Thamara Nieves
La aplicación de un rayo láser por medio de una lámpara especial, previa aplicación de una crema, constituye hoy por hoy, el arma más poderosa y eficaz para combatir el cáncer de piel no melanoma, uno de los más prolíficos entre la población venezolana y mundial, en general.
Esta sencilla técnica, con una década de uso y resultados positivos en el mundo, se encuentra ya en Venezuela, en donde se ha comprobado su efectividad en un 90% de los casos, aproximadamente, y se llama Terapia Fotodinámica.
Lo novedoso para la ciencia médica -y halagüeño para las personas afectadas- es que se trata de un método no invasivo, que a diferencia de los tratamientos utilizados hasta ahora, con sus secuelas de cicatrices, necesidad de reaplicaciones, traumas operatorios y postoperatorios, entre muchas otras, es ambulatorio, no deja huellas porque sólo ataca al tejido tumoral, dejando indemne las partes sanas y su aplicación dura minutos.
La Terapia Fotodinámica consiste en la administración de luz láser sobre la lesión maligna de la piel, la cual ha sido previamente tratada con un fotosensibilizador (5-Metil AminoLevulinato) de Laboratorios Galderma, sobre el tejido afectado, donde se produce una acumulación selectiva de porfirinas fotoactivas en el tejido neoplásico o cancerígeno, sustancias precursoras del hem que es un componente químico que contiene el hierro.
La exposición al láser genera especies reactivas de oxígeno que atacan las membranas celulares dañadas, en particular en la mitocondria -donde se produce la respiración celular- lo cual conduce a una muerte celular selectiva. El tejido sano circundante, que no ha acumulado porfirinas fotoactivas, se mantiene intacto.
Su aplicación no es dolorosa, en algunas personas apenas sí produce un mínimo ardor y al término de la misma, el paciente puede irse a su casa, por supuesto, con un protector solar no menor de 50.
El costo de la terapia significa un ahorro de hasta un 50% en comparación con los métodos tradicionales como son la cirugía, quimioterapia o radioterapia, puesto que las fuentes del tratamiento -equipo láser o sustancias fotosensibilizadoras- pueden ser reutilizadas por muchos más pacientes.
Sin embargo, esta terapia no resulta efectiva en cánceres de piel profundos o de tipo melanoma maligno. Su eficacia, por el contrario, está comprobada en epiteliomas, es decir, un cáncer cutáneo que se desarrolla en el epitelio, que es la capa más externa de la piel y las mucosas.
En América Latina este método ya se aplica en Argentina, Chile y México, con un buen impacto, tal y como ha sucedido en España, Rusia y Noruega. La terapia fotodinámica también ha sido aplicada para tratar el cáncer de esófago y algunas enfermedades de la epidermis como la dermatitis atópica.
Más allá de la esperanza
La oncóloga venezolana, Honey Bee Arza, recomienda especialmente la Terapia Fotodinámica a los pacientes con carcinoma basocelulares (nodulares o superficiales), con queratosis actínicas y otras afecciones de piel que calificó de precancerígenas, por lo cual recomienda su tratamiento, dada su elevada posibilidad de convertirse en lesiones malignas.
La especialista explica que la incidencia de queratosis actínica es una 10 veces superior a la del carcinoma basocelular y aumenta con la edad.
De acuerdo con la Dra. Arza, la queratosis acnítica es el tumor cutáneo precanceroso más frecuente y generalmente se localiza en áreas de la piel dañadas por el sol. Comienza con manchas que se vuelven pálidas o enrojecidas, luego pasan a tornarse ásperas, escamosas o con costras y pueden sangrar.
Comúnmente afecta a personas blancas de edad avanzada o jóvenes que han llevado mucha exposición solar. Se calcula que el 60% de la población mayor a 40 años desarrollará al menos una lesión de este tipo. La queratosis actínica puede persistir, retroceder espontáneamente o progresar a melanoma y aparece en el dorso de la mano, los antebrazos, el cuero cabelludo y la cara. Su progresión no se puede predecir, por ello debe tratarse.
Atender las “alarmas”
Los dermatólogos coinciden en la necesidad de prestar atención a cualquiera de estos síntomas y acudir al especialista:
Textura áspera y seca de una lesión en la piel.
Una mancha, parche o tumor en la piel: limitada a un área discreta localizada en la cara, cuero cabelludo, dorso de las manos, tórax u otras áreas expuestas al sol de color gris, rosada, roja (eritematosa) o del mismo color de la piel.
Inicialmente, la superficie es plana y escamosa y poco a poco se torna levantada.
Se vuelve dura, áspera, verrugosa o arenosa.
Por ello, recomiendan las siguientes precauciones:
Como primera y más importante, no exponerse sin protección al sol, considerada como la mayor causa de cáncer de piel.
Visitar al dermatólogo con frecuencia. El paciente se debe examinar oportunamente y seguir las instrucciones del médico para el tratamiento.
Protegerse con ropa, incluyendo una camisa, un sombrero y lentes de sol que ofrezcan una buena cobertura, con un porcentaje de absorción de rayos ultravioleta de un 99 a 100%, los cuales protegen de forma óptima los ojos y el área de piel alrededor de los mismos.
Usar protector solar con FPS 50 o superior.
Algunas Diferencias
Melanoma
Es menos frecuente
Es más voraz
Tiene más capacidad de generar metástasis
Carcinoma basocelular
Ocurre más a menudo
Presenta crecimiento lento
Constituye el 75% de los melanomas
Suplemento Medico/ppmt.-

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