Cuando los depósitos de hierro bajan

Por Alejandra Hernández Fotos: Alvaro Acosta

Durante la gestación toda madre desea proveerle al ser que se está formando en su interior, de los nutrientes esenciales que le permitirán venir al mundo lleno de vitalidad y salud.

En nuestro país, la deficiencia de este mineral esencial para el desarrollo humano (que constituye un elemento fundamental de la hemoglobina, porque aparte de ser el agente colorante que le da tonalidad roja a la sangre, se encarga de transportar el oxígeno por todo nuestro cuerpo), supera el 70% y dentro de ese renglón, se estima que entre el 35 a 75% desarrollará anemia por deficiencia de hierro, según explica el Dr. Alfredo Martínez, médico internista, quien señala que dicho déficit está directamente relacionado con la alimentación, específicamente con el bajo consumo de carne.

Otro elemento cuya carencia está causando preocupación mundial por sus bajos niveles en la población es el ácido fólico, que cumple un rol fundamental en la formación y crecimiento del feto, desde el momento en que se produce la división celular y el material genético (ADN).

También esta vitamina aporta su importante cuota en la formación de las proteínas, los glóbulos rojos y demás componentes de la sangre, así como en el desarrollo del Sistema Nervioso Central.

Por esta razón, las futuras madres deben poner especial cuidado a la inclusión de alimentos ricos en estos dos elementos y complementar la dieta con suplementos a lo largo de los nueve meses de embarazo, pues de su presencia o no dependerá la salud de ambos, así como el correcto desarrollo físico y neurológico de la criatura que está por venir.

Dos gramos al día

El Dr. Peter Nielsen, médico bioquímico alemán, explica que durante el embarazo se requieren de uno a dos gramos de hierro al día, porque el feto toma 400 mg y el resto los usa la madre para su propia función biológica.

Una dieta rica en carne ayudaría a evitar la anemia por deficiencia de hierro, pero en el caso de la mujer embarazada, ésta resulta insuficiente y es necesario recurrir a los suplementos para cubrir los requerimientos diarios de este mineral.

“La anemia por deficiencia de hierro y los bajos niveles de ácido fólico se presencian en mayor medida en los países subdesarrollados, así que se recomienda el consumo de suplementos durante todo el embarazo y en el caso de las naciones desarrolladas en el último trimestre de gestación”.

Son individuos propensos a padecer bajos niveles de hierro y ácido fólico los que se encuentran bajo regímenes de dietas hipocalóricas, vegetarianas u otras que predispongan a un bajo consumo de hierro.

Desórdenes hormonales como el sangrado menstrual excesivo, así como el sangrado gastrointestinal agudo y crónico también predisponen a la deficiencia de hierro y anemia.

El especialista agrega que existen grupos de riesgo como los niños y adolescentes, mujeres menstruando, damas embarazadas o en proceso de lactancia, donantes de sangre consuetudinarios, personas de edad avanzada, atletas, etc. Cuando hay este cuadro, la persona puede presentar los siguientes síntomas: fatiga, palidez intensa, cambios en la uñas de las manos, debilidad, dolor de cabeza, menor capacidad de trabajo, palpitaciones cardíacas, incapacidad de mantener el cuerpo caliente, menor resistencia a la infección, caída de cabello, falta de aire durante o después de la actividad física.

En el caso de la mujer embarazada, Nielsen recomienda iniciar el consumo de suplementos de hierro y ácido fólico antes de que quede en estado, para que los niveles de estos dos componentes alcancen los valores adecuados.

“La terapia de consumo de hierro no es cuestión de una semana, se requieren meses para ver los resultados”.

Con respecto al ácido fólico, la ingesta debe comenzar un mes antes de que la mujer quede encinta y mantenerse durante las primeras 12 semanas de embarazo, sobre todo porque en las cuatro primeras se forma y sella el tubo neural. La OMS recomienda el consumo de 200 a 300 microgramos diarios de ácido fólico e incluso hasta 400 microgramos.

Consecuencias
Aunque todavía existen muchas hipótesis en el área, la carencia de hierro ha estado relacionada con problemas de concentración y el síndrome de déficit de atención. Incluso, señala Nielsen, que en estudios practicados en animales, dicha deficiencia afecta la función y desarrollo cerebral y en el caso de las ratas se ha comprobado que se vuelven menos ágiles y más tontas.

