Al igual que un objeto metálico expuesto a la intemperie sin protección se oxida y deteriora, nuestro organismo envejece cuando entra en contacto con unas biomoléculas de oxígeno altamente inestables llamadas radicales libres (RLO), estas moléculas poseen un electrón libre o desapareado, situación que las convierte en elementos con una gran apetencia por combinarse con otras moléculas de diferente naturaleza, alterándolas en su estructura, inactivándolas o destruyéndolas.

Estos (RLO) se originan en el metabolismo energético oxidativo normal de cada célula y representan elementos de desecho del mismo, son los iones hidroxilo y moléculas de peróxido y superóxido, estas moléculas tienen la capacidad de generar un enorme daño a nivel de las células actuando sobre sus membranas, sobre el ADN y otras estructuras. Estos radicales libres de oxígeno (RLO) son un subproducto de nuestro sistema de generación de energía (Metabolismo) y por lo tanto su producción es normal e inevitable, ellos en condiciones normales no producen daño debido a la existencia en nuestro organismo de diferentes moléculas antioxidantes que tienen como función inactivarlos evitando su acción nociva para la célula.

Los alimentos aportan antioxidantes

Una alimentación equilibrada debería ser capaz de aportarnos los nutrientes necesarios y los antioxidantes complementarios para disfrutar de una vida saludable y prolongada, dentro de estos antioxidantes naturales debemos destacar a las vitaminas A, E y C y a los iones metálicos zinc, cobre y selenio, todos ellos, intentan generar el equilibrio necesario entre la inevitable producción de (RLO) y su eliminación.

Si todo es tan perfecto, porqué debemos tomar antioxidantes
Estamos expuestos a factores externos como la contaminación ambiental, el déficit en la adquisición de las vitaminas, minerales y nutrientes provenientes de la alimentación, la pobreza de los suelos, el uso indiscriminado de pesticidas, los hábitos de vida desordenados (fumar, comer, y beber mal y en exceso), el mal manejo de los estados emocionales y en resumen de todas aquellas situaciones que predisponen al organismo a un estrés tanto psíquico como físico; todas estas circunstancias aumentan la producción endógena de (RLO) y disminuyen los mecanismos propios de antioxidación y reparación, por lo tanto, se produce un daño orgánico que se manifiesta a través de una aceleración del proceso de envejecimiento afectándose nuestra bioquímica interna (mayor predisposición a algunas enfermedades) y nuestra apariencia física.

Tomar o no antioxidantes

La lógica impone que sí deberíamos consumir suplementos de vitaminas y minerales para paliar en algo el estrés al cual está sometido nuestro organismo, no obstante es razonable también destacar que investigadores de la Universidad Tufts en Boston, entre otros, han publicado informes en los cuales aclaran que no hay suficiente evidencia científica que permita concluir que el consumo de estos productos ayude a prevenir enfermedades (cardiovasculares, cáncer, etc).

Si bien es cierto que la controversia está servida y que por el contrario son ya varios los informes que determinan que el consumo de abundantes frutas y vegetales sí ayudan a prevenir el desarrollo de algunos tipos de cáncer y otras enfermedades.

Sería recomendable en vista de nuestro ritmo de vida suplementar nuestra alimentación con vitamina C, E y selenio sin sobrepasar las recomendaciones para su consumo, ya que su uso exagerado puede tener graves consecuencias para la salud.

Nuestro cuerpo produce antioxidantes

Nuestro cuerpo sintetiza unos elementos bioquímicos antioxidantes (superóxido-dismutasa, glutation-peroxidasa, etc.)

Estos antioxidantes propios del organismo en combinación con los antioxidantes aportados por una alimentación balanceada deberían permitir que nuestro organismo funcionara en equilibrio sin verse perjudicado por estos (RLO).

Donde se encuentran los antioxidantes

Vitamina C. Tiene mayor presencia en las guayabas, pero también en fresas, kiwi, mango, piña y cítricos.

Vitamina E. Está presente en cereales y aceites de grano de trigo, en la soya y el aceite de oliva. También en los vegetales de color verde intenso, espinaca, acelga, berro, y mora. Y en frutas secas como las ciruelas pasas y los dátiles.

Vitamina A o betacaroteno. Es un antioxidante muy poderoso en función de la prevención de cataratas. Se encuentra en las verduras verdes, zanahorias, frutas, vegetales, melón, melocotones y mango maduro.

Selenio. Es un mineral presente en carnes, pescados, mariscos y huevos. Ejerce una función protectora del hígado y de la piel.

Zinc. También presente en carnes, hígado, riñón, pescado, huevos, cereales completos como la avena, este mineral favorece el crecimiento.

Cobre. Ayuda a la formación de enzimas que regulan el buen funcionamiento del organismo; ayuda también en la renovación celular y estimula el sistema nervioso. Facilita la formación del colágeno y la elastina. Está presente en el hígado, en el pescado, en los mariscos, en los cereales completos y en todos los vegetales.
Dr. Antonio Criado Pineda
Nutricionista-Sexólogo
ppmt2006