La Coctelera

HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Un medio para expresar en salud, actualidad y sus opiniones personales.

Categoría: Opinion

1 Diciembre 2008

En estos últimos tiempos se escucha hablar de liderazgo en todo momento, motivado claro está por el alto sentido competitivo que reina en la sociedad; cada día vemos cómo las instituciones, empresas, asociaciones vecinales luchan por ser más eficientes y capaces de dar mucho para lograr el bienestar de la organización o empresa que dirigen. Me pregunto si realmente conocen el significado de este término y qué tipo de liderazgo están ejerciendo.

Según el Diccionario de la Lengua Española (1986), liderazgo se define como “la dirección, jefatura o conducción de un partido político, de un grupo social o de otra colectividad”. El Diccionario de Ciencias de la Conducta (1956), lo define como las “cualidades de personalidad y capacidad que favorecen la guía y el control de otros individuos”. Otras definiciones son: El arte de influir sobre la gente para que trabajen con entusiasmo en consecución de los objetivos en pro del bien común.

De igual forma el liderazgo es definido por Santos (2005) como “el proceso de influir sobre sí mismo, el grupo o la organización a través de los procesos de comunicación, toma de decisiones y despliegue del potencial para obtener un resultado útil”.

De allí que existen o podemos hablar de muchos tipos de líder pero en esta oportunidad haremos énfasis en el autócrata, el participativo y el liberal.

Líder autócrata:

La decisión se centraliza en el líder.

Asume toda la responsabilidad de la toma de decisiones.

Inicia las acciones, dirige, motiva y controla al subalterno.

Considera que solamente él es competente y capaz de tomar decisiones importantes

Siente que sus subalternos son incapaces de guiarse a sí mismos o puede tener otras razones para asumir una sólida posición de fuerza y control.

La respuesta pedida a los subalternos son la obediencia y adhesión a sus decisiones.

El autócrata observa los niveles de desempeño de sus subalternos con la esperanza de evitar desviaciones que puedan presentarse con respecto a sus directrices.

Líder Participativo:

Utiliza la consulta para practicar el liderazgo.

No delega su derecho a tomar decisiones finales y señala directrices específicas a sus subalternos pero consulta sus ideas y opiniones sobre muchas decisiones que les conciernen.

Para lograr la eficacia, escucha y analiza seriamente las ideas de sus subalternos y acepta sus contribuciones siempre que sea posible y práctico.

Cultiva la toma de decisiones de sus subalternos para que sus ideas sean cada vez más útiles y maduras.

Líder liberal:

Delega en sus subalternos la autoridad para tomar decisiones.

Espera que los subalternos asuman la responsabilidad por su propia motivación, guía y control.

Proporciona muy poco contacto y apoyo para los seguidores.

El subalterno tiene que ser altamente calificado y capaz para que este enfoque tenga un resultado final.

Características de un líder:

Tiene carácter, voluntad, considera la autoridad un privilegio de servicio, inspira confianza, enseña cómo hacer las cosas, llega antes, es carismático y da el ejemplo.

Ser líder tiene sus ventajas:

Mantiene excelentes relaciones con el grupo.

Se actualiza en los temas de interés.

Se gana el aprecio, el respeto y la gratitud de las personas.

La persona líder construye el ser persona.

Desventajas:

Se tienen demasiadas responsabilidades, quita mucho tiempo personal, se tiene que mantener un aprendizaje continuo y rápido, se está a la zozobra del ambiente externo. El buen liderazgo consiste en hacer menos y ser más.

Ahora amigo, amiga, reflexiona respecto al tipo de liderazgo que estás ejerciendo. Se necesita de personas comprometidas capaces de lograr mejoras y cambios en la colectividad. Espero compartas al igual que yo lo siguiente:

“El liderazgo es una o portunidad de servir, no de lucirse”.

J. Donald Walters

“El verdadero liderazgo resplandece en los tiempos de crisis”.

Autor desconocido

“El líder verdadero es por excelencia aquel que pretende lograr cambios que transciendan en pro del servicio social”.