Por su parte, la falta de ácido fólico está vinculada con malformaciones como la espina bífida en la médula ósea o defectos en el sistema auditivo. También se ha evidenciado que cuando hay tal deficiencia, la homocisteína (aminoácido presente en el cuerpo) se eleva en la sangre y se comporta como un radical libre que lesiona el endotelio vascular, produciendo enfermedades cardiovasculares como infartos y accidentes cerebro vasculares.

Diagnóstico y tratamiento

Una de las desventajas de la anemia es que cuando se detecta está en la etapa más avanzada de la deficiencia de hierro, razón por la cual es esencial que todas las personas que se encuentren dentro de los grupos de riesgo, se practiquen la ferritina sérica, puntualiza el Dr. Alfredo Martínez. Este examen de laboratorio se puede realizar en cualquier centro de salud y es de bajo costo, pues a través de esta prueba se detecta si en el individuo están bajando los depósitos de dicho mineral.

Si una persona está disminuyendo sus depósitos de hierro que es alrededor de 20%, pero aún no llega a 0 no se puede hacer el diagnóstico de anemia”.

-Tú puedes tener a una mujer con 14 gramos de hemoglobina y los depósitos de hierro llegando al mismo número y todavía no desarrolla anemia. Hay personas que pueden tener la ferritina sérica baja aunque sus niveles de hemoglobina estén normales.

En materia de tratamiento, toda persona con anemia debe llenar nuevamente sus depósitos de hierro siguiendo al pie de la letra las indicaciones del especialista, por lo menos por cuatro meses y medio. Sin embargo, algo que preocupa mucho a los especialistas es que cuando se le receta hierro a los pacientes, éstos se quejan de padecer dolor de estómago (epigastralgia), porque muchos de los suplementos presentes en la actualidad necesitan liberarse en este órgano para hacerse solubles, causando intolerancia e irritación en el paciente.

“Muchas veces los pacientes no toleran las dosis de hierro y abandonan el tratamiento, pues algunos especialistas recetan hierro férrico en altas dosis para compensar la baja absorción”. Afortunadamente, desde hace unos cinco meses se encuentra en el mercado venezolano el producto HerronGyn, desarrollado por el laboratorio alemán Schwarz Pharma y distribuido en Venezuela por el Grupo Farma, complejo que se caracteriza por combinar dosis de hierro ferroso, glicina sulfato y ácido fólico y contar con una cubierta entérica que propicia que sea liberado en el duodeno y no en el estómago, disminuyendo así los desagradables síntomas de algunos suplementos de hierro.

“HerronGyn no es que no tenga efectos secundarios, sino que se tolera mejor y es un suplemento de gran biodisponibilidad”, agrega Martínez. Según su punto de vista, los suplementos de hierro presentes en la actualidad pueden cubrir las necesidades diarias.

Captación problemática

Explica Nielsen que una de las dificultades presentes con el hierro se encuentra en su captación, debido a que, el que mejor se absorbe proviene de la carne y recibe el nombre de ferroso, mientras que, el que tiene su origen en los vegetales como la remolacha, la guayaba o el berro se absorbe muy mal y se denomina férrico.

Incluso para poner un ejemplo, el experto alemán indica que de un suplemento de 100 mg de hierro el organismo llega a captar finalmente de 10 a 15 mg y si se acompaña con una taza de té, un refresco de cola o alguna de las tres comidas, el proceso se hace muy lento, porque estas bebidas y los alimentos inhiben su absorción.

Al hablar del ácido fólico es importante comentar que está presente en grandes cantidades en vegetales de hojas verdes, frutas, así como en frijoles, habichuelas, maní, brócoli, arvejas, lentejas y en jugos cítricos, pero por la cocción o congelamiento dicha vitamina puede perderse de estos alimentos.

Según comenta el Dr. Alfredo Martínez, el ácido fólico proveniente de los vegetales tiene que procesarse en el intestino para poder ser absorbido, a diferencia del proveniente de los suplementos que se captan más rápido. Otro punto señalado por el internista es que el tabaco y los anticonceptivos orales pueden producir su deficiencia.
Suplemento Medico
Diario El Carabobeño.-
ppmt2006.-