La Coctelera

HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Un medio para expresar en salud, actualidad y sus opiniones personales.

Categoría: Psicologia y Motivacion

8 Febrero 2011

"Como una caída del caballo". Así define el psicólogo Miguel Silveira la jubilación, ahora en boca de todos por la reforma de las pensiones, que contempla elevar la edad de jubilarse a los 67 años -a no ser que a los 65 la persona ya lleve 38,5 años cotizados-. "Después de estar toda una vida en un trabajo (el caballo) llega el momento de dejarlo (la caída) y cambiar de actividad. No es fácil para nadie", reconoce este experto, del Colegio de Psicólogos de Asturias para quien, "el aumento de la edad no tendrá mayor repercusión sobre el estado de ánimo o la salud porque son otras variables las que más afectan".

La jubilación es un periodo de cambio brusco que afecta a muchas esferas: la económica, la del ocio, las relaciones personales, etc. "Requiere un tiempo de adaptación, que puede oscilar entre seis meses y un año", explica la psicóloga María Dolores Ortiz, que afirma que "es un momento de riesgos, pero también de oportunidades".

Ambos expertos señalan que la forma en la que alguien afrontará la jubilación depende de muchos factores individuales pero, en general, se puede afirmar que "los hombres lo llevan bastante peor que las mujeres, porque ellas están más acostumbradas a hacer muchas cosas y a compaginar su empleo con otras actividades, por lo que esta etapa no les resulta tan dura", indica Silveira. Luego, depende de "si la persona tiene aficiones, del grado de voluntariedad que ha habido a la hora de jubilarse (una prejubilación forzosa siempre es más dolorosa), del tipo de trabajo y de la mentalización de cada uno", explican.

"Quién ha vivido por y para trabajar se deprimirá más que quienes no han centrado por completo su vida en el trabajo. Pero todos ellos tienen que adaptarse a dejar de vivir detrás de un reloj. A partir de entonces, van a tener todo el tiempo del mundo y deben decidir cómo llenarlo", destacan. Asimismo, "no es igual quien realiza un trabajo físico, que a lo mejor está deseando abandonar porque ya se siente cansado, que quién realiza un trabajo intelectual, que puede llegar a su plenitud y la máxima sabiduría justo cuando tiene que irse", señala María Dolores Ortiz, del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

Hay una cuestión a la que también se tienen que enfrentar los jubilados y que no piensan de antemano. El cambio que va a experimentar su relación de pareja. "Deben aprender a convivir de nuevo. Construir otra vez una vida juntos. Y esto es un gran reto", reconoce Ortiz.

Aunque no es demasiado frecuente, los jubilados tienen más riesgo de sufrir depresión, sobre todo en el primer año de inactividad. "No sentirse útiles o el hecho de que esta nueva etapa no sea como la habían planeado, que no cumpla sus expectativas, puede crear un cuadro depresivo", argumenta la experta.

Consejos para sobrellevar la jubilación

Sin embargo, existen algunos 'trucos' para sobrellevar mejor esta etapa que, en algunas ocasiones, puede convertirse en la mejor de la vida. Lo primero que recomiendan los psicólogos es "estar mentalizado para cuando llegue el momento.

Preparar la jubilación con tiempo y pensar qué actividades le gustaría realizar. Incluso probarlas antes de dar el paso". Para esta fase pueden ser muy útiles "los cursos de preparación o asesoramiento a la jubilación, que ya han dado buenos resultados en determinados contextos y han sido contratados, entre otros, por algunos Ayuntamientos", recomienda Ortiz.

En segundo lugar "es fundamental mantenerse activo". Algo en lo que, por ejemplo, lleva insistiendo mucho tiempo el cardiólogo Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai (EEUU), que no se cansa de repetir que "las personas que tengan salud y plenas facultades deben seguir activos una vez que se jubilen".

Clases de pintura, como las que toma Fernando, jubilado de banca de 70 años, quien reconoce que "es un hobby muy extendido entre su generación. Somos pintores frustrados"; apuntarse a un gimnasio, salir a pasear, visitar museos, cocinar o lo que cada cual prefiera. "Lo importante es no quedarse en casa sin hacer nada", dice Silveira.