Ana Gastón

anamarig9|@hotmail.com

ppmt2008.-



31 Marzo 2007

VIVIR MEJOR

El sobrepeso y la obesidad son problemas de salud que deben ser atacados en forma multidisciplinaria. Al menos así lo explican un grupo de especialistas para quienes la consigna es sustituir las eternas dietas por una alimentación saludable y permanente.
Pablo Blanco

Desde hace 15 años funciona
en el Centro Médico Docente
La Trinidad, la Clínica de Control
de Peso del Servicio de Endocrinología
y Diabetes. Su nombre no alude a una infraestructura como tal sino a un servicio
a través del cual se organizan conferencias
y talleres dirigidos a aquellos que han decidido bajar de peso corporal y modificar su estilo de vida. Maritza Bendayán, psicólogo clínico especializada en Terapia Cognitivo Conductual y el doctor Carlos Alberto Carrera Boada, endocrinólogo, presidente de la Asociación Venezolana para el Estudio de Obesidad (AVESO) coordinan este servicio desde 2001, junto a seis endocrinólogos más y tres nutricionistas de este recinto.

“No es un centro de soluciones mágicas para atacar el sobrepeso y la obesidad en forma inmediata sino a largo plazo, de manera progresiva y con la idea de que la construcción de nuevos hábitos alimenticios y la práctica de ejercicios sea permanente. Tenemos el objetivo de educar constantemente a la población en torno a esta materia”.

Esta experiencia ofrece una muestra representativa de cómo están manejando algunos venezolanos sus problemas de sobrepeso y obesidad. He aquí parte de ese registro y las alternativas que se ofrecen.

El hábito sí hace al gordo

Toda persona que se siente con sobrepeso u obesa, por lo general, no sabe por dónde empezar para atacar el problema. Comentan Bendayán y Cynthia Figuera de Soublette, nutricionista clínico del servicio, que las personas que asisten a atenderse en esta clínica tienen edades comprendidas entre los 25 y los 50 años y son, en su mayoría, mujeres, “que han hecho muchas dietas en su vida y, al cabo de un tiempo, se dan cuenta de que tienen 30 kilos de más”, señala Figuera, quien también destaca que estos pacientes son los que optan por evitar los carbohidratos como una regla fija de sus tantos regímenes.

“Yo no como nada”

Por su parte, Bendayán comenta que “es increíble la manera en la que los pacientes que nos visitan se preguntan a ellos mismos: ‘¿Por qué estoy gordo, si yo no como casi nada?’. Y el asunto es que no han hecho del comer un proceso consciente. Por lo general todos comemos mientras estamos haciendo alguna otra cosa, como ver televisión o trabajar con la computadora. Otra circunstancia común que conlleva a comer calorías que luego no son contabilizadas, es la hiperingesta social: las clásicas comidas en restaurantes o situaciones festivas. En la clínica hemos tenido pacientes que, sencillamente, no se acuerdan de lo que comieron en esos días festivos, que no son pocos (54 fines de semana al año, carnavales, Semana Santa, verano, Navidad, cumpleaños, fiestas, etcétera). Es por ello que le sugerimos anotar todo lo que ingieren. Al final del día se quedan impresionados de su larga lista”. Numerosos estudios clínicos demuestran que detrás del “yo casi no como nada” casi siempre lo que hay es un subregistro inconsciente de las calorías ingeridas a lo largo del día.

Picar y distanciar

Otros dos errores frecuentes encontrados por estos especialistas son: el picar alimentos durante todo el día o bien distanciar considerablemente las tres comidas diarias. “Muchos alegan que les da por comer en una situación de estrés, por lo general asociada a una intensa jornada de trabajo o bien durante las horas de cumplimiento académico. Ambos extremos son perjudiciales para el organismo: si uno desayuna a las 8:00 de la mañana y espera hasta las 2:00 pm para almorzar, va a ingerir una cantidad de comida mayor de la que necesita el cuerpo. Por otro lado, el degustar un postre esporádicamente no tiene nada de malo, al menos que el médico lo prohíba, pero hacerlo todos los días y durante todo el día trae la consecuencia del sobrepeso y, posteriormente, la obesidad”. Otro error es el eliminar una de las comidas, es el caso de las personas que creen estar haciendo dieta porque dejaron de cenar o de desayunar. Esto sin mencionar el caso de los llamados comedores nocturnos, quienes no ingieren alimentos en todo el día y se dan un festín gastronómico en la noche.

El tiempo en que ingerimos los alimentos es otro de los aspectos evaluados por la Clínica de Control de Peso. Según el doctor Carrera, es importante comer lentamente para que los mecanismos fisiológicos de saciedad se disparen y se den las órdenes de detener la ingestión. Los especialistas han encontrado que las personas con sobrepeso se comen lo que consideran alimentos prohibidos en tiempo récord.

