista por ejemplo empieza a desarrollar artrosis en las rodillas, si es beisbolista en los codos, porque la misma es una enfermedad degenerativa articular que todos vamos a padecer, solamente que no todos vamos a tener síntomas de ella, ni tampoco a la misma edad”, explica el especialista, con respecto a los tipos de pacientes que son más vulnerables a sufrir esta afección.
Y precisamente, el especialista refiere que a partir de los 35 años, todos vamos a tener un grado de artrosis, hasta el mas asintomático, pues se trata de algo que forma parte del envejecimiento de las articulaciones, aunque la artrosis primaria es más vista en mujeres mayores de 40 años, siendo común en los hombres la llamada artrosis de Forestier o Artrosis hipertrófica en los hombres.
Me duele con frío, me duele con calor…
Generalmente las personas que sufren de artrosis comienzan a sentir sus embates de forma progresiva y la consulta al médico se da por lo que se conoce como un “dolor mecánico”, pues el mismo aparece con el uso de la articulación, al hacer peso, o al estar mucho tiempo de pie, aliviándose con el descanso. “Eso depende de la susceptibilidad individual. La gente piensa que si se tiene un problema reumático, uno debe moverse mucho porque si no “se tuye”, y resulta que no es así. Cuando tengo una artrosis es porque tengo desgaste articular y nada que se tiene desgastado se usa en exceso, por eso es que hay que condroproteger al cartílago y eso se logra reduciendo peso, ejercitándonos de manera que no tenga impacto sobre las articulaciones como la práctica de natación y yoga”. La condroprotección no es más que el uso de medicamentos destinados a controlar la enfermedad y las molestias que ella causa.
Pero, ¿Qué tan lejos puede llegar el problema de artrosis? Se dice que nunca alcanza los niveles que causa la artritis, la cual puede llegar a incapacitar, pero es posible que llegue a destruir una articulación y dependiendo de la actividad física que realiza el individuo, puede desencadenador el compromiso del cartílago y limitar sus acciones, incluso a ver limitadas el total de sus labores diarias.
Controlable, no curable
El medico reumatólogo Ricardo Riera es claro al aseverar que la artrosis no posee una cura definitiva, pero sin embargo, es posible realizar una vida completamente normal si se logra controlarla. Lo primero es la prevención, pues como se mencionó al inicio de este trabajo, si se tienen antecedentes de artrosis en la familia, es vital prevenir el cartílago, teniendo un buen peso, musculatura apropiada y manteniendo una salud general. “Hay quienes comen sopa de pata de pollo o se dejan picar por abejas, para supuestamente curarse, pero se trata de mitos populares que mucha gente recomienda pero no son efectivos”, indica.
Así como muchas personas llegan a emplear antiinflamatorios ante la artrosis –lo cual es errado por tratarse la misma de una enfermedad degenerativa, no inflamatoria- son muchos los medicamentos naturales o no, que se publicitan como remedios efectivos para curar la artrosis, pero como lo señala Riera, no solucionan y muchos tienen componentes como la cortisona, generando efectos colaterales.
Solución en pequeñas incisiones
Recientemente, informaciones publicadas señalaban que la artroscopia es inútil para resolver los problemas de artrosis en la rodilla, pero está claro que esta serie de cirugías que emplea incisiones minúsculas, tiene un papel que jugar en el control de la osteoartritis y su tratamiento en rodillas y hombros. Estos procedimientos hechos por el ortopedista, para resolver daños estructurales que si son dejados pueden acelerar el proceso de artrosis, se encargan de sustituir tejidos, aliviando así los dolores característicos.
Eso sí, son procedimientos sofisticados y costosos, ideados para desgastes pequeños. Existe, por ejemplo, el transplante de cartílago que se usa como “parche”, luego de la presencia de la artrosis. “Cuando el daño es grande, se puede realizar una cirugía de reemplazo con sustitución de articulaciones y son procedimientos que han tenido excelente acogida y que alivian los síntomas sobretodo a nivel de caderas y rodillas”, comenta Riera.
Cifras
Después de los reumatismos en partes blandas, la artrosis es la enfermedad más común. Mientras que en Ecuador, más del 60% de las personas mayores sufren de artrosis, en países como España es padecida por el 16% de la población mayor de 20 años, al tiempo que las mujeres la presentan en un 52,3 %, siendo las rodillas el lugar donde mas se desarrolla.
Parentesippmt2008.-

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