Muchas veces los adultos no han logrado madurar el conocimiento lo suficiente para lograr hacer y querer las cosas que son positivas para su salud mental y fÌsica. El éxito real es imposible sin que la personalidad, el carácter, la motivación, el deseo y la intención estén maduros. ¿Qué significa estar maduro? Es simplemente la habilidad de saber y hacer lo que produce buenos resultados en la vida. La persona disciplinada es capaz de lograr el éxito sobreponiéndose a los altos y bajos. De esta manera, no sólo es importante hacer lo que se ama, sino también saber perseverar para darle un cierre positivo a cada experiencia, sin dejar que los reveses frustren los intentos.

El conocimiento propio da la capacidad de conectarse con los verdaderos deseos y pasiones para asÌ enrumbarse adecuadamente hacÌa aquellas cosas donde se tiene talento; pero es la madurez la que hace que las decisiones no estén basadas en deseos inmediatos y daÒinos a mediano y largo plazo. La madurez permite tener una visión adelantada de los resultados y tener la habilidad de sujetar nuestra mente y cuerpo a la intención de los deseos más genuinos. Fuimos creados para ocupar un lugar en la tierra, recibimos de nuestros padres, familiares, amigos, profesores y de la vida en general, experiencias especÌficas que nos moldean para poder tener más inclinación y más dedicación a ciertas áreas sociales.

Puede ser que nuestra inclinación sea la de ser madre, consejera, escritor, negociante, empresario, vendedor, vigilante, contador, obrero... Ninguna ocupación es pequeÒa ni insignificante si la valoramos y nos sentimos tiles. Sin embargo, a veces en el proceso de encontrar lo que deseamos, debemos experimentar con diversos roles y trabajos, que nos darán las habilidades necesarias para luego utilizarlas en el trabajo que realmente queremos. Debemos recordar que hay etapas en la vida que requieren de un compromiso.

Aunque no nos guste del todo lo que estemos haciendo, esa etapa vivida con disciplina y efectividad nos llevará a una próxima más satisfactoria. Cuando escuchamos testimonios de personas que han logrado encontrar su llamado, vemos que la mayorÌa tuvo que vivir experiencias, a veces no muy alentadoras, que les enseÒaron a perseverar y mantenerse firmes en sus objetivos. Estas experiencias formaron su carácter, los fortaleció, y los preparó para sus roles futuros.

Winston Churchill al ser llamado para ser ministro de la Defensa de Inglaterra en la II Guerra Mundial expresó las siguientes palabras: "Toda la vida me ha preparado para este momento".

(*) Psicólogo y consultora en liderazgo y éxito integral. 0414 4117331.

Alison Salas McCarthy (*)
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ppmt2008.-