Foto: www.stock.xchng.com

La vecina, la amiga, la pastilla

Como el error principal cometido por los venezolanos con sobrepeso, los especialistas señalan el acudir a soluciones mágicas. “La gente debe desconfiar de todo médico que le venda pastillas, gotas o inyecciones. No es ético. Las personas que lo practican lo hacen por lucro y no en pro de la salud de sus pacientes”, menciona Bendayán. Otro hecho recurrente es el de los individuos que optan por un régimen alimenticio porque le funcionó a una amiga, vecina, o familiar cercano. Sin mencionar aquellas que adquieren en cualquier establecimiento —que no sea una farmacia— alguna promocionada pastilla milagrosa.

Tratamiento multidisciplinario

Estos son, en resumen, los criterios con los que trabaja la Clínica de Control de Peso para tratar el sobrepeso y la obesidad.

l El paciente con sobrepeso u obesidad debe ser tratado con un enfoque multidisciplinario y en forma individual y grupal. En primer lugar debe ser evaluado por un médico endocrinólogo, quien le indicará los exámenes a realizar para determinar si su peso corporal está asociado a alguna enfermedad. Según el doctor Carlos Carrera, la idea es investigar las consecuencias metabólicas patológicas del sobrepeso (hipertensión arterial, diabetes o prediabetes, trastornos del colesterol o triglicéridos) u otras complicaciones (piedras en los riñones o en la vesícula, riesgo elevado de cáncer de mama o uterino, etcétera) en lugar de buscar una causa puntual del sobrepeso o la obesidad. Una vez hecha la evaluación médica, el paciente es enviado a atenderse con un nutricionista clínico quien hará la respectiva historia nutricional del paciente, la cual implica un registro de sus hábitos alimenticios, así como de su predisposición genética al sobrepeso y la obesidad (determinada a su vez por la contextura de sus familiares más cercanos).

l Finalmente el paciente es referido al psicólogo, que en este caso actúa como terapeuta conductual, quien le ayudará a facilitar los cambios en sus hábitos alimenticios, de ejercicio físico y su manejo de las situaciones que le provocan estrés. Se trabaja también con lo que se denominan técnicas de reforzamiento positivo: el paciente reforzará su nueva conducta registrándola como un logro del día. Si en un día un individuo se alimenta correctamente y cumple con su rutina de ejercicio, se le invita a que lo considere una meta cumplida en el corto plazo.

l Para medir el sobrepeso y la obesidad se aplican tres parámetros internacionales. El primero de ellos es lo que se conoce como Indice de Masa Corporal (IMC). El mismo se obtiene dividiendo el peso de una persona entre su estatura al cuadrado. Si el resultado de la operación está entre 18 y 25 el peso es considerado normal. De 25 a 30 se habla de sobrepeso, de 30 a 35 de obesidad leve, de 35 a 40 se considera obesidad moderada y de 40 adelante se está hablando de obesidad severa o mórbida. El segundo criterio aplicado es el de la Medida de Grasa Abdominal. La manera de determinar esta cantidad de grasa es emplear una cinta métrica sobre el abdomen, a la altura del ombligo. La persona debe estar parada de frente con los pies juntos, respirar normalmente y tomar la medida durante la exhalación. Lo aceptado para los hombres como límite son los 90 centímetros y para las mujeres 80 centímetros. El tercer parámetro es el Porcentaje de Grasa Corporal; se determina con un aparato que indica cuánto del peso lo ocupa la grasa.

l La persona con sobrepeso u obesidad debe realizar ejercicio físico un mínimo de tres veces a la semana (60 minutos por vez).

l Dependiendo de los hábitos alimenticios del individuo se le prescribirá consumir un número determinado de meriendas. Si la persona tiene la costumbre de picar alimentos durante todo el día, se le pueden recomendar hasta seis comidas diarias, todas en cantidades y contenidos establecidos por el nutricionista.

l Cada régimen alimenticio es considerado un “traje a la medida” para cada paciente. No se estila recetar un régimen global que puedan usar dos o más pacientes de la misma manera.

¿Medicar u operar?

Señala el doctor Carrera Boada que “los criterios sugeridos por casi todos los organismos mundiales nos indican que los médicos podemos iniciar a nuestros pacientes en la toma de alguno de los fármacos aprobados para obesidad cuando tengan un índice de masa corporal mayor de 30, o mayor de 27 si a la vez tienen alguna de las enfermedades asociadas a la obesidad”.