La tecera recomendación es: "Si no se sabe a qué dedicar el tiempo, utilice la vía de ayudar a los demás. Poner al servicio de otros los conocimientos adquiridos durante la vida laboral o realizar algún tipo de voluntariado. Esto ayuda mucho", dicen. Y, por último: "cultivar las relaciones sociales, retomar amistades y quedar con ellas".

Como afirma la doctora Ortiz: "Jubilarse del trabajo no quiere decir jubilarse de la vida".

Isabel F. Lantigua/mundo.es/salud/ppmt2011.-

25 Agosto 2009

"Deja de fijarte en las diferencias que tienes con tu pareja, con tus vecinos, con tus familiares, con tus compañeros de trabajo o estudio y comienza un proceso de conciliación a través de la búsqueda de semejanzas"

La mayoría de las veces nos dejamos llevar por la primera impresión y rechazamos a una persona por el sólo hecho de tener un color de piel diferente al nuestro, porque se viste distinto o, simplemente, porque usa un corte de cabello poco común, sin darnos la oportunidad de conocerla y de ver un poco más allá de su apariencia externa.

Es sorprendente la afinidad que podemos tener con personas que, a primera vista, lucen totalmente diferentes a nosotros. Vale la pena que insistamos un poco en buscar y resaltar las semejanzas que podemos tener con aquellos quienes, en principio, nos parecen muy distintos, pero que, en realidad, pudieran ser afines a nosotros.

Somos personas únicas, nacidas en espacios familiares distintos, educadas de manera diferente, pero, más allá de todas estas aparentes diferencias personales, estamos hechos de la misma esencia divina, habitamos un mismo planeta, y buscamos experimentar paz, amor, reconocimiento, seguridad, bienestar y la satisfacción de nuestras necesidades en armonía con el universo.

Mientras más énfasis hacemos en resaltar las diferencias que tenemos con otras personas, más solos y distanciados nos quedaremos. ¡Vamos!, deja de fijarte en las diferencias que tienes con tu pareja, con tus vecinos, con tus familiares, con tus compañeros de trabajo o estudio y comienza un proceso de conciliación a través de la búsqueda de las semejanzas con los demás, para convertirte en un ser más tolerante y comprensivo. Aceptar a las personas como son nos permitirá sentirnos más a gusto con ellas y con nosotros mismos.

Muchos de quienes llegan a nuestra vida vienen para enseñarnos o para recordarnos lo que hemos olvidado, pero también pueden venir para que nosotros les enseñemos algo. Esa persona que tanto nos afecta con su comportamiento y actitud puede ser el maestro que necesitábamos para practicar el conocimiento que tenemos o para reflejarnos lo que escondemos y que sigue pendiente por afrontar y resolver. Cuando estamos atentos a reconocer las reacciones que tenemos, podemos conocer cuáles son nuestros verdaderos pensamientos y sentimientos.

MIRA A LOS DEMÁS CON LOS OJOS DEL CORAZÓN
. Dejemos de criticar y juzgar a las personas, y decidamos encontrar el punto de semejanza o afinidad para sintonizarnos con su esencia. Cuando somos capaces de hacerlo, nuestra familia crece y ese sentimiento acorta la distancia que nos separaba inicialmente.

RESPETA LAS DIFERENCIAS
. Aceptar a las personas como son es el principio de una buena relación. ¿Te gustaría vivir con una persona diciéndote, todo el tiempo, que tienes que cambiar y ser diferente? No podemos cambiar a otros, sólo podemos motivarlos con nuestro ejemplo para que se transformen a sí mismos.

RECONOCE LO POSITIVO. Aprende a reconocer las características positivas que tienen otros. Cuando alguien nos reconoce desde el corazón nos sentimos queridos, apreciados y motivados a seguir haciendo nuestro mejor esfuerzo. Fija tu atención en todo lo bueno y lo positivo que hacen los demás.

