La Coctelera

HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Un medio para expresar en salud, actualidad y sus opiniones personales.

Categoría: Clásicos Gerenciales

12 Julio 2009

Lección Nº 1

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ‘estrés’ que les producía el trabajo y la vida en general. Como una enseñanza más, el profesor pensó sobre lo que estaban conversando sus antiguos alumnos y entonces comentó: les voy a dar una lección más.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más ecléctica: de porcelana, plástico, vidrio, cristal (unas sencillas y baratas), otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas.

Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.

Cuando terminaron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: “Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.”

Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “estrés”. Continuó.

“Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores”.

Después se pusieron a mirar las tazas de los demás.

Ahora piensen en esto, dijo el profesor:

“La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc., son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.

A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.

“¡Disfruten su café!””.

La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:

* Disfruten cada instante de su vida.

* No se mortifiquen por lo que no tienen o no pueden cambiar.

* Aprendan a buscar su paz interna.

* Hagan de su vida una fiesta cada día.

* Visualicen 10 minutos cada día lo bueno que quieren ver en su vida.

* El resto déjenselo a Dios.

Y recuerden que, finalmente comentó el profesor: “la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos... DISFRUTA TU CAFÉ”.

Lección Nº 2

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.

El alumno dijo al profesor: Hagámosle una broma;
escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.

Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de algún necesitado. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo.

Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar.

Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato. Su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.

El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.

Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?

El joven respondió: Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir.

Lección Nº 3

Un día la profesora preguntó a los niños quien sabía

explicar quién era Dios. Uno de los niños levantó la mano y dijo: “Dios es nuestro Padre. El hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella. Nos hizo como hijos de El”.

La profesora, buscando más respuestas, fue más lejos: “¿Cómo saben que Dios existe si nunca lo vieron?”

Todo el salón quedó en silencio...

Pedro, un niñito muy tímido, levantó sus manitas y dijo: “Mi madre dice que Dios es como el azúcar en mi leche que me hace todas las mañanas, yo no veo el azúcar que está dentro de la taza mezclada con la leche, mas si no la tuviera no tendría sabor... Dios

existe, El está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos, pero si él se fuera nuestra vida quedaría sin sabor”.

La profesora sonrió y dijo: “Muy bien Pedro, yo les enseñé muchas cosas a ustedes, mas hoy tú me enseñaste algo más profundo que todo lo que yo ya sabía. ¡Ahora sé que Dios es nuestra azúcar y que está todos los días endulzando nuestra vida!”

Le dio un beso y salió sorprendida por la respuesta de aquel niño.

Diario El Carabobeño / Revista Paréntesis/ppmt2009.-

2 Enero 2009

Prepárate para simplemente cerrar tus círculos…

O cerrando puertas.

O cerrando capítulos.

Como quiera llamarlo.

Lo importante es poder cerrarlos.

Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó con su trabajo?

¿Se acabó la relación?

¿Ya no vive más en esa casa?

¿Debe irse de viaje?

¿La amistad se acabó?

Puede pasarse mucho tiempo de su presente ‘revolcándose’ en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, usted, yo, sus amigos, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos.

A pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado.

Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió. Y hay que soltar, hay que desprenderse.

No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

No.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa. Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse.

En la vida, nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó.

No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que “alguna vez se den cuenta de quién es usted”. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor” personal para darle y darle al asunto; lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás.

Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.

Si puede enfrentarlos ya y ahora, ¡hágalo! Si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia, sino porque usted ya no encaja allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio; usted ya no es el mismo que se fue hace dos días, hace tres meses, hace un año; por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo.

Ni usted será el mismo ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por usted mismo, desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable.

Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir, porque cuando usted vino a este mundo, “llegó” sin ese adhesivo; por lo tanto, es “costumbre” vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr, porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable.

Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.

Hay tantas palabras para significar salud mental, y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Ésa es la vida!

Deseo finalizar con un complemento, para dejar más limpio el comienzo de un nuevo año…

Aprovecha al máximo cada hora, cada día y cada época de la vida. Así, podrás mirar al futuro con confianza y al pasado sin tristeza.

