Los estudios realizados para buscar la cura de esta enfermedad han propiciado el desarrollo de métodos diagnósticos cada día más efectivos que permiten no sólo detectarlo, sino hallar el tipo de carcinoma, avance muy importante y útil, pues brinda la posibilidad de ofrecer al paciente tratamientos precisos, que repercutirán sobre su calidad de vida.
En esta área la biología molecular ha dado un gran aporte, porque esta ciencia estudia la vida a nivel molecular, lo que le permite analizar los distintos mecanismos que ocurren en el interior de las células.
Según expresa el Dr. Aldo Reigosa, médico patólogo, profesor universitario y director del Centro de Investigaciones Médicas y Biotecnológicas de la Universidad de Carabobo (CIMBUC), la célula cancerosa tiene la peculiaridad de escapar a los mecanismos normales de control celular, se vuelve independiente y prolifera sin ningún control, entonces la biología molecular gracias a sus propiedades, puede estudiar qué está pasando en esa célula y determinar sus características con más profundidad que los métodos convencionales.
Este avance ha sido muy importante en el uso de inmunoterapia para tratar el cáncer y que consiste en la utilización de drogas que atacarán específicamente a las células cancerosas sin afectar las sanas.
Uno de los tratamientos de inmunoterapia más importantes es el de los anticuerpos monoclonales, que son anticuerpos producidos por una sola cepa de células y van dirigidos a eliminar un antígeno determinado producido por una línea celular.
“Son tratamientos muy específicos, con mucho menos efectos secundarios que la quimioterapia convencional que es un poco inespecífica, ya que va a atacar todas las células sobre todo las que se dividen con rapidez”.
- Los tratamientos monoclonales no se pueden usar en todos los tipos de cáncer, porque primero hay que determinar que esa célula cancerosa tenga el antígeno contra el cual está dirigido ese anticuerpo, apuntó.
Antes de entrar a hablar de los métodos más comunes de biología molecular para el área oncológica, el Dr. Reigosa expresa que es fundamental tener claros conceptos como factor pronóstico que predice la evolución de cáncer, factor predictivo que indica si las células cancerosas responderán o no a un tratamiento y tomar en cuenta que la evolución de esa enfermedad dependerá de tres grandes rasgos:
Características de esas células cancerosas (si son más agresivas o menos agresivas)
Extensión del cáncer al momento de la detección, pues un carcinoma puede ser poco agresivo, pero si se detecta cuando está muy avanzado va a tener peor pronóstico.
El estado anímico de la persona, porque ese aspecto repercutirá en gran medida sobre su sistema inmunológico.
Antígeno - anticuerpo
Cuando sufrimos de alergia se sabe que existe un componente que ocasionó esa reacción y nuestro cuerpo actúa a través de los anticuerpos para neutralizar ese efecto. El principio de la inmunohistoquímica se basa en ese sistema antígeno-anticuerpo, pues sirve para detectar cualquier antígeno celular que da pie a la formación de anticuerpos.
Apunta Reigosa que en el campo de la oncología este estudio va a servir para establecer un diagnóstico con precisión y establecer factores pronósticos y predictivos de un determinado tumor.
“Hoy en día nadie trata un cáncer de mama a menos que se les haga inmunohistoquímica y se determinen diferentes tipos de factores que van a indicar su pronóstico, cómo va a evolucionar ese cáncer y a qué tratamiento va a responder mejor”.
- Por ejemplo, en el cáncer de mama dos de los marcadores que se hacen son los receptores de estrógeno y los receptores de progesterona porque de acuerdo a esos resultados se verá si la persona responderá o no a tratamiento hormonal, menciona.
Para hacer este tipo de estudio, se requiere una muestra de tejido, que ha sido previamente estudiada y diagnosticada en un laboratorio de anatomía patológica y el resultado de cáncer ha sido positivo.
Dicho laboratorio manda la muestra de un bloque celular en parafina a un centro donde hagan estudios de inmunohistoquímica y allí se le harán diversos cortes al tejido que se someterán a 95 grados centígrados con una sustancia especial que hará que los antígenos aflojen, para luego proceder a la realización de la reacción inmunohistoquímica, que detectará o no la presencia de un antígeno específico. Por ejemplo, en el caso del cáncer de mama se puede usar un antígeno contra los receptores de estrógeno.
