El cáncer de mama constituye uno de los problemas de salud más importantes para las mujeres, dada su creciente incidencia, elevada mortalidad y la repercusión personal y social que comporta.
La mamografía es la técnica de elección para la pesquisa del cáncer de mama, por su efectividad en el diagnóstico precoz, logrando disminuir la mortalidad de esta patología tal y como numerosos ensayos clínicos controlados lo han demostrado.
Aunque la mamografía analógica ha sido utilizada durante más de tres décadas como test de pesquisa, tiene importantes limitaciones como es una sensibilidad cercana al 80% y una baja especificidad de 27,28%. La mamografía digital de campo completo ha surgido como alternativa.
La mamografía analógica empezó a aplicarse en los años 60 del pasado siglo, con limitaciones respecto a las aportaciones de la actual mamografía digital. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) dio su aprobación al mamógrafo digital en diciembre de 1999, al observarse las nuevas expectativas de mejoras diagnósticas, especialmente en la mama densa (abundante tejido mamario)
La superioridad de la mamografía digital está relacionada fundamentalmente con el contraste de la técnica digital que se ha desarrollado para mejorar la calidad mamográfica y así obtener un aumento de la sensibilidad en el diagnóstico de cáncer mamario, en especial en estadio precoz.
La técnica digital ha surgido como búsqueda de la excelencia, tanto en la generación de la imagen, como en el almacenamiento y comunicación de los resultados, lo cual redunda en el uso de una dosis media de radiación más baja sin comprometer la precisión diagnóstica.
Ventajas que pueden salvar vidas
Los mamógrafos digitales no sólo superan a los analógicos convencionales en detectar más precozmente las lesiones que antes pasaban inadvertidas, además, delimitan con gran precisión el tejido tumoral y establecen una nítida diferencia con respecto a los márgenes de tejido sano y puede ayudar a reducir la mortalidad por cáncer de mama.
Además, la precisión de la mamografía digital es significativamente superior a la mamografía convencional para ciertos grupos de mujeres: aquellas menores de 50 años, con mamas heterogéneas o extremadamente densas y en mujeres pre o perimenopáusicas.
En la mamografía digital, se reemplaza la película de rayos X con detectores en estado sólido que convierten los rayos X en señales eléctricas, según el American College of Radiology. Los detectores son similares a los de una cámara digital y las señales eléctricas se utilizan para producir imágenes de las mamas que se pueden ver en una pantalla de computadora.
En las mamografías convencionales las imágenes se fijan en una película fotográfica en la cual no es posible hacer ninguna modificación, mientras que en la mamografía digital se toma una imagen electrónica de la mama, que es almacenada directamente en un sistema computarizado y permite magnificar o manipular los datos registrados.
De esta manera, es posible realizar evaluaciones adicionales antes de que la imagen electrónica se imprima en la película, reduce la necesidad de tener que repetir alguna proyección por problemas técnicos y así es menor la dosis de radiación que recibe la glándula mamaria.
Asimismo, ofrece las siguientes ventajas sobre la mamografía convencional:
• Las imágenes pueden almacenarse y localizarse electrónicamente, lo cual hace que se puedan tener consultas a larga distancia con otros especialistas en mamografía, con más facilidad.
• Ya que las imágenes pueden ser ajustadas por el radiólogo, es posible notar diferencias sutiles entre los tejidos.
• La mamografía digital puede reducir significativamente el número de procedimientos necesarios de seguimiento.
• Se efectúan menos exposiciones con la mamografía digital y puede reducir aún más los niveles ya bajos de radiación.
• El cambio a mamografía digital va a mejorar la información a los tratantes y apoyará la descontaminación ambiental por la eliminación de los químicos y placas radiológicas.
Cómo funciona
Los mamógrafos usan un sistema indirecto, con dos pasos para la digitalización o bien un sistema directo, en donde los equipos con sus detectores, convierten directamente sus lecturas en carga eléctrica.
Los sistemas de radiología digitalizada procesan la placa obtenida en un mamógrafo convencional. Utiliza procesos computacionales y digitaliza posteriormente la imagen ocupada con un lector láser.
Los digitalizadores copian de manera digital, permitiendo la manipulación posterior de la imagen. La crítica a este sistema tiene que ver con que sería una copia de la imagen latente que potencialmente pierde información y aumenta el ruido en la imagen. La mamografía digital no está ajena a los factores de calidad convencionales como las estaciones de trabajo, la luminosidad de las pantallas, las líneas del monitor, los software de manipulación, la velocidad de transmisión. Por ello, las imágenes las debe interpretar un médico radiólogo con formación en patologías mamarias, capaz de categorizar, de acuerdo con el grado de sospecha, de forma precisa y confiable y sugerir al médico tratante la conducta probable a seguir.
La mamografía resulta una herramienta imprescindible y actualmente se están realizando esfuerzos tecnológicos para minimizar las posibilidades de error y falsos negativos. Ejemplo de esto es la tomosíntesis mamaria en la cual se adquieren múltiples imágenes de la mama que luego es reconstruida por un computador, permitiéndonos la evaluación de la mama en forma tomográfica.
El advenimiento de software como el CAD (Computer Aid Detection) y el QUANTRA que permite diagnosticar la Densidad Mamaria x Volumen, facilitará que estos métodos tecnológicos reduzcan o eliminen los errores diagnósticos ocasionados por la superposición de tejido o alta densidad mamaria.
La tomosíntesis mamaria proporcionará la posibilidad de procesar imágenes 3D, ofreciendo numerosas ventajas sobre las imágenes 2D. Todas estas tecnologías nos invitan a seguir investigando, actualizándonos y trabajando en la pesquisa y diagnóstico mamario.
Suplento Medico/El Carabobeño/ppmt2008.-

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