MAYTTE/ppmt2009.-

10 Agosto 2009

Solemos confundir los términos discutir y ofender. Incluso el solo hecho de desahogarnos y expresar nuestras emociones o pensamientos en pareja, nos atemoriza. Lo asociamos con “peleas y conflictos” como si las parejas funcionales y felices no tuvieron que adaptarse mutuamente mediante discusiones, discrepancias, desahogos, acuerdos, convenios y tolerancias. La armonía entre parejas exitosas es producto de expresión de ideas, sentimientos y desavenencias, en vez del silencio tóxico, precedido de una premisa enfermiza “mejor me callo para no discutir. No quiero problemas maritales”. Amiga(o) los verdaderos problemas conyugales nacen de las tensiones internas, de las represión de emociones de malestar, de la negación de la realidad, de las complacencias incondicionales que van contra de la propia voluntad, de conducirse contrariamente a los valores y principios, de “decir no” cuando quieres decir “sí”.

Las discusiones no destruyen noviazgos ni matrimonios. En cambio, lo que ocurre dentro de las peleas sí puede destruirlo. Por ejemplo, si liberas tu malestar auténticamente, pero sin descalificar ni ofender o insultar, seguramente te sentirás mejor, tu pareja habrá comprendido el motivo de tu disgusto y podrán convenir acuerdos a partir de ahí. Debemos estar claros que crear nuevos hábitos conductuales, después de viejos hábitos nocivos, puede resultar difícil al principio.

Lo importante es pagar el precio de seguir adelante, como cuando uno siembra semillas y no ve la cosecha sino hasta meses después. Cuando discutan, aprendan a ser específicos, identifiquen exactamente qué comportamientos del otro resultan incómodos para ustedes. No usen adjetivos peyorativos. Por ejemplo, cuestionen el comportamiento, no la persona. Digan “estoy disgustado o molesto porque me lastimaste u ofendiste cuando dijiste... o hiciste...”. Muy distinto a decir “eres un estúpido, idiota, no sirves para nada, etc.). Son estas frases y expresiones las que “dejan huellas” dolorosas casi perennes, que no se olvidan con el tiempo y que se recuerdan cuando uno menos lo espera.

Reglas de oro en tu relación de pareja

° No menospreciar ni herir aunque estés disgustado.

° Referirte a la conducta del otro, no a su persona.

° Desahogarte en el momento del pleito y en privado.

° Centrarte en un solo tema a la vez cuando discutas, en vez de empezar refiriéndote a algo y terminar en otro distinto.

° No involucres a terceros en tu pleito marital.

° Quema la libreta de cuentas pendientes (aquellos reclamos del pasado que repites cada vez que discuten).

° Escucha y ponte en el lugar de tu pareja, en vez de estar a la defensiva preparando tus réplicas para desmentirla.

° Respeta las opiniones distintas aunque estén erradas (tu opinión también merece respeto aunque te equivoques, ¿no?). Por respeto debe entenderse el darle el derecho al otro de discrepar (y errar) sin ser juzgado ni descalificado.

Amargos recuerdos

Después de años de matrimonio o convivencia nadie se acuerda de las discusiones maritales, empero si de las ofensas y agresiones verbales. Ciertamente, hagan un inventario y verán que sólo se acuerdan de aquellas ocasiones en las cuales se maltrataron verbalmente, es decir se lastimaron ofendiéndose o desvalorizándose. Nadie dice “me acuerdo que peleamos 7 veces el año tal”, pero si dicen “recuerdo la vez que me dijiste que yo era una mala madre, o mala amante y que no servia sexualmente”. En otras palabras, no son las discusiones las que hacen daño, sino los términos destructivos usados. Pero acaso ¿no podemos aprender a desahogarnos y discutir sanamente? Es que no podemos controlar la agresión? No controlen sus emociones de dolor y disgusto. Controlen su agresividad. Digan lo que sienten, pero de la misma manera como quisieran que sus parejas lo hicieran con ustedes, es decir sin insultos ni menosprecio. Se aprende. Recuerden que solo quedan grabadas en la mente aquellas “palabras hirientes” y no las restantes.