Sé tú mismo. Pero sé lo mejor de ti mismo. Ten valor para ser diferente y seguir tu propia estrella. Ama con toda el alma y el corazón.

Cree que aman aquellas personas que tú amas. Olvídate de lo que hayas hecho por tus amigos y recuerda lo que ellos han hecho por ti.

No repares en lo que el mundo te debe y fíjate en lo que le debes al mundo. Cuando te enfrentes a una decisión, tómala tan sabiamente como te sea posible.

Luego olvídala

El momento de la certeza absoluta nunca llega. Sobre todo, recuerda que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.

Actúa como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios.

Vive cada día a plenitud. Vive el comienzo de un nuevo año a millón, como tú lo necesitas, como el país lo requiere de ti…

¡Feliz 2009!

Juan Carlos Caramés / jcaramees@cantv.net

Revista Parèntesis/ppmt2009

23 Diciembre 2008

Primer regalo... Otra nueva oportunidad

Cada nuevo amanecer considera que has nacido. Ese día es una nueva cuenta a la vida, a la lucha y al trabajo. Hoy tienes el tesoro de otra oportunidad, para avanzar, para gozar la dicha incomparable de estar vivo. Saluda al sol, al mundo, a la existencia y da gracias a Dios por el regalo de una nueva jornada para alcanzar el triunfo.

Segundo regalo... Aprovecha tu tiempo

Aprovecha tu tiempo, es recurso no renovable, que una vez que se va no vuelve nunca. Saber utilizar cada minuto te dará buenos frutos y contento fortalecerás tu dignidad humana. Lo que más te fatiga no es lo que haces sino lo que dejas de hacer. Y por lo mismo te da remordimiento. Aprovecha tu tiempo, has que trabaje a favor de tu triunfo.

Tercer regalo... Ser, ser

Debo ser fuerte sin ser rudo, ser amable sin ser débil, aprender con orgullo sin ser arrogante, aprender a ser gentil sin ser suave.

Ser humilde sin ser tímido, ser valeroso sin ser temerario, ser agradecido sin ser servil, ser reflexivo sin ser perezoso.

Cuarto regalo... Metas posibles

Detente y reflexiona: El ser humano tiene capacidad para alcanzar todo aquello que imagina y desea de corazón. No existe en este mundo una meta imposible, pues siempre habrá alguien que la anhele con tanto amor y tanta fuerza que tendrá que alcanzarla. Utiliza la fuerza del deseo, que habrá de conducirte a las estrellas.

Quinto regalo... La vida es conquista

¡Sé dinámico en la vida! No te pares con los brazos cruzados. No son las ideas bonitas las que valen. ¡Son las obras que llevas a cabo! Los pies que no caminan, echan raíces.

¡La vida es conquista! No esperes que los necesitados vengan a llamarte: Ve tú a visitarlos. Llévales una palabras de aliento, una sonrisa complaciente.

Sexto regalo... Trabaja con amor

¡Sé fiel en el cumplimiento de tus deberes! Realiza con esmero y amor todos los trabajos que te den, aunque parezcan insignificantes. Cualquier cosa que hagas, por pequeña que sea, es un paso adelante en el progreso.

Realiza todos tus trabajos, como si todo tu futuro dependiera de ellos, como de hecho sucede.

Séptimo regalo... Dar para recibir

Dar más de lo que se espera de nosotros nos otorga el derecho de recibir más de lo que esperábamos. Sólo quienes están dispuestos a seguir esta verdad alcanzarán sus metas, porque la vida sabe pagar con abundancia a los que invierten con generosidad su talento, su tiempo y su trabajo. Los perdedores... esperan recibir antes de dar, y se quedan esperando para siempre. Los ganadores... comprometen toda su capacidad en cada uno de sus actos.

Octavo regalo... Aprende a dominarte

¡Domínate y conquístate a ti mismo! Triunfador no es el que vence a los demás, sino el que se conquista a sí mismo, frena sus vicios, superando sus límites. El triunfo sobre sí mismo es sin medida más difícil, y al que lo consigue se le puede colocar entre los héroes. Aprende a dominarte, y no te desanimes jamás. Si hoy no lo lograste vuelve a empezar, que ¡algún día triunfarás!

