Arnoldo Claret Véliz
arclave@yahoo.com
La escritura es una actividad que cumple diversas funciones. Por ejemplo, llevar un diario personal en el que vaciemos todas nuestras vivencias diarias, nos permite liberar tensiones, desahogarnos. Está comprobado su carácter terapéutico. Otro aspecto que se desprende del análisis de cómo escribimos, es lo que se conoce como Grafología. Mediante este método podemos conocer detalles relevantes del carácter de una persona y hasta comportamientos íntimos y arraigados.
En los países desarrollados, existen departamentos dirigidos a analizar la manera de escribir de los empleados potenciales, con la finalidad de identificar la ética y honestidad de los mismos, su carácter proactivo, espíritu emprendedor, capacidad para relacionarse, entre otros.
Los organismos de seguridad, también poseen unidades destinadas a determinar o esclarecer aspectos del carácter que llevan a los individuos a delinquir. Usted no se sorprenda, pero son inimaginables los aprendizajes que podemos extraer sobre cualquier ser humano, mediante el análisis de su firma.
Cuando por ejemplo, una letra es ascendente, esto nos muestra un rasgo del carácter positivo. Si por el contrario, la escritura es descendente, refleja cierta negatividad o depresión momentánea. Las redondeces de las palabras escritas, nos hablan de personas muy sensuales. Al escribirse con mucho espacio de separación entre las frases, eso es un síntoma o deseo de aislamiento o de establecer límites en nuestras interacciones con otras personas. Si medimos los ángulos de altura de los trazos de la letra m, su equilibrio entre ellos o sus grados de variación, será un indicador de qué nivel de dedicación, le estamos ofreciendo a nuestras relaciones familiares y sociales.
Hasta las inclinaciones homicidas, así como los atributos o cualidades de un líder se pueden determinar mediante la grafología. De igual manera, otros aspectos como el carácter apasionado de un sujeto o la disposición de éste para mentir.
El sentido o la veracidad del resultado de esta técnica de la grafología, viene dado porque nuestros trazos al escribir, reflejan los impulsos de nuestro corazón. Por eso, al plasmar nuestras letras, no podemos mentir. De igual forma, es importante destacar que nuestra escritura es un reflejo de nuestro estado emocional pasajero. Podemos mantener algunos rasgos, pero la proyección será variable en el tiempo, dependiendo de nuestro estado anímico.
Lo trascendente de la grafología, además de los análisis y hallazgos que nos puede brindar, consiste en cómo podemos aprovecharla para nuestro crecimiento interior y profesional. Por ejemplo, cuando se dé cuenta de que está escribiendo descendiente, coordine su mano para cambiar el sentido y plasme su escritura de manera ascendente. Se percatará que le empieza a cambiar su estado anímico y si está muy negativo empezará a sentirse más optimista. Si desea avivar la pasión en las relaciones con su pareja, dele una forma más redonda a sus letras. Si se siente un poco aislado, trate de no dejar tanto espacio entre las palabras al escribir.
Hasta nuestro carácter negociador se muestra en la escritura. Observe y constatará, cuando está tras cualquier negocio, como sin proponérselo, algunas de sus letras como la g o la t, adquieren la forma de número ocho, que es el número del dinero.
Así que empiece a utilizar la grafología para su evolución y cuando le interese conocer de sobremanera la personalidad de alguien muy especial, por razones de negocios, asociaciones, para establecer una pareja, ingénieselas para conseguir su firma y verá en el análisis que le haga un experto, lo que aquella persona, no es capaz de revelarle o decirle con honestidad.
ppmt2007.-

son feos
seria necesario la paz en el mundo para poder disfrutarlo