Pero por favor no me digan que hay que renunciar a discutir, pelear, desahogarse, por el solo hecho de que “se me puede escapar una palabrota o grosería ofensiva”. Si acaso ocurre, me disculpare de inmediato, comprometiéndome a no reincidir. Pero no me abstendré de las discusiones maritales que tanta falta hacen para mi alivio emocional y para que mi pareja comprenda mi malestar.

Recuerden este detalle importantísimo: discutir sanamente es un deber con uno mismo y con la pareja. Ello no crea conflictos. El silencio si es toxico cuando uno guarda malestar, como también es toxico y destructivo el utilizar frases ofensivas y menospreciativas al discutir. De manera que ya no excusas. Para crecer como parejas deben hablar, expresarse aunque hayan desacuerdos. Con el tiempo habrán acuerdos y adaptaciones mutuas. Pero lo que no se olvida nunca son los términos peyorativos y destructivos usados. Pelea limpio. No maltrates verbalmente a tu pareja.

Psic. Joseph Chakkal Abagi / josephchakkal@hotmail.com

ppmt2009.-

9 Agosto 2009

Observa tu vida: ¿Qué te preocupa? ¿En qué estás enfocado? ¿De qué hablas más? Todas estas preguntas te mostrarán qué está sucediendo en tu vida. Podrás observar las áreas de tu vida en que dudas y las áreas en que necesitas más seguridad. Muchas veces caemos repetidamente en crisis, porque hay aspectos de la vida que nos producen inseguridad. Lo que atraes a tu vida, las cosas que te suceden, la dinámica que tienes en tus relaciones, son una muestra de las zonas en que tienes seguridad y confianza y las zonas en que no. Vencer los temores es crítico para el avance. No hay pasado que sirva si no logramos interpretar las experiencias y aprender de ellas para así vencer nuestras inseguridades y atraer o crear un futuro distinto. La batalla real siempre es interna y no externa. Por ejemplo, una persona que monta con temor un caballo o una moto, tiene más probabilidades de caerse o lastimarse que una persona que hace lo mismo con seguridad. La diferencia entre ambos es cómo se sienten y la fuerza interior que manifiestan a través de sus acciones.

Aun cuando una persona segura se cae o fracasa, sus pensamientos no lo llevan a pensar que lo que hace o quién es "no sirve" o "no se puede hacer", sino que piensa: "Si en esta oportunidad no se pudo o no funcionó es porque no era el tiempo" o "había algo que aprender" o "se abrirá una mejor puerta o oportunidad más adelante". En otras palabras, piensa a favor de si mismo y de la vida. Es positivo, optimista y sus pensamientos lo llevan a perseverar, a confiar en su capacidad y a alcanzar lo que cree que es posible para él. Eventualmente lo que profetiza se cumple, es por esto que esta manera de pensar se llama: "La profecía que se cumple por sí sola". "Pienses con buenas o malas expectativas, tu profecía se cumple".

Cuando dudamos de nosotros mismos y de la vida, nos predisponemos al fracaso o a la pérdida, porque negamos nuestro poder interno y nuestra capacidad de crear resultados. Pensamos en escasez, pensamos en fracaso y no en disfrutar el reto y la experiencia que la vida nos da. La inseguridad se aprende, se crea en áreas donde hemos tenido carencia. Hay personas que tienen inseguridad en cuanto a su habilidad de producir y generar recursos, otros en sus relaciones amorosas. Sin embargo, podemos re-aprender a tener seguridad asumiendo el poder interno que tenemos ligado a nuestro espíritu, adquiriendo las experiencias necesarias, tomando responsabilidad por cambiar nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. Actúa seguro como si lo que deseas o necesitas ya es, y será! Tu carencia desaparecerá y será reemplazada por la confianza y la seguridad.

(*) Psicólogo y consultora en liderazgo y éxito integral. 04144117331.

Revista del Domingo/ppmt2009.-

28 Junio 2009

¿Quién tiene la crisis?

