La Coctelera

HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Un medio para expresar en salud, actualidad y sus opiniones personales.

Categoría: Clásicos Gerenciales

17 Junio 2010

Primera acción: Evalúa tu actual actitud…

Para mejorar tu actitud, necesitas evaluar dónde te encuentras. Esto puede llevar algo de tiempo, y dependiendo de qué tan consciente estás de ti mismo, podría incluso ser difícil. La clave es tratar de verte objetivamente, separarte de tu actitud. Tu meta no es condenarte a ti mismo; es verte claramente para que puedas hacer cambios positivos en tu manera de pensar. A continuación recomiendo una manera…

Identifica sentimientos problemáticos contigo mismo. Muchas veces nuestros sentimientos desempeñan un papel activo mucho antes de que estemos conscientes de ellos intelectualmente. Así que comencemos con los sentimientos. ¿Cuándo te sientes peor contigo mismo? Escribe tus respuestas.

Identifica sentimientos problemáticos para con los demás.

Los asuntos de actitud a menudo se relacionan con otras personas. ¿Qué es lo que te da más problemas cuando tratas a los demás? Una vez más, escribe tus respuestas.

Identifica pensamientos problemáticos.

Nosotros somos la suma de nuestros pensamientos, y no podemos comportarnos ni un minuto de manera inconsecuente con nuestra manera de pensar. Así que la pregunta que debes contestar es ésta: ¿Qué pensamientos negativos controlan de manera consistente tu mente?

Escribe tus respuestas.

Si simplemente lees estas preguntas sin realmente tomar el tiempo para pensar con detenimiento y escribir tus respuestas, entonces quiero animarte a que lo hagas ahora mismo.

¿Por qué?

Porque no podrás mejorar tu actitud a menos que sepas lo que en este momento la está impactando negativamente. Cuando los leñadores profesionales están lanzando troncos al río y descubren un atolladero, se trepan a un árbol grande y alto cerca del río para poder ver el problema y encontrar la causa. Lo que buscan es el tronco clave que está creando el problema. Una vez que lo sacan, el río se encarga del resto.

Una persona inexperta podría pasarse horas, días, hasta semanas moviendo troncos sin obtener resultado. Tu actitud podría ser algo similar. No tienes necesariamente que cambiar todas tus ideas, sólo aquellas que están impidiendo que la actitud positiva fluya en ti.

Segunda acción: Desarrolla el deseo de cambiar…

El deseo de cambiar es la clave para el crecimiento en todas las áreas de la vida. Irónicamente, la mayoría de la gente desea mejorar, pero resisten el cambio al mismo tiempo. El problema es que no se puede lograr lo uno sin lo otro. El cambio es posible, pero sólo si verdaderamente lo quieres. Como observó Freed Smith "Eres de la manera que eres porque así es como quieres ser. Si realmente quisieras ser diferente, estarías en el proceso de cambio ahora mismo".

Si quieres cambiar de actitud, puedes, entonces, formularte una pregunta cuestionadora: ¿Vas a continuar esforzándote y tratando de mejorar, o esto es lo mejor que puedes hacer?

Tercera acción: Cambia tu actitud cambiando tus pensamientos…

Norman Vincent Peale, escritor prestigioso internacional, escribió que una vez pasó por un establecimiento donde hacían tatuajes en una calle de Hong Kong. En la ventana habían dibujos de cientos de selecciones de tatuajes que ofrecía el artista que trabajaba allí. Uno de ellos realmente lo impactó. Decía: "Nacido para perder".

Peale estaba aterrado de que alguien en verdad pudiera pedir que se lo escribieran permanentemente en su piel. Él entró a la tienda y le preguntó al artista chino: "¿Hay alguien que de veras tenga esa frase terrible tatuada en su cuerpo?".

"Sí, a veces", contestó el artista.

"Pero, realmente no puedo creer que alguien en su sano juicio vaya a hacer eso".

El artista dio unos golpecitos en su frente, y en su inglés un tanto mal pronunciado dijo: "Antes de tatuar en el cuerpo, tatuar en la mente".

La mente humana tiene un tremendo poder en nuestras vidas. Lo que capta y mantiene nuestra atención determina nuestras acciones. Por esa razón, el lugar donde nos encontramos hoy en día es el resultado de los pensamientos dominantes que están en nuestras mentes. Así también, la manera en que pensamos determina nuestras actitudes. Pero como ya lo he dicho, la buena noticia es que tú y yo podemos cambiar eso. Tú puedes controlar tus pensamientos, y debido a eso, tú puedes controlar tu actitud.

Hagamos un experimento que te mostrará lo que quiero decir. Primero, toma unos minutos para pensar en el lugar donde vives. No hay problema. Decidiste pensar en eso, y lo hiciste.

Muy bien, ahora quiero que pienses en otra cosa. Imagina por un momento que el lugar donde vives se ha consumido por un incendio