El grupo sanguíneo es un indicador de la química interna de nuestro organismo, y cada tipo de sangre procesa los alimentos de una manera diferente y se enfrenta al estrés y las enfermedades de una forma distinta.

Así nuestro grupo sanguíneo determina qué tipo de alimentación es la mejor en nuestro caso, qué clase de ejercicio debemos realizar y qué estilo de vida nos conviene adoptar para evitar las tensiones cotidianas.

Lo ha descubierto tras más de tres décadas de investigación el médico estadounidense Peter D´Adamo, un renombrado especialista en medicina natural, autor del libro Los grupos sanguíneos y la alimentación.

Según D´Adamo, a lo largo de decenas de miles de años, "a medida que la raza humana se desplazaba y se veía obligada a adaptar su dieta a las condiciones cambiantes, la nueva dieta provocaba adaptaciones en el tracto digestivo y el sistema inmune, necesarias para sobrevivir y prosperar en cada nuevo hábitat".

Estos cambios se reflejan en el desarrollo de los tipos de sangre o grupos sanguíneos, cada uno de los cuales contiene el mensaje genético de las dietas y conductas de nuestros antepasados, y aunque estamos a mucha distancia de la historia primitiva, muchos de sus rasgos y características todavía nos afectan.

El O es el tipo de sangre más antiguo y básico, superviviente en la cima de la cadena alimentaria, con un sistema inmune resistente e ingobernable, dispuesto y capaz de destruir a cualquiera, amigo o enemigo.

El tipo A es el de los primeros inmigrantes que se vieron forzados por la necesidad a dejar su rol de cazador-recolector y adaptarse a dietas y estilos de vida más domésticos y agrarios, con una personalidad más cooperativa para adaptarse a las comunidades multitudinarias.

El tipo B es el del ser humano asimilador, adaptado a los nuevos climas y a la mezcla de poblaciones de África, Asia, Europa y América, representa la búsqueda de la naturaleza, de una fuerza más equilibrada entre las tensiones de la mente y las exigencias de las defensas inmunológicas del cuerpo.

Por último, el tipo AB, una mezcla moderna de grupos disímiles, es el resultado de una fusión entre el tolerante tipo A y el tipo B de origen bárbaro, pero más equilibrado, según D´Adamo.

Por ello, según el experto, si una persona sigue una dieta acorde a su tipo de sangre, la cual "almacena" unas tendencias muy determinadas en materia de salud y alimentación, no sólo perderá peso, toxinas y grasas, sino que además evitará muchos virus e infecciones comunes, combatirá las enfermedades que amenazan su vida y retardará el deterioro y envejecimiento celular.

Dietas según el grupo sanguíneo

La dieta del tipo O. Los individuos de este grupo prosperan con el ejercicio físico intenso y la proteína animal. El éxito de su dieta depende del consumo de carnes orgánicas magras, aves y pescados, libres de sustancias químicas. En cambio, los productos lácteos y los cereales no les resultan beneficiosos como a la mayoría de las personas de otros grupos sanguíneos.

Qué debe comer el tipo A. Este tipo prospera con las dietas vegetarianas, y les conviene ingerir sus alimentos en un estadio tan natural como les sea posible: frescos, puros y orgánicos, y eliminar la mayor cantidad posible de refinados y procesados. El yoga, el tai-chi y los ejercicios moderados como caminar o nadar son las actividades físicas más adecuadas a este grupo.

El menú del grupo B. La dieta de este grupo es equilibrada y sana e incluye una amplia variedad de alimentos que representan lo mejor de los reinos vegetal y animal: carne magra, aves y todos los pescados, así como los lácteos, legumbres, frutas y verduras, aunque los cereales no le favorecen. Este grupo puede practicar ejercicios de alta intensidad, respetando los períodos de calentamiento, ejercicio aeróbico y enfriamiento.

La gente AB, en la mesa. Básicamente, la mayoría de los alimentos indicados y contraindicados para los grupos A y B, son aplicables al tipo AB. Las personas de este grupo deberían utilizar aceite de oliva en lugar de otros aceites vegetales, tomar frutas más alcalinas como uvas y ciruelas, y limitar el consumo de frutos secos y cereales. El yoga y el tai-chi son actividades físicas ideales para este grupo sanguíneo.

Diario El Carabobeño / Suplemento Médico/ppmt2008.-