Si la búsqueda de la fuente del “Nilo” dura cientos de años, la del origen y curación de la enfermedad de Alzheimer, aunque está tardando, también ofrece hoy nuevas perspectivas y horizontes.
Con este símil sobre el río egipcio, el Dr. Henry Brodaty, autor de la ponencia central “Nuevas Perspectivas, Nuevas Esperanzas” que le dio el título a la XXIII Conferencia Internacional sobre Alzheimer, realizada en Caracas, se expusieron los últimos avances, experimentos, fármacos y conocimientos sobre esta enfermedad que hoy afecta a más de 20 millones de personas en el orbe.
Como en el Nilo, aguas arriba o aguas abajo, avanzando o retrocediendo, o nadando contra la corriente, se trata de la lucha contra un trastorno cerebral degenerativo, para el cual no se conoce ni causa ni cura, convertido en la tercera causa de mortalidad, después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
La búsqueda de soluciones no ha cesado desde 1984, cuando se comenzaron a aplicar los primeros medicamentos y se ha venido incrementando con la experimentación de nuevos fármacos y terapias para mejorar la calidad de vida tanto de enfermos como de cuidadores.
La enfermedad de Alzheimer es un problema de salud de importancia creciente. Afecta del 6% al 8% de las personas mayores de 65 años, su prevalencia se duplica cada cinco años después de los 60 años, y cuyo costo directo mundial fue estimado en 2003 en 156 mil millones de dólares. El deterioro progresivo de la mente en la ancianidad ha sido reconocido y descrito a través de la historia; fue en 1906 cuando el médico alemán Alois Alzheimer identificó una serie de anormalidades en las células cerebrales.
Importancia del diagnóstico precoz
Para encontrar "la fuente" o el origen de la enfermedad de Alzheimer, el Dr. Brodaty, psicogeriatra, docente universitario e investigador, describió los fármacos en experimentación en la actualidad y el empeño de esta industria por lograr los medicamentos que logren hacer un alto en este proceso.
Asimismo, definió los "blancos" o resquicios que van dejando los experimentos, en los cuales la medicina y la industria farmacológica están interviniendo.
También dio detalles de las nuevas terapias no farmacológicas en las que se está incidiendo en la actualidad. Entre esas novedades mencionó el abordaje en el sistema inmunológico y el reemplazo de las células cerebrales muertas en el cerebro, inyectándolas directamente en ese vital órgano de nuestro cuerpo.
Aunque las opciones terapéuticas son limitadas y están centradas en la mejora de la sintomatología y en hacer más lenta su evolución, dijo que están en proceso de experimentación unos 30 compuestos farmacéuticos, algunos incipientes, otros en fases más avanzadas.
En el caso de las drogas en experimentación, destacó el Xaliproden -factor de crecimiento neuronal, del cual se ha demostrado que promueve la regeneración de nervios en células musculares humanas, pero sus propiedades de neuroprotección no están muy claras todavía- advirtiendo, sin embargo, que apenas se están comenzando a recibir los resultados.
Especial mención tuvo para las estatinas -usadas para el tratamiento del colesterol y los triglicéridos- así como en los medicamentos para la diabetes, ya que ambas patologías están asociadas al Alzheimer y por alguna razón en estudio todavía, tienen efectos positivos al cumplir función de antioxidantes.
Una de las conclusiones del Dr. Brodaty, calificado como uno de los más importantes estudiosos del mundo en esta materia, fue que mientras más temprano se comience el tratamiento, más posibilidades hay de mejores resultados positivos y para ello aportó los siguientes consejos:
Vigilar los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.
Mantener en niveles normales la presión arterial.
Atender la sensibilización a la insulina.
Terapia hormonal controversial
En su ponencia Brodaty también abordó el caso de la terapia hormonal y la controversia existente con un reciente informe, según el cual sus efectos beneficiosos para el funcionamiento cerebrovascular fueron virtualmente escasos.
Explicó que estos se presentaron en mujeres posmenopáusicas, pero aquéllas que comenzaron la terapia hormonal en etapas tempranas de la menopausia sí están obteniendo resultados satisfactorios, mientras que quienes iniciaron el tratamiento tardíamente no se han alcanzado los mismos beneficios.
Desafío global
Otro de los ponentes principales, el Dr. Marc Wortmann, ofreció cifras sobre esta devastadora patología, indicando que para 2001 el número de afectados a nivel mundial llegaba a los 20 millones, pero se estima que esta cifra se eleve para 2020 en 43 millones y pueda llegar duplicar esa cifra en el año 2040. De allí, la urgencia de lograr esas terapias que frenen el proceso degenerativo del cerebro.
Este vertiginoso aumento podría producirse por el incremento de la expectativa de vida de las personas, calculado hoy en 80 años aproximadamente.
Paradójicamente, la longevidad también afectará a los cuidadores de los enfermos, de allí su exhortación a que el tema sea incluido en los respectivos países como política de Estado.
El Dr. Wortmann exhortó a no aceptar como un estigma que el Alzheimer es parte del proceso de envejecimiento y a no menospreciar la demencia, a la vez que incentivó a su prevención y al diagnóstico precoz.
Como un estímulo a los trabajos destinados a esta lucha, anunció la creación de un premio anual, que se entregará en la conferencia de Singapur durante 2009.
Si es bueno para el corazón, lo es para el cerebro
El sueco Ingmar Skoog, otro de los expertos más reputados del mundo, enfocó su intervención en los factores de riesgo: hipertensión arterial, diabetes tipo II, colesterol y triglicéridos, es decir, aquellos vinculados a la enfermedad vascular y la muerte prematura.
Según estudios médicos recientes, las medidas que benefician al corazón también podrían contribuir a evitar la demencia senil. Igualmente, los hábitos saludables ayudan a reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer: dieta sana, ejercicios, distracción mental.
Si la comunidad científica indicaba que la dieta adecuada con ejercicio y control de peso ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos cerebrales y demencia vascular, de acuerdo con el Dr. Skoog, ahora reconoce que los mismos factores de un estilo de vida sano pueden reducir la incidencia de Alzheimer.
"En los últimos años, la tendencia más importante consiste en demostrar que los factores de riesgo para afecciones car-díacas van de la mano con los del Alzheimer".
Skoog, quien es psiquiatra de la Universidad de Goteborg, Suecia, publicó la correlación entre hipertensión a los 70 años y la tendencia a desarrollar Alzheimer 15 años más tarde.
Por otra parte, en dos estudios, el tabaquismo moderado duplicaba o triplicaba el riesgo de desarrollar Alzheimer. Otro factor de riesgo relacionado con esta afección es la obesidad.
En el estudio sueco de la Universidad de Goteborg, cada incremento de un punto en el índice de masa corporal a los 70 años de edad, aumentaba 36 por ciento el riesgo de desarrollar Alzheimer 15 años más tarde. "La hipertensión también posibilita una aceleración del proceso de envejecimiento cerebral y facilita la aparición de la enfermedad de Alzheimer".
Diario El Carabobeño / Suplemento Médico/ppmt2008.-

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