La nueva investigación respalda la tesis de algunos especialistas, de que la vitamina D podría ayudar a prevenir el cáncer, y que la mayoría de las personas deberían recibir más. Sin embargo, los expertos no están totalmente de acuerdo sobre la cantidad a ingerir.
``Los hallazgos... representan un enorme avance de gran importancia para la medicina y la salud pública'', declaró Cedric Garland, un destacado investigador de la vitamina D en la Universidad de California en San Diego. ``No se ha identificado ningún otro método para prevenir el cáncer que tenga un impacto tan poderoso''.
Aunque es el más confiable hasta la fecha, el estudio tiene algunas limitaciones. Fue diseñado principalmente para supervisar cómo el calcio y la vitamina D mejoran la salud de los huesos, y el número de casos de cáncer en general fue bajo, al aparecer en sólo 50 pacientes.
``Es un estudio muy pequeño'', dijo el doctor Edward Giovannucci, que investiga nutrición y cáncer en la Facultad de Salud Pública de Harvard. ``No creo que sea la última palabra''.
En ambos casos, el estudio da un paso importante para ampliar varias décadas de investigación, las cuales comenzaron cuando se observó que los índices de cáncer entre grupos similares de personas eran menores en las latitudes del sur que en las del norte. Los científicos supusieron que ello se debía a que en las regiones del sur los habitantes recibían más luz del sol.
La piel produce la vitamina D cuando queda expuesta a los rayos ultravioleta del sol. Este estudio empleó la misma forma de la vitamina, conocida como D3 o colecalciferol. Las dosis de multivitaminas normalmente traen una variante mucho más débil conocida como D2, pero la D3 está disponible en suplementos dietéticos en los que viene sola.
Las investigaciones anteriores han mostrado que la vitamina D ayuda a regular el crecimiento celular, un proceso biológico fundamental que se desquicia en el cáncer. En las primeras pruebas, la mayoría de los otros suplementos han estado dirigidos a tipos específicos de esta enfermedad, como el selenio o la vitamina E para el cáncer de próstata.
Este estudio, publicado el viernes en el American Journal of Clinical Nutrition, es el primero en que los investigadores incrementaron significativamente _y midieron_ los niveles de vitamina D en la sangre y luego dieron un seguimiento a grupos idénticos de pacientes desde el principio hasta el final.
Esa es la razón por la que, a pesar de sus dimensiones modestas, la investigación causó sensación. Casi todos los otros trabajos han comparado a grupos de pacientes disímiles.
AP/ppmt2007.-