A pesar de que aún se desconocen las causas que originan la artritis reumatoide (AR), millones de personas en la actualidad, se despiertan a diario con intensos dolores matutinos, que específicamente a esa hora del día, se van acrecentando. Esta enfermedad generalmente la padecen más mujeres que hombres y suele ser frecuente en la edad adulta, aunque puede atacar a cualquier edad.

Para el Dr. Jacinto Pérez, reumatólogo y con más de cuarenta años de experiencia en el área, ésta es la forma más frecuente de artritis inflamatoria, catalogada como una enfermedad sistémica que no afecta solamente a las articulaciones sino cualquier órgano del cuerpo. “Aún no se conoce una causa determinada, se considera que tiene una etiología multifactorial, por lo regular el paciente tiene una predisposición o un marcador genético específico que le va a permitir desarrollar la enfermedad en el transcurso de su vida, siempre que encuentre la confluencia de otros factores necesarios para desarrollar y disparar la enfermedad”.

Un origen incierto

El sistema inmunológico de quien padezca la (AR), se ve seriamente afectado, impidiendo su correcto funcionamiento, atacando de esta forma las articulaciones y otros órganos del cuerpo. Pérez, asegura que por esa razón se dice que es una enfermedad autoinmunitaria ya que independientemente que se desconozcan las causas, prevalece un error en la cascada inmunológica que ataca y destruye la membrana sinovial. La sinovial es una glándula que segrega la sinovia, un líquido que lubrica las articulaciones de los huesos.

¿Pero, cómo se logra desencadenar ese error en el sistema inmunológico? Los genes juegan un papel preponderante para la evolución de la (AR) y a pesar que no se heredan de forma directa, pueden desarrollar una forma de incrementar este riesgo. Muchas de las personas que poseen estos genes, probablemente nunca lo padecerán, el caso es que ellos se confronten con factores bien específicos como del tipo infeccioso, dietético, emocional, ambiental, entre otros. “Este marcador genético es más frecuente en mujeres que en hombres, así como hay otras enfermedades reumáticas que la padecen más hombres que mujeres”, asegura Jacinto Pérez y nos explica que el hecho de tener estas características genéticas que lo pudiera predisponer a la (AR), no le da el cien por ciento de seguridad para desarrollar esta enfermedad y por lo tanto no se puede catalogar al paciente o decirle que en algún momento va a desarrollarla.

Empiezan las molestias

La sintomatología es muy cambiante y puede variar de una persona a otra, Pérez afirma que al inicio puede ser muy vaga, con leves malestares, algunos dolores articulares que van y vienen, hasta que se logra desarrollar generalmente en una forma más clásica con inflamaciones articulares simétrica en una muñeca y otra, un codo y otro codo.

“Lo que llama más la atención es que afecta tanto a grandes como pequeñas coyunturas, toda articulación que tenga membrana sinovial, está susceptible a ser afectada.

Hay ciertos casos que son más raros en donde puede haber, a lo mejor una artritis reumatoide monoarticular, es decir que comienza por una sola articulación de inicio y luego se va generalizando en el tiempo”.

En esta enfermedad existe lo que se denomina como manifestaciones extraarticulares y según Pérez, puede haber afectación ocular, pulmonar, cardiaca, cutánea, intestinal, renal y no hay órgano que no pudiera desarrollar en algún momento cierta patología dependiendo de la misma (AR), debido al mismo proceso inmunológico e inflamatorio. Cuando se presentan son manifestaciones bastante severas.

“El paciente debe acudir al médico, cuando tenga dolor articular persistente y predominante con un grado de rigidez en la mañana, acompañado de malestar y depresión, se debe sospechar del padecimiento de esta enfermedad y más si es mujer y está entre la segunda y cuarta década de la vida”, agrega Pérez.

Tratamientos novedosos

Con el paso del tiempo el tratamiento ha ido cambiando y básicamente por el concepto moderno que se tiene de la (AR). Anteriormente, se creía que era una simple inflamación articular, pero hoy en día se sabe que es una enfermedad sistémica y tan seria que afecta y disminuye notablemente la expectativa de vida de los pacientes que la padecen.

“Actualmente se tiende a utilizar un tratamiento sumamente agresivo desde el inicio del diagnóstico de la enfermedad, cosa que no se hacía anteriormente. Se están empleando varias drogas, llamadas drogas modificadoras de la enfermedad y en los últimos años se están desarrollando con bastante éxito los agentes biológicos de diferentes tipos que influyen en interrumpir la cascada de inflamación que afectan las articulaciones, con una respuesta en un altísimo porcentaje de forma rápida de los pacientes que la utilizan”, agrega Pérez.

Y recalca que para este tratamiento se requiere una individualización muy particular de los pacientes, bien controlado por médicos especializados, que conozcan el tipo de medicamento a utilizar por los efectos potenciales colaterales que pudieran tener.

¿Cuándo recurrir a la cirugía?

Pérez nos explica que es necesario la cirugía cuando hay secuelas articulares, no tanto en la parte inflamatoria de la enfermedad, sino cuando existe una consecuencia de un mal funcionamiento de una determinada articulación, en ese momento se debe recurrir a una cirugía de reemplazo, una cirugía de alineación de tendones, incluso en algunos casos donde algunas de las articulaciones en particular tiene inflamación sinovial muy acentuada, hay que hacer una sinovectomía, es decir eliminar la mayor cantidad posible de la entrada sinovial de esa articulación, lo que sucede con mucha frecuencia en la rodilla, por ejemplo, ya que es una articulación que no obedece al tratamiento como las otras.

Si tienes artritis reumatoide...

No deberías quedarte postrado en una cama, la tendencia como parte del tratamiento es permitir que el paciente lleve una vida lo más activa, normal y libre de molestias posible.

Jacinto Pérez apunta que hoy en día se tiende menos que el paciente esté en reposo, a menos que sea estrictamente necesario o haya mucha inflamación, pero del resto, su vida debería ser normal, incluso las mujeres en edad reproductiva se pueden embarazar, a pesar que puedan surgir ciertas complicaciones sobre todo después del parto.

Se recomienda la fisioterapia, ya que es necesaria,

porque es parte de mantener el paciente activo y en buenas condiciones. Existen programas de ejercicios domiciliarios y asistidos, dependiendo de la limitación que tenga el paciente, “pero usualmente se le recomienda siempre que no tenga dolor o inflamación, mantenerse lo más activo posible con un programa que se ajuste individualmente a cada uno de ellos”.

Esté atento si posee los siguientes signos

Ardor, hipersensibilidad, dolores fuertes o dificultad de movimientos en las articulaciones, específicamente en horas de la mañana.

Malestar general, fiebre leve, falta de apetito, poca energía.

Fatiga.

Anemia.

Especie de bultos de tejido que se forman bajo la piel, específicamente en los alrededores del codo, dedos, espina dorsal o pies.

Dolores musculares generalizados.

Entumecimiento y hormigueo.

Revista Parèntesis/Ronmer Piamo /ppmt2008.-