Cuando tenemos en nuestras manos los resultados de algún examen de laboratorio, quizá entendamos poco de lo que está impreso en el papel, pero estos hallazgos se convierten en una herramienta fundamental para el médico, a la hora de detectar si algo anda funcionando mal en nuestro organismo.

Indagar un poco acerca de esta apasionante profesión, nos permitirá comprender la dinámica del cuerpo, especialmente cuando intenta hacer frente a alguna infección o busca enviarnos alertas de salud a través de algún valor alterado.

Microorganismos en la mira

Según comenta la Lic. Ana Alfieri, microbiólogo con magíster en Microbiología de Alimentos, la Bacteriología es la ciencia que se encarga del estudio de las bacterias, microorganismos que se encuentran en el ambiente, así como en el ser humano y los animales.

Puntualiza que la evaluación por excelencia en esta área es el urocultivo o cultivo de la orina, que se realiza usando la muestra de dicha excreción, que debe ser llevada al laboratorio en hielo para que las bacterias no se reproduzcan. “Cuando los cultivos te dicen negativo no se observó crecimiento, es que el paciente no tiene infección en ese momento pero, si por ejemplo, te dice germen aislado escherichia coli, significa que la persona tiene infección por una bacteria llamada escherichia coli”.

Reacciones químicas

Al hablar de esta área, Alfieri señala que la bioquímica abarca la determinación de todos los parámetros presentes en el organismo, como los exámenes de glicemia, urea, creatinina, colesterol, triglicéridos, etc.

“Estas pruebas nos ayudan a determinar por ejemplo, si un paciente es diabético (glicemia) o si sufre riesgo coronario (colesterol, triglicéridos, HDL, LDL)”.

En el caso de estas evaluaciones, se toma una muestra de sangre, pero la evaluación se hace con el suero de la misma que es de tonalidad ámbar claro y se obtiene luego de centrifugarla.

“Todos los equipos presentes en la actualidad son buenos, pero también esta función depende del bioanalista”.

-Muchos dicen que esta profesión se va a acabar por la tecnología, pero es falso, porque tú puedes procesar un examen en un equipo, pero si te da un resultado fuera del esperado, allí está el bioanalista para ver qué pasó.

Para obtener resultados con alto grado de precisión, es necesario que el paciente se practique los exámenes tras 12 horas de ayuno, cenar ligero, evitar el consumo de alcohol y otro tipo de sustancias y en ese lapso sólo ingerir agua.

Evaluando resultados

Con respecto a los resultados, la experta menciona que hay que estar pendiente de los valores normales, porque no todas las técnicas tienen las mismas estimaciones de referencia y éstas van a depender de cada laboratorio y de los equipos que utilicen. La alimentación y los cambios en el metabolismo también influyen, así como el estrés.

Por ejemplo, los valores normales de la glicemia son de 65-105 mg/dl, mientras que la urea es de 20 a 44 mg/dl. Este examen se utiliza para evaluar la función renal, al igual que la creatinina, cuyos valores se ubican entre 0,3 a 1,0 en caso de niños o de 0,4 a 1,4 en los adultos.

Si lo que se quiere es evaluar el hígado, existen evaluaciones como la bilirrubina que también se pueden aplicar a los recién nacidos (bilirrubina neonatal), pero si el órgano que se quiere inspeccionar es el corazón, las pruebas de CK y CKMB son muy útiles, sobre todo en personas con infarto, porque estas dos enzimas se elevan luego de un evento de este tipo. También en esta área hay pruebas sofisticadas como la troponina T, enzima vinculada a las enfermedades cardiovasculares.

La Glutamiltransferasa es otra evaluación que se realiza para determinar procesos en el hígado, así como el alcohol etílico en personas con problemas de la bebida, mientras que la Pseudocolinesterasa se aplica cuando un paciente está intoxicado y las pruebas de TGO y TGP si el sujeto presenta hepatitis.

Evaluaciones como el metabolismo para osteoporosis, donde se incluyen estudios de calcio, fósforo y las relaciones cálcicas, son comunes hoy en día en las mujeres, así como los índices calcio-creatinina, ácido úrico-creatinina en los bebés que presentan alteraciones tubulares del riñón, muchas asociadas a la contaminación por plomo del agua y productos como las compotas.

“A los niños que tienen problemas de crecimiento, desnutrición o renales, les mandan a hacer estas relaciones en orina y sangre para evaluar la función renal y colocarles tratamiento.
Por Alejandra Hernández
Revista Medica del Carabobeño.-
ppmt2006.-