
La relación entre el clima y las alergias está determinada por la presencia y concentración de alergenos en el aire. Por ello, en enero, como en los últimos meses del año, se está expuesto a lo que se denomina “temporada de virosis respiratorias”, la cual aumenta la secreción nasal en aquellos pacientes que tienen la condición de asmáticos, produciéndoles inflamación de las vías aéreas y -por supuesto- broncoconstricción, mejor conocido como broncoespasmos”.
Oficialmente se desconocen los reportes de crisis atendidas en el país en los últimos meses. Sin embargo, especialistas consultados reportaron un incremento en sus consultas personales de más de 30%, aproximadamente.
Guillermo Istúriz, neumonólogo-pediátra, director del Departamento de Asma de la Sociedad de Neumonología, recomienda que “para estar seguros de no presentar ningún síntoma, aquellos pacientes que ya tienen historia previa y saben por antecedentes que pueden presentar crisis, deben iniciar tratamiento de control con el uso inhalado de esteroides que contengan broncodilatadores de acción prolongada e inhibidores de leucotrieno, antes y durante los meses fríos”. Por otra parte, señala que también es necesario tener a mano medicación de rescate.
El control de los factores ambientales en países tropicales es difícil, sobre todo en épocas de lluvia, explica Istúriz. Por eso, agrega el especialista, “se recomienda que si el paciente presenta crisis con el frío debe evitar la entrada de corrientes frías en el lugar donde duerme durante la noche, pero sin encerrarlos totalmente para conservar la ventilación del área y evitar la concentración de bacterias”.
Proteger las almohadas y colchones donde duermen los niños, y también los adultos; evitar levantar polvo y limpiar la casa con productos no irritantes son algunas medidas que se deben tomar para mantener la vía aérea en el mejor estado posible. “También es importante tomar en cuenta la adecuada nutrición, puesto que existen pacientes alérgicos a los que algunos alimentos le hacen daño y en estos casos hay que tratar de eliminarlos o sustituirlos de la dieta”, acotó Istúriz.
Datos para tener presente
El asma es una condición crónica e inflamatoria de las vías aéreas de los pulmones (bronquios y bronquíolos) las cuales disminuyen su calibre (estrechamiento) e impiden la respiración normal. El “estrechamiento” de las vías aéreas es reversible aún sin tratamiento (espontáneamente).
Los síntomas del asma son intermitentes, pero la enfermedad subyacente siempre está presente. Para muchos pacientes, el medicamento debe ser tomado todos los días y mantenido al nivel correcto para controlar los síntomas, mejorar la función pulmonar y prevenir los ataques. También pueden requerir medicamentos para aliviar los síntomas agudos. El tratamiento se debe mantener para asegurar que la enfermedad subyacente permanezca bajo control.
“Si el paciente está diagnosticado y sabe que tiene un asma eventualmente persistente, bien sea leve o moderada, requiere una medicación de control permanente. Una de las formas más idóneas y cómoda es la inhalada, además de ser la más cómoda es la más apta para mantener un control del paciente asmático”, dijo Istúriz.
Es importante que los pacientes sean educados sobre su enfermedad. Manteniendo un tratamiento controlador adecuado se pueden disminuir los cuadros de asma (inflamación y broncoespasmo), por lo general nocturnos, mejorando su capacidad de dormir y su calidad de vida.
Otra de las opciones recomendadas por la especialista es la vacunación: todo paciente que tenga una enfermedad respiratoria, como asma, sinusitis o rinitis; debe tener una vacuna antigripal y otra que contrarreste la posibilidad de presentar una neumonía, para prevenir cuadros de virosis y así evitar que se produzca la constricción de sus bronquios desencadenando episodios críticos.
CF
Globovisión
ppmt2007.-

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia, y en España está presente en el 10-15% de los niños mayores de cuatro años. Este porcentaje se eleva hasta el 30% de los niños de pocos meses a dos años, hablándose a estas edades de “síntomas asmáticos” más que de asma, ya que en niños tan pequeños no se pueden llevar a cabo las pruebas funcionales que confirman el diagnóstico de asma. Esta enfermedad no tiene cura, aunque sí tiene tratamiento, y en algunas ocasiones