En cuanto a la cirugía bariátrica o cirugía de la obesidad, explica que se divide en dos tipos: las restrictivas, que incluyen a la banda gástrica ajustable o las gastroplastias, que disminuyen la capacidad del estómago (produciendo una saciedad precoz) y que están indicadas para personas con un Indice de Masa Corporal mayor a 35. La otra cirugía se denomina derivativa y suma a la gastroplastia un bypass gastrointestinal que disminuye la superficie intestinal de absorción de nutrientes. Esta última está diseñada para personas con un IMC superior a 40 o cuando el IMC es mayor de 35, pero el paciente tiene enfermedades asociadas a la obesidad. “En los últimos años —señala Carrera— se ha popularizado (y abusado de su indicación) una opción denominada balón intra-gástrico. La misma consiste en la colocación por vía endoscópica, sin cirugía, de un balón de poliuretano dentro del estómago, que ejerce un efecto mecánico sacietógeno y que debe ser retirado a los seis meses. Los resultados son más modestos que los alcanzados con la cirugía y hay una tendencia mucho mayor a la recuperación del peso. Es una alternativa para candidatos a cirugía que, por estar descompensados, no pueden operarse (diabéticos no controlados) o para pacientes con IMC mayor a 30, con fracasos reiterativos del tratamiento médico que no quieran o no puedan operarse”.

Coordenadas

Clínica de Control de Peso del CMD, La Trinidad.
Teléfonos: 949.6215 - 945.8235 y (0416) 621.72 88

pblanco@eluniversal.com

ppmt2007.-

7 Abril 2006

El personal de salud (es decir, los que prestan asistencia sanitaria a quienes la necesitan) son la piedra angular de los sistemas de salud. Sin embargo, este colectivo está atravesando una crisis en el mundo entero, crisis a la que ningún país escapa por completo. Los resultados están a la vista: clínicas sin profesionales de la salud y hospitales incapaces de contratar o retener a personal básico.

En todo el planeta hay una escasez crónica de profesionales de la salud, producto de décadas de anemia inversora en la formación, remuneración, condiciones de trabajo y gestión de esos profesio-nales. Ello ha provocado una grave carencia de personal con conocimientos clave y un nivel cre-ciente de cambios de profesión, jubilaciones anticipadas y migraciones nacionales e internacionales.

Se calcula que en el África subsahariana, donde a los problemas mencionados viene a sumarse la pandemia de VIH/SIDA, hay alrededor de 750 000 agentes de salud para un total de 682 millones de habitantes. Esta proporción es de 10 a 15 veces superior en los países de la OCDE, donde el en-vejecimiento de la población no hace sino exacerbar la gran presión que soporta el personal de sa-lud, que trabaja ya al máximo de sus posibilidades.

Las soluciones a esta crisis deben fraguarse en los planos tanto local como nacional e internacional, y en ellas deben participar desde gobiernos hasta dirigentes comunitarios, pasando por las Naciones Unidas, los profesionales de la salud y las organizaciones no gubernamentales.

No existe una solución única para un problema tan complejo, aunque sí hay direcciones de trabajo en las que ahora es preciso avanzar. Por ejemplo, algunos países desarrollados han implantado polí-ticas para acabar con la contratación activa de personal de salud procedente de países con plantillas muy deficitarias en este terreno. Algunos países en desarrollo han revisado sus escalas salariales e introducido incentivos no pecuniarios para retener a su personal y desplegarlo en zonas rurales. Se han adaptado los procedimientos de formación teórica y práctica a las necesidades específicas de los países. Los agentes comunitarios de salud están ayudando a sus comunidades a prevenir y tratar enfermedades muy importantes. Es preciso actuar ahora para obtener resultados tangibles en los años venideros.

En 2006, el Día Mundial de la Salud (que se celebra el 7 de abril de cada año) girará en torno a la crisis mundial de personal de salud. En esa fecha, cientos de organizaciones acogerán en todo el mundo actos destinados a llamar la atención sobre dicha crisis y a subrayar lo digno y valioso que es trabajar en pro de la salud. Invitamos a todos a sumarse a la OMS y otras organizaciones en la celebración del Día Mundial de la Salud 2006. Juntos podemos hacer que las cosas cambien.

Dr Tim Evans,
Subdirector General
Pruebas Científicas e Información para las Políticas,
Organización Mundial de la Salud

ppmt2006

Sobre HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Este espacio fue creado con la finalidad de informar y dar a conocer a la comunidad de Puerto Cabello Inquietudes,Opiniones, Noticias, Salud, Ciencia, Tecnologia, Artes, Eventos, Investigaciones, Sociales, Cultura y Servicio Publico a los trabajadores de este centro Asistencial, y Pacientes.