En realidad la crisis es más de los padres que de los y las adolescentes, ellos sencillamente están viviendo la etapa, mientras que los padres piden auxilio porque las formas de crianza usadas anteriormente ya no funcionan. Esto no quiere decir que comprenderlos significa aceptar todo lo que hacen o dicen, pero sí es necesario asumir que parte de los cambios deben ocurrir en la forma que uso para expresarle al adolescente mi malestar emocional ante alguna situación. Esta relación puede convertirse en un enfrentamiento bélico continuo o en una confrontación intensa que puede terminar en sana paz. No se trata de competir a ver quién gana, quién tiene la razón o quién queda mejor parado frente a los demás. No compita con su hijo o hija, usted es el padre o madre y como tal le corresponde establecer las reglas de forma flexible, aprendiendo a desarrollar un estilo propio y exclusivo. Los adolescentes no pueden ser tratados igual a sus hermanos menores, ni pueden ser siempre los sacrificados o los privilegiados. Ellos necesitan aprender a lidiar con los privilegios y las responsabilidades propias de la etapa, y los padres son los encargados de que esto ocurra. Por supuesto, no es nada fácil, si nos mantenemos demostrando firmeza y autoridad sin abuso y con las razones correctas, la relación será mas tolerable.

Cada circunstancia amerita una adaptación especial para lograr un acuerdo y una decisión compatible, pero habrán ocasiones en las que simplemente ellos no estarán conformes y lo demostrarán con todas sus fuerzas. Intente no engancharse en las ofensas personales, enfóquese en el problema. La crisis también se ve reflejada en las estructuras de la familia si ha habido o no normas preestablecidas, cuando anterior a la etapa han existido límites entonces el trabajo se enfatiza en la necesidad de mantener un acompañamiento y seguimiento con el adolescente. Esto tal vez sea uno de los factores de riesgo que aumenta la crisis.

Muchos padres piensan que por estar avanzando en tamaño o edad ya deberían manejarse solos, y en realidad, existen aspectos en los que es completamente sano que tomen decisiones, expresan sus intereses, deseos e ideas, y generalmente serán muy diferentes a los nuestros, no por ello son rebeldes o desobedientes, ya no son niños y necesitan sentir su individualidad, pero no los abandone. Crecer amplía sus derechos pero también intensifica sus deberes y eso no es cuestionable.

Recomendaciones prácticas

Respete su espacio, no interprete el hecho sino la necesidad, Sea firme en los límites ante lo que sea poco decente o provechoso y muéstrese abierto y agradable ante lo que es permitido.

El adolescente no necesita lo que usted le da, él y ella lo necesitan a usted como padre o madre. No trate de suplantar las necesidades emocionales por las materiales, suplir estas necesidades no equivale a complacer.

Acompañar significa hacer presencia, y tener un seguimiento no es controlar y manipular, es cumplir mi rol como guía y modelo a seguir, es ir mas allá de los externo y mantener empatía afectiva.

Dejemos de vivir dando objetos en vez de amor y dando pautas en vez de presencia.

Practique la tolerancia ante lo accesible y saludable aunque sea diferente a usted, suavice el conflicto llamándolos a solas, exprese gestos y palabras de cariño sin empalagar y en momentos apropiados, no permita que el distanciamiento personal tome terreno y la intimidad se pierda, llámelo como quisiera que fuese y no según los defectos evidentes, afirme la personalidad y no haga énfasis en la culpa, corregir es diferente a sancionar y dialogar es distinto a cuestionar, puede pensar con ellos pero no por ellos. Las amenazas inconclusas y el maltrato físico sólo lo llevaran al desastre. Es bueno retomar y equilibrar el proyecto de vida familiar y el proyecto personal de cada miembro de la familia. Construya el puente roto de la comunicación todas las veces que sea necesario, muéstrese sincero y honesto usando el respeto y la comprensión. Pronto esta etapa pasará y la relación permanecerá pues aunque sintamos que todo se rompe los vínculos no, aprovechemos la oportunidad de mejorar el presente.

Elena Farías de Rodríguez. Psicopedagoga

elenacrismary@hotmail.com

ppmt2009.-

5 Abril 2009

"Las grandes almas tienen voluntades, las débiles sólo deseos".