“Si en esa muestra hay células cancerosas receptoras de estrógenos, ese anticuerpo se va a unir a dicha célula que adquirirá un color marrón o de otra tonalidad que será detectable en el microscopio”, refiere Reigosa.
Si el estudio se hace en un aparato automatizado, puede durar cinco o seis horas, pero si el procedimiento es manual se realizará de un día para otro. Menciona el especialista que existen anticuerpos para casi todos los compuestos celulares, pero el detalle es que estas reacciones tienen un precio alto y una gotita de anticuerpo puede costar 100 mil bolívares (100 Bs. F).
Cuando el resultado de la inmunohistoquímica es intermedio, hay que hacer otro estudio más preciso denominado Hibridación In Situ Fluorescente (FISCH) que va a analizar los genes de la muestra y aclara el panorama para aplicar el tratamiento adecuado según sea el caso.
Detectar recaídas
Otro de los estudios de biología molecular que se utilizan cada vez más en el área oncológica es la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) técnica que permite detectar el Virus de Papiloma Humano (VPH), relacionado con el cáncer de cuello uterino.
Además, con el PCR se puede saber qué tipo de VPH tiene la persona, si es de alto, intermedio o bajo riesgo oncogénico.
Pero su uso da para más: para el diagnóstico de la leucemia mieloide crónica, detectar la enfermedad mínima residual o la presencia de células aisladas en sangre periférica o en médula ósea que pueden ser muy útiles para predecir cuándo van ocurrir recaídas en leucemia, cáncer de próstata o mama.
“La PCR se utiliza sobre todo en post-tratamiento para ver qué tan efectivo ha sido un tratamiento, para los controles sucesivos de la enfermedad y predecir posibles recaídas o metástasis”.
- Detectándolas antes de que se evidencie esa metástasis, uno puede hacer un tratamiento mucho más precoz y así obtener mejores resultados porque es más fácil atacar las células cancerosas cuando son pocas, indica.
Clasificar el cáncer
Imagine poder analizar en un solo estudio más de 70 genes y obtener los resultados en un máximo de 72 horas para tener una visión más completa de determinada enfermedad y así conocer cómo pudiera evolucionar y qué tratamiento es el más adecuado para sus distintas fases.
Esto se puede hacer, gracias a la técnica conocida como microarreglos, que aún no está disponible en Venezuela, pero se aplica con éxito en Europa y Estados Unidos.
Explica el Dr. Aldo Reigosa que para el cáncer de mama se utiliza esta clasificación molecular que permite obtener una determinación de ese cáncer mucho más precisa.
“Están saliendo estudios cada vez mejores donde se ve la evolución que están teniendo los diferentes tipos de cáncer independientemente que sean de buen o mal pronóstico y los tratamientos para cada caso”.
-Al tener esa clasificación, se sabe exactamente a qué medicamento va a responder determinado cáncer, se evitan tratamientos que no están haciendo nada, recaídas y se prolonga la sobrevida del paciente, resalta Reigosa.
Para realizar un estudio de microarray se obtiene la muestra del tumor que se colocará en un equipo que extrae las células, obtiene de ellas el ARN, lo identifica y hace el análisis computarizado tomando en cuenta la información que se tenga de los genes que desean ser estudiados.
Por ejemplo, en el cáncer de mama luego de cientos de estudios de microarrays con miles de genes, se llegó a la conclusión que existen 70 relacionados con el cáncer de mama y se han usado para caracterizar la enfermedad y saber cuál será su evolución. El detalle del estudio es su precio, que ronda los dos mil a tres mil euros, pero si se toma en cuenta el alto costo de los tratamientos actuales para el cáncer y que muchas veces no son tan específicos para las necesidades del paciente, la inversión valdría la pena si el Estado contribuyera con ella.
Microbiología oncogénica
Los factores que pueden desencadenar en los humanos procesos malignos, son multifactoriales, estando entre ellos la presencia de restos embriogenéticos en el recién nacido, como condicionante de algunos teratomas en el lactante, que pueden resultar benignos o malignos.
Irritantes químicos como el tabaquismo y el alcohol están relacionados con los carcinomas de laringe, pulmonar y gástrico, mientras que otros son inducidos por mutaciones espontáneas de nuestro genoma celular (ADN-nuclear) o bien a mutaciones inducidas por la Luz Ultra Violeta (LUV) como el cáncer de piel o por rayos-X y Gamma en la producción de determinadas Leucemias y Agranulocitosis.
En el campo microbiológico hoy día sabemos de la existencia de determinados virus dotados de poder oncogénico, cuyo mecanismo de acción varía de acuerdo al virus infectante.
En este sentido, sabemos que los virus son parásitos estrictos endocelulares, condición sinecuanom para infectarnos y ellos reproducirse y al inducir la muerte de las células parasitadas, nos producirán el respectivo daño orgánico, como a título de ejemplo la parálisis de la poliomielitis o los daños cerebrales de las encefalitis.
Pero en el caso de los virus encógenos, la célula infectada no se muere, sino que se incrementa una “Mitosis incontrolada”, es decir, que la célula se multiplica hasta dar origen a una masa tumoral, que puede ser benigna o maligna.
En el primer caso tendríamos las verrugas de piel (cadillos), el condiloma acuminado a nivel genital (Cresta de gallo), el Molluscum contagioso o Acné variceliforme de Bazan, muy frecuente en los niños y escolares. Todos estos tumores son producidos por la variedad del Virus del Papiloma Humano o VPH.
Estos mismos virus en su variedad VPH-16, VPH-18 y VPH-33, son los productores de lesiones malignas como el cáncer de cervix, el Adenocarcinoma de laringe y el carcinoma de amígdalas respectivamente.
Entre los virus de la variedad herpética (ADN) con propiedades benignas tenemos el Herpes-zoster o culebrilla y la varicela o lechina y, entre los que poseen propiedades oncogénicas están el HS-1 y el HS-2, productores del Herpes simple oral y genital. Entre los otros virus herpéticos con propiedades oncogénicas tenemos al productor del linfoma de Burkitt, afección muy rara en nuestras latitudes pero frecuente en los niños de África y el virus de Epstein-Barr productor de la Mononucleosis infecciosa, enfermedad ésta admitida como una “Leucemia viral reversible”.
En el grupo de los virus a ARN, tenemos el VLTH, productor de la “inmunosupresión epidémica“ o SIDA, virus que está dotado de la propiedad de destruirnos toda nuestra “Inmunidad Celular” representada por los linfocitos, muy especialmente por los linfocitos-t (Killer o asesinos) que son los encargados de defendernos contra un gran número de patógenos, como el Histoplasma capsulatum o el Mycobacterium tuberculosis.
Este es el motivo por el cual estas infecciones se hacen muy agresivas e invasivas en personas con sida y nos explica el incremento del 30% de la tuberculosis pulmonar en estos pacientes.
En microbiología clínica debo sugerir que a todo paciente con una amigdalofaringitis intensa que no corresponda a una angina estreptocócica con títulos de ASTO negativos o bien que no corresponda a una mononucleosis con monotest negativo, se debe pedir títulos de VLTH, ya que en muchas oportunidades ésta es la primera manifestación de una descompensación inmunológica en un paciente con sida no diagnosticado.
En lo concerniente a los virus condicionantes de las hoy tituladas “Hepatitis alfabéticas”: VHA,VHB,VHC,VHD y VHE, son las VHA y VHC las partículas con propiedades oncogénicas.
En términos generales podemos decir que los tumores malignos condicionados por virus encógenos a ADN (Ácido Desoxirribo-Nucleico), suelen ser sólidos del tipo sarcoma y los debidos a virus encógenos a ARN (Ácido Ribo-Nucleico), suelen producir leucemias, sida y algunos tumores sólidos como el de Willms.
Por ello, algunos elementos en la pesquisa oncogénica deben ser los siguientes:
Evaluación clínica, RX y Ecosonográfica
Citología, histopatología y Papanicolaou
Inmunohistoquímica que permita detectar el ADN o ARN del virus infectante
Serología con antígenos tumorales
Suplemento Medico del Carabobeño/ppmt2008.-

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