Noveno regalo... Trabajo con dedicación

Nada que valga la pena o que perdure puede lograrse sin trabajo duro. El senador Hill Bradley, que fue estrella del baloncesto, contó en cierta ocasión que, durante sus días de estudiante en su universidad, su padre solía hacerle este comentario que nunca olvidó: “Hijo, cuando no estás allá afuera practicando, hay otra persona que lo está haciendo. Y el día en que te la encuentres, te va a ganar”.

Décimo regalo... Siempre he creído (por Mónica Baldwin). Siempre he creído que el momento en que uno se despierta en las mañanas es el más maravilloso de todo el día. Por fatigados que nos sintamos tenemos siempre la certeza de que ese día puede ocurrir cualquier cosa. Poco importa que casi nunca ocurra. La posibilidad esta allí.

Un último regalo...

La valentía no se limita al campo de batalla. Las verdaderas pruebas de valor son mucho más profundas y calladas. Son las pruebas internas, como la de ser fieles cuando nadie nos mira, como la de soportar el dolor cuando la habitación se halla vacía, como la de quedarnos solos cuando nadie nos comprende.

Charles Swindoll
Juan Carlos Caramés / jcarameés@cantv.net
ppmt2008.-

5 Diciembre 2008

Las estadísticas muestran que 90 por ciento de todos los nuevos negocios fracasa en un lapso de cinco años. Las estadísticas también indican que 90 del 10 por ciento que sobrevive los primeros cinco años fracasa antes de su décimo aniversario. En otras palabras, aproximadamente 99 por ciento de todos los negocios de reciente creación fracasa en un período de diez años. ¿Por qué? Aunque las razones son muchas, las siguientes son algunas de las más críticas:

1- Nuestras escuelas entrenan a los estudiantes para ser empleados que buscan empleos, en vez de entrenar empresarios que desarrollen empleos y negocios.

2- Las habilidades para ser un buen empleado no son las mismas que se necesitan para ser un buen empresario.

3- Muchos empresarios fracasan al construir un negocio. Trabajan duro creando un empleo del que son dueños, se convierten en autoempleados en vez de ser dueños de negocios.

4- Muchos empresarios trabajan muchas más horas y reciben un pago menor por hora que otros empleados. Por consiguiente, muchos renuncian por agotamiento.

5- Muchos nuevos empresarios inician sin suficiente experiencia de la vida real y con capital insuficiente.

6- Muchos empresarios tienen un producto o servicio excelente pero no tienen las habilidades de negocios para construir un negocio exitoso en torno a su producto o servicio.

Un negocio exitoso es creado antes de que haya negocio

El camino hacia el mundo empresarial es un viaje arduo por tierra salvaje. Si quieres sobrevivir y alcanzar con éxito tu destino debes prepararte con anticipación. Antes de caminar por el bosque empacas con atención para asegurarte de que tienes todas las cosas que necesitas para sobrevivir. Piensas en los obstáculos y peligros que posiblemente encuentres. Consultas el reporte del clima. Te aseguras de llevar la ropa y el equipo adecuado así como comida y agua. El viaje hacia el mundo empresarial requiere del mismo tipo de planeación cuidadosa. ¿Qué preparativos son necesarios para estar en la mejor posición de tener éxito?

Comienza por estar seguro de que tienes la mentalidad adecuada, de que piensas como empresario en lugar de como empleado.

Haz tu tarea: estudia el mercado, a tus clientes objetivos y a la competencia.

Identifica las habilidades necesarias para un negocio exitoso en ese mercado y reúne un equipo de socios y asesores que tengan las habilidades que necesitas.

Identifica alguna ventaja sobre la competencia y formas de distinguirte de ellos a los ojos de clientes potenciales.

Arma un plan de negocios marcando tu ruta hacia el éxito.

Coloca los cimientos legales adecuados para tu negocio.

¿Cuál es tu razón personal para iniciar un negocio?