Tener fuerza de voluntad es clave para lograr metas a mediano y largo plazo y para vencer los malos hábitos que hacen que nuestra vida sea menos de lo que merecemos y deseamos. Poder ejercitarnos, comer sano, tener relaciones positivas, salir de relaciones dañinas, dejar la impulsividad, lograr la productividad y evolucionar requiere de cambios y fuerza de voluntad. Dejar lo habitual y lo cómodo, para incursionar en disciplinas y formas de actuar, que con el tiempo nos lleven a lograr lo deseado, requiere de conocimiento para evitar el saboteo.

La fuerza de voluntad es un recurso agotable, el organismo humano tiene sus límites, si le exigimos demasiados sacrificios evitará lo propuesto. Por ejemplo, si en el trabajo te estás sacrificando mucho y sientes que estás obligándote a trabajar más de lo que deseas, será difícil que logres comer menos y hacer ejercicio regularmente. Personas agotadas tienden a comer más y menos saludablemente, tomar más alcohol, ejercitarse menos y evadir su desarrollo personal. Es recomendable implementar sólo un cambio a la vez y cuando ya esté establecido el nuevo patrón de conducta, podrás añadir otro. Por ejemplo, si deseas empezar a hacer ejercicio, debes ser menos rígido con el trabajo y más estricto con tu horario para hacer ejercicio. También es importante crear condiciones que favorezcan las asociaciones positivas que hagas con el cambio. Tener un amigo o amiga que te pueda acompañar hace el esfuerzo más agradable y menos sacrificado. Inscribirte de una vez en esa actividad nueva que deseas hará que lo logres con más seguridad y más compromiso, evitando el saboteo. Si el cambio que estás buscando es salir de una relación destructiva, estrategias como asistir a talleres, consultas, ocupar tu tiempo libre con clases nuevas, amistades y diversas actividades, te ayudará a ejercitar la fuerza de voluntad que necesitas mientras vences el apego y a la vez te dará las herramientas para aprender a atraer mejores condiciones de vida, donde la salud mental, emocional y física sean prioridad.

Para aumentar tu fuerza de voluntad toma en cuenta algunos tips: Espera lograr lo propuesto, los pensamientos negativos crean fracaso, mientras que la confianza hace posible el logro. Establece un horario y cúmplelo. Busca apoyo de un amigo/a, para que te acompañe en el nuevo reto. Recuerda los logros pasados, para creer más en ti. Haz actividades sociales que te diviertan para que no te sientas tan sacrificado.

(*) Psicólogo y consultora en liderazgo y éxito integral. 04144117331.

NT/Revista del Domingo/ppmt2009.-

21 Diciembre 2008

Las Navidades son un tiempo de mucha magia, de alegría contagiosa, tiempo de esperanza, de emoción para los niños y para aquellos que pueden ser como niños. Sin embargo, también son tiempos de mucho estrés, se culminan los trabajos pendientes, muchos trabajan más en esta fecha, las cuentas por pagar se elevan, los compromisos sociales se unen a las actividades diarias, trayendo trasnocho e indigestiones. La familia se reúne y llegan miembros que se ven muy poco durante el año. La convivencia se hace más compleja, la coordinación de las actividades más elaboradas y cada miembro de la familia tienen expectativas distintas.

Muchas personas caen en estrés financiero. A otros les toca pasar las Navidades alejados de su familia o con una familia que no es la suya. Se desata la nostalgia para algunos, la tristeza para otros, discusiones y peleas entre familia; y muchas veces las Navidades no resultan como se esperaban. Sin embargo, para evitar que esto suceda y para que reine la alegría, hay que cambiar la actitud y soltar las expectativas personales de lo que queremos recibir, hacer u obtener. Volcarse hacia los otros y no alimentar el egoísmo o la mentalidad de víctima, es el antídoto. En el presupuesto es importante también ser comedidos, no gastar más de lo que se tiene para evitar la crisis en enero. Ser honesto con la familia ayudará a que todos se ajusten al presupuesto.

Al cambiar la mentalidad de recibir por dar, se desata el espíritu de la Navidad que es paciencia, tolerancia, paz y amor. El amor se muestra de muchas maneras: con nuestras palabras, con una canción, una carta, o un poema. Asistiendo en la cocina, jugando o contándoles cuentos a los niños, proporcionando alegría.

