


Desde el año 1977 el médico oftalmólogo
Ramón Rodríguez comenzó su historia como especialista en la vista, luego de un postgrado que realizó entre el
Hospital Central Antonio María Pineda y la Universidad de Los Andes, gracias al cual aprendió de los mejores maestros la ciencia y técnica de diagnosticar y curar patologías oculares.
En la actualidad tiene consulta a diario, y comenta que lo visitan pacientes con patologías como miopías, hipermetropías, astigmatismo, presbicia... pero su trabajo está enfocado a las intervenciones quirúrgicas de cataratas y cualquier otra anomalía que pueda ser curada mediante las técnicas actuales.
Sobre los grandes avances del área oftalmológica, habló que la incisión para extracción total de cataratas era muy grande, pero se ha logrado reducir hasta una abertura de 2,5 milímetros.
Aclaró que el láser, uno de los más importantes descubrimientos para la medicina, comenzó con la oftalmología.
También habló sobre los lentes intraoculares, los cuales han contribuido con los pacientes que tienen alta hipermetropía, quienes debían usar los llamados lentes "fondos de botella", debido al grosor del vidrio, bastante incómodos y poco estéticos.
Por último, conversó sobre las operaciones para corregir defectos refractarios, es decir, miopías, hipermetropías y astigmatismo, entre otras.
De maestro a maestro
Ramón Rodríguez es de Carora. Contó que fue alumno del reconocido oftalmólogo venezolano Yamil Najul, quien trabajó muchos años en Barquisimeto. Desde hace unas décadas, él también ha sido maestro de innumerables especialistas en patologías oculares que hacen vida dentro y fuera del estado Lara.
"Es una satisfacción saber que fuiste profesor de médicos que ahora están haciendo un excelente trabajo como profesionales", dijo.
Merecido reconocimiento
Sobre el reconocimiento que obtendrá este viernes 12 de septiembre, a saber, la orden Dr. Luis Razetti, expresó su alegría, orgullo y satisfacción, porque reconoce que el nombre del doctor Razetti forma parte de la historia médica venezolana, pues sus trabajos e investigaciones han trascendido hasta la fecha.
"La mayor satisfacción que uno obtiene en su carrera es cuando las pacientes sienten la alegría de poder ver con claridad y a color a su alrededor, después de la intervención quirúrgica. Lo agradecen por siempre", comentó el oftalmólogo.
Sin embargo, entre otras anécdotas graciosas recordó cuando las parejas de algunos pacientes en tono de broma -pero serios- le dicen: "Doctor, ¿cómo pudo hacerme esto? Ahora me ven todas las arrugas que antes ni sabían que existían".
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