Es importante entender tu motivación personal por la que quieres construir un negocio.

Hazte las siguientes preguntas:

1 ¿Por qué quiero ser dueño de mi propio negocio?

2 ¿Cuántas ganas tengo de ser dueño de mi propio negocio?

3 ¿En qué nivel del juego quiero estar?

4 ¿En qué nivel del juego estoy dispuesto a extenderme para jugar?

5 ¿Estoy dispuesto a invertir el tiempo necesario para aprender sobre otros empresarios exitosos y sus negocios?

6 ¿Tengo miedo a fracasar?

7 ¿Puedo convertir mi miedo al fracaso en una fortaleza que me ayude a dirigir el negocio?

8 ¿Puedo aprender de mis errores?

9 ¿Puedo construir un equipo o me gusta jugar solo?

10 ¿Estoy dispuesto a pagar el precio?

11 ¿Estoy dispuesto a invertir tiempo ahora para ser recompensado más adelante?

12 ¿Estoy dispuesto a retrasar recompensas financieras hasta que el negocio tenga éxito o necesito un sueldo?

A medida que respondas estos cuestionamientos, si sigues decidido a iniciar un negocio, llévalo un paso más allá y hazte las siguientes preguntas:

¿Cuáles han sido tus mayores éxitos?

¿Cuáles han sido tus mayores fracasos?

¿Cuántas veces has trabajado gratis?

¿Trabajarías por esta compañía aunque no recibieras un pago?

¿Tu familia y amigos apoyan emocionalmente tus esfuerzos en esta empresa?

¿Estás dispuesto a educarte en todas las áreas que deseas incursionar?

Un empresario emprendedor debe tener disposición para correr riesgos. También, disposición para actuar frente a la sabiduría convencional. “Suspenderá la incredulidad” e intentará algo, incluso cuando todas las personas que lo rodean dicen que no se puede hacer.

Un empresario emprendedor debe hacer de la creatividad una herramienta para lograr cosas más allá de sus propios recursos. Son maestros en resolver problemas, en convertirlos en propiedad intelectual valiosa y luego apalancar la propiedad intelectual en un negocio. El mantra de un empresario es: “Veamos cómo podemos hacerlo”, y nunca se les escuchan palabras desalentadoras: “No podemos hacerlo” o “No podemos pagarlo”.

Revista mèdica/Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

ppmt2008.-

2 Diciembre 2008

Un niño pequeño quería conocer a Dios

Sabía que era un largo viaje hasta donde Dios vive, así que empacó su maleta con pastelillos y jugos, y empezó su larga travesía.

Cuando había caminado como tres cuadras, se encontró con una mujer anciana. Ella estaba sentada en el parque, solamente ahí parada contemplando algunas palomas. El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta. Estaba a punto de beber de su jugo, cuando notó que la anciana parecía hambrienta, así que le ofreció un pastelillo. Ésta agradecida aceptó el pastelillo y sonrió al niño. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció uno de sus jugos. De nuevo ella le sonrió.

¡El niño estaba encantado!

Él se quedó toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos dijo nunca una sola palabra.

Mientras oscurecía, el niño se percató de lo cansado que estaba, se levantó para irse, pero antes de seguir sobre sus pasos, dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo. Ella después de abrazarlo, le dio la más grande sonrisa de su vida.

Cuando el niño llegó a su casa, abrió la puerta... su madre estaba sorprendida por la cara de felicidad. Entonces le preguntó: “Hijo, ¿qué hiciste hoy que te hizo tan feliz?”.

¡El niño contestó “almorcé con Dios!”... Y antes de que su madre contestara algo, añadió: “Y ¿sabes qué? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que he visto!”.

Mientras tanto, la anciana, también radiante de felicidad, regresó a su casa. Su hijo se quedó sorprendido por la expresión de paz en su cara, y preguntó: “Mamá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz?”.

La anciana contestó: “¡comí pastelitos con Dios en el parque!”... Y antes de que su hijo respondiera, añadió: “Y ¿sabes? ¡Es más joven de lo que pensaba!”.