Hacernos la pregunta: ¿A quién puedo ayudar en estas Navidades? ¿Qué puedo darles a las personas que me rodean? Cambiará nuestro enfoque y nos aliviará de expectativas individuales que más bien nos pueden acarrear frustración. Pensar en "ganar-ganar", ceder el deseo propio a favor de la alegría y la paz de todos, compartir con el que nos necesita, agradecer lo que tenemos, recordar y bendecir a los que no están a nuestro lado, es sacar la grandeza de adentro de nosotros. Las Navidades pueden ser mágicas si amamos. Son una ocasión donde más que alimentar y vestir al cuerpo podemos ir más adentro de nosotros y alimentar los buenos pensamientos, los buenos deseos, el agradecimiento y la renovación del espíritu en los actos de amor al prójimo.

(*) Psicólogo y consultora en liderazgo y éxito integral. 0414 4117331.

Alison Salas McCarthy (*)
E-mail: alisonsmc@cantv.net

ppmt20008.-

29 Septiembre 2008

Muchas veces los adultos no han logrado madurar el conocimiento lo suficiente para lograr hacer y querer las cosas que son positivas para su salud mental y fÌsica. El éxito real es imposible sin que la personalidad, el carácter, la motivación, el deseo y la intención estén maduros. ¿Qué significa estar maduro? Es simplemente la habilidad de saber y hacer lo que produce buenos resultados en la vida. La persona disciplinada es capaz de lograr el éxito sobreponiéndose a los altos y bajos. De esta manera, no sólo es importante hacer lo que se ama, sino también saber perseverar para darle un cierre positivo a cada experiencia, sin dejar que los reveses frustren los intentos.

El conocimiento propio da la capacidad de conectarse con los verdaderos deseos y pasiones para asÌ enrumbarse adecuadamente hacÌa aquellas cosas donde se tiene talento; pero es la madurez la que hace que las decisiones no estén basadas en deseos inmediatos y daÒinos a mediano y largo plazo. La madurez permite tener una visión adelantada de los resultados y tener la habilidad de sujetar nuestra mente y cuerpo a la intención de los deseos más genuinos. Fuimos creados para ocupar un lugar en la tierra, recibimos de nuestros padres, familiares, amigos, profesores y de la vida en general, experiencias especÌficas que nos moldean para poder tener más inclinación y más dedicación a ciertas áreas sociales.

Puede ser que nuestra inclinación sea la de ser madre, consejera, escritor, negociante, empresario, vendedor, vigilante, contador, obrero... Ninguna ocupación es pequeÒa ni insignificante si la valoramos y nos sentimos tiles. Sin embargo, a veces en el proceso de encontrar lo que deseamos, debemos experimentar con diversos roles y trabajos, que nos darán las habilidades necesarias para luego utilizarlas en el trabajo que realmente queremos. Debemos recordar que hay etapas en la vida que requieren de un compromiso.

Aunque no nos guste del todo lo que estemos haciendo, esa etapa vivida con disciplina y efectividad nos llevará a una próxima más satisfactoria. Cuando escuchamos testimonios de personas que han logrado encontrar su llamado, vemos que la mayorÌa tuvo que vivir experiencias, a veces no muy alentadoras, que les enseÒaron a perseverar y mantenerse firmes en sus objetivos. Estas experiencias formaron su carácter, los fortaleció, y los preparó para sus roles futuros.

Winston Churchill al ser llamado para ser ministro de la Defensa de Inglaterra en la II Guerra Mundial expresó las siguientes palabras: "Toda la vida me ha preparado para este momento".

(*) Psicólogo y consultora en liderazgo y éxito integral. 0414 4117331.

Alison Salas McCarthy (*)
E-mail:
alisonsmc@cantv.net

ppmt2008.-

Sobre HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Este espacio fue creado con la finalidad de informar y dar a conocer a la comunidad de Puerto Cabello Inquietudes,Opiniones, Noticias, Salud, Ciencia, Tecnologia, Artes, Eventos, Investigaciones, Sociales, Cultura y Servicio Publico a los trabajadores de este centro Asistencial, y Pacientes.