Ana Isabel Laguna

Si usted ha venido sufriendo de la vista últimamente, le cuesta ver con claridad y el oftalmólogo le observa algún grado importante de problema visual, lo remitirá de inmediato a un endocrinólogo, para descartar que sea diabético sin saberlo y si de pronto resultase serlo, lo más probable es que tenga más de 10 años con esta enfermedad silenciosa, que al no ser tratada a tiempo, aparte de otras complicaciones, deriva finalmente en retinopatía, es decir, puede quedar ciego.

No se busca causar alarma, sino crear conciencia, pues la retinopatía diabética está establecida como la principal causa de ceguera en la población entre los 20 y 70 años de edad, estadísticas que provienen de Estados Unidos y aunque en Venezuela no existen cifras confiables, porque no se llevan estadísticas exactas, se estima que hay un millón y medio de pacientes diabéticos, la mitad de los cuales anda por las calles sin diagnóstico.

A estos datos se le agrega lo indicado por la endocrinóloga Gema Ramírez, quien citando estudios epidemiológicos indica que la gravedad de la retinopatía diabética depende de varios factores, entre los cuales, el más importante es la duración de la enfermedad y el tipo de diabetes.

Azúcar a raya

Se sabe que el origen de la diabetes reside en los niveles elevados de azúcar en sangre y que existen dos tipos, la I que se presenta en la gente joven, se diagnostica cuando empieza la enfermedad y quienes la padecen dependerán de la insulina porque si no fallecen y la II que es una afección más silenciosa, aparece por lo general en la etapa adulta, pero reporta la especialista que también se está viendo hasta en niños, debido a los cambios alimentarios.

En estos pacientes los receptores de la insulina no funcionan bien, su páncreas no puede producir suficiente insulina o la que produce el organismo no la reconoce, por lo que no reacciona ante esta hormona y los niveles de azúcar suben en sangre.

“Si un paciente tiene más de 20 años con diabetes tipo I lo más seguro es que tenga 100% de posibilidades de sufrir retinopatía, mientras que en aquellos individuos con diabetes tipo II esta probabilidad se ubicará entre el 60 a 80%”.

- Ahora, “si el paciente tipo II comienza a requerir insulina porque ya no responde al tratamiento oral, la retinopatía se comportará igual que en un diabético tipo I, es decir, la diabetes se hará más agresiva”, asevera la especialista.

Pero, a ciencia cierta ¿por qué se produce la retinopatía diabética? Expresa la doctora Ramírez que “la retina es la capa interna en el ojo, con la cual podemos ver y se asemeja a la película de una cámara de rollo”.

Esta capa conformada por fibras nerviosas, se encarga de llevar la información de la visión al cerebro, pero cuando hay elevados niveles de azúcar en la sangre como los generados por la diabetes, ocurre un daño del endotelio (parte importante de la pared de los vasos sanguíneos) que afecta la totalidad del sistema circulatorio del cuerpo, incluyendo los vasos sanguíneos de la retina en el ojo.

Cuando se daña la retina también se produce edema macular, afección de la parte central de la retina que nos da la visión más exquisita, entonces el paciente no podrá leer y empieza a ver las cosas deformes y borrosas. “Por ello, es muy importante tener conciencia de que si esta capa se daña no tiene repuesto”, refiere.

La doctora también adiciona que un paciente diabético al que se le detecte algún grado de retinopatía, debe obligatoriamente tener un control con el endocrinólogo y el nefrólogo.

Otros factores de riesgo

Aparte de la duración de la diabetes en la persona, hay otros elementos que intervienen en el progreso de la retinopatía como los factores hormonales entre ellos, el embarazo, el paso hormonal que se produce en la adolescencia, así como la hipertensión arterial, los antecedentes familiares, malos hábitos alimenticios, tener niveles altos de lípidos en sangre (colesterol y triglicéridos). Todos estos factores permiten que se dañen los vasos y la retinopatía progresará con mayor rapidez.

A pesar de este panorama, la especialista refiere que la retinopatía sí se puede evitar, a través de la educación al paciente, mediante la difusión de este mal, para que la población tome conciencia.

Llevar una vida sana, alimentarse de forma balanceada, controlando la ingesta de harina y azúcares y tener hábitos disciplinados de ejercicio físico, son algunas de las medidas a seguir, incluso esta última recomendación contribuirá a que los diabéticos tipo I requieran menos cantidad de insulina y que los prediabéticos no desarrollen la enfermedad.

“Hay pacientes diabéticos que son deportistas, pasan 20 años y no se les detecta ningún grado de retinopatía, porque son personas que llevan una vida sana y controlan su glicemia constantemente”, refiere la experta.

Clasificación de las retinopatías

No proliferativa. Los vasos sanguíneos localizados dentro de la retina presentan cambios, algunos disminuyen de tamaño y otros se agrandan y forman sacos en forma de globos que obstruyen la circulación de la sangre. Dichos vasos gotean y sufren hemorragias.

En esas circunstancias, la retina se hincha o se forman depósitos llamados exudados. Está considerada como la etapa inicial de la afección.

Afortunadamente, la vista en general no queda seriamente afectada y la enfermedad no progresa en aproximadamente el 80% de los casos. No obstante, es una señal de peligro que puede avanzar a etapas más graves.

Proliferativa. Comienza de la misma manera que la no proliferativa, pero además, hay formación de nuevos vasos sanguíneos en la superficie de la retina o del nervio óptico. Estos nuevos vasos sanguíneos, de gran fragilidad, pueden desgarrarse y sangrar dentro del humor vítreo, que es la sustancia transparente y gelatinosa que llena el centro del globo ocular, entonces se bloqueará la luz que pasa hacia la retina, y las imágenes se verán distorsionadas.

Además, el tejido fibroso que se forma a partir de la masa de los vasos sanguíneos rotos en el humor vítreo puede estirar y retraer la retina, desprendiéndola del fondo del ojo.

Los vasos sanguíneos pudieran formarse en el iris y causar aumento de la presión ocular, provocando severas pérdidas de la visión.

Un servicio regional

En el estado Aragua se está dando una experiencia bien satisfactoria a través del Centro Diagnóstico Filipo Sindoni con el programa “Retinopatía Diabética” que abarca triaje oftalmológico, consulta de retina y exámenes paraclínicos como la Fluororetinografía (FRG) y Tomografía Computarizada Ocular (OCT), así como tratamientos con láser e inyecciones intravitrea.

La directora de esta unidad, doctora Xubie Garabito, detalla que este centro trabaja de forma gratuita y conjunta con el Centro Regional de Atención al Diabético, los pacientes son remitidos de los diferentes ambulatorios regionales y reciben casos de estados vecinos.

Desde el año 2002 hasta la fecha se han beneficiado a través del servicio de triaje 4 mil 86 pacientes, en consultas de retina 3 mil 257 personas, 455 ciudadanos se han realizado Fluororetinografía, 1.825 personas han recibido sesiones de láser y 37 individuos inyecciones intravitrea. Un dato revelador de este centro oftalmológico es que de todos los casos que llegan, el 26,2% de los pacientes padece de retinopatía diabética.

Tratamientos a seguir

Una vez establecida la retinopatía existen diversos tipos de tratamientos, dependiendo del estado de la enfermedad.

En etapas iniciales puede utilizarse la fotocoagulación con láser, mientras que en los grados más avanzados se requiere cirugía como la vitrectomía, para solucionar hemorragias vítreas o desprendimientos de retina.

En la actualidad, lo más novedoso es el uso de medicamentos antigiogénicos, que se inyectan dentro del ojo y han sido de gran utilidad para detener el daño de la mácula y la retina.

“Este tipo de medicamento es muy potente y se coloca con un poquito de anestesia local. Hasta el momento ha salvado muchos ojos, porque las características del fármaco hacen que se paralice la retinopatía. Claro, todo esto tiene que ir acompañado de un excelente control sistémico”, añade.

Sin embargo, aunque en la mayoría de los casos el tratamiento está encaminado a detener el progreso de la enfermedad, nunca se alcanza la visión completa. De allí, refiere la doctora Ramírez que lo ideal es la prevención y dentro de ésta el factor más importante es el control adecuado de la glicemia.
Diario El Carabobeño/ppmt2007