En donde uno menos se lo espera está ese ser supremo que te da la oportunidad de manifestar esa grandeza. Lo que pareciera pocos saben, es que ese ser supremo puedes ser tú.

En estos tiempos, de carencia humana, es bueno reflexionar y colocar un simple granito de arena en ese mar de espiritualidad, cordialidad, amabilidad, cortesía y bondad. De estas cosas está compuesta la vida. Aunque hoy muchas de ellas están de vacaciones, pronto regresarán y todo volverá a la normalidad, como era antes y como debe ser siempre. Si no regresan de vacaciones, entonces estaremos tú y yo para revivirlas y modelarlas. No hay otra solución. El mundo siempre estuvo y estará en nuestras manos. Vamos a la obra. Somos el milagro.

Para comenzar con buen pie la tarea, quiero finalizar con algunas recomendaciones, que siempre son buenas recordar...

Optimismo y el pesimismo, diferencias opuestas...

La principal diferencia entre el optimismo y el pesimismo descansa en el concepto de memoria. El pesimista recuerda con toda claridad los daños y fracasos del ayer, mas no puede evocar las abundantes posibilidades de un mañana nuevo. En cambio, el optimista ya tiene grabado en la memoria un futuro lleno de esperanza.

Cuidemos lo que pensamos...

Escuchemos nuestras propias afirmaciones, tanto las que hacemos en voz alta como las que nos hacemos a nosotros mismos. Una cosa debemos tener presente: los pensamientos de personas infelices, angustiadas o deprimidas contienen distorsiones. La gente infeliz se miente a sí misma acerca de su vida, sus oportunidades y fracasos, sobre sus amigos y familia, su suerte y sus errores, sus ventajas y desventajas; se miente con respecto al talento, la felicidad y los recursos de otros y elabora luego una filosofía apenas consciente, la cual, puesto que no concuerda con la realidad, le causa problemas y más infelicidad. Es como si viera al mundo a través de un prisma oscuro, que distorsiona su visión de la realidad.

No permita que la sensación de temor lo convenza de que está demasiado débil para tener valor. El miedo es la oportunidad para el valor, no la prueba de la cobardía.

John McCain

Diez cosas que nada cuestan

1.- Un rostro alegre en la rutina del trabajo cotidiano.

2.- Un silencio comprensivo sobre las fallas y defectos de los demás.

3.- Una palabra de reconocimiento y estímulo al prójimo por el trabajo bien hecho, el esfuerzo realizado, el triunfo obtenido, la amabilidad demostrada.

4.- Un servicio prestado a un compañero.

5.- Una cara sonriente al llegar al hogar.

6.- Un favor hecho, sobre todo

a quien no puede pagárnoslo.

7.- Una molestia aceptada de buen agrado, para proporcionarle a alguien un gusto o evitarle una incomodidad.

8.- El reconocimiento sincero de un error cometido, especialmente si se lo están cargando a otra persona.

9.- Un apretón de manos cálido

y amistoso a los que están tristes y desanimados.

10.- Una conversación paciente

e interesada con los que no son muy divertidos o muy simpáticos.

Juan Carlos Caramés / jcarameés@cantv.net

ppmt2008.-

31 Octubre 2008

Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

En tantas conversaciones que tengo con mucha gente, hace poco escuché una anécdota que me dejó sorprendido. Era algo así…

“El padre de una niña que pasaba tanto tiempo en su trabajo, que siempre cuando llegaba a casa ella estaba dormida. Quizá hasta aquí no sea tan alarmante, pero luego el final me sorprendió. Un día el padre llegó temprano, y entonces la niña preguntó: “Papá, ¿en qué calle queda tu casa?”...

Sea usted soltero o casado, jubilado o empleado, joven o viejo, las exigencias sobre su tiempo parecen interminables. No hay suficientes horas en un día para pasar con quienes más nos importan o para hacer lo que nos brinda mayor alegría. Siempre parecemos estar buscando un mejor equilibrio, pero también una excusa como para no alcanzarlo.

Es más, a menudo corremos tanto por la vida que no sacamos tiempo para disfrutarla. Estamos tan ocupados preparándonos para el próximo proyecto o contestando las demandas urgentes que no nos detenemos a disfrutar nuestro presente.

Veamos si las siguientes palabras pueden producir una reflexión, un frenado, una desaceleración al ritmo tan acelerado y “vacío”, que muchas veces llevamos…

Alguien me preguntó el otro día: “Si pudiera vivir su vida de nuevo, ¿cambiaría algo?” “No”, respondí, pero luego empecé a pensar... Si pudiera vivir mi vida de nuevo, hubiera hablado menos y escuchado más...

Hubiera invitado amigos a cenar, aun si la cocina estuviera manchada y el sofá descolorido...

Hubiera comido palomitas de maíz en la “buena” sala y me hubiera preocupado menos de la suciedad cuando alguien quería comer en ella... Hubiera dedicado tiempo a escuchar las divagaciones de mi abuelo acerca de la juventud...

Nunca hubiera insistido en que subieran las ventanas del carro en un día de verano porque estaba recién peinada y enlacada... Hubiera quemado el candelabro rosado con forma de rosa antes de que se derritiera en el depósito...

Me hubiera sentado en el césped con mis hijos y no me hubiera preocupado por mancharme de hierba...

Hubiera llorado y reído menos mirando la televisión; y llorando y reído más mientras miraba la vida... Me hubiera acostado cuando estaba enferma en vez de pretender que la tierra se detuviera si yo no estaba de pie y trabajando ese mismo día... En vez de hacer como el avestruz durante los nueve meses de embarazo, hubiera valorado cada instante y hubiera comprendido que la maravilla que crecía dentro de mí era mi única oportunidad en la vida para ayudar a Dios en un milagro... Nunca hubiera dicho, cuando mi hijo me besaba de manera impulsiva: “Más tarde, ahora ve y lávate para la cena”...

Hubiera habido más “te amo”, más “lo siento”; pero sobre todo, ante otra oportunidad de vivir, hubiera aprovechado cada instante, mirarlo y verlo de veras, vivirlo y nunca devolverlo.

Es necesario, de vez, en cuando, bajar la velocidad, detenerse por unos instantes... y después continuar...

Equilibrio no implica que pasemos igual tiempo con la familia, el trabajo, las amistades, etc. Más bien significa que encontremos en nuestra lista de actividades una adecuada proporción o armonía para cada cosa. Con eso en mente, ¿qué grado de equilibrio o buena proporción encuentra en su vida? ¿Está usted sobrecargado en algunas áreas? Veamos si las siguientes recomendaciones lo ayudan a tomar alguna decisión...

Muchos individuos pierden su parte de felicidad, no porque no la hayan encontrado, sino porque no se detuvieron a disfrutarla...

La mayoría de las personas no piensa en minutos. Desperdician todos los minutos. Tampoco piensan en la totalidad de sus vidas. Funcionan con la medida intermedia de horas o días. Por eso empiezan de nuevo cada semana y pasan otro tiempo sin relacionarse con sus objetivos de vida. Andan al azar por la vida, moviéndose sin llegar a ninguna parte.

La mayor parte del tiempo se desperdicia en minutos, no en horas. El individuo promedio estafa suficientes minutos en diez años como para haber obtenido un título universitario.

De vez en cuando es bueno hacer una pausa en nuestra búsqueda de felicidad y simplemente ser felices.

Cada día es una nueva vida. Aprovéchala. Vívala, porque en el hoy ya camina el mañana.

La felicidad no es una estación a la que se llega sino una manera de viajar.

Observe este día porque ayer es sólo un sueño, y mañana es sólo una visión. Pero hoy, bien vivido, hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Mire bien, por tanto, a este día.

Parèntesis/ppmt2008.-

Sobre HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Este espacio fue creado con la finalidad de informar y dar a conocer a la comunidad de Puerto Cabello Inquietudes,Opiniones, Noticias, Salud, Ciencia, Tecnologia, Artes, Eventos, Investigaciones, Sociales, Cultura y Servicio Publico a los trabajadores de este centro Asistencial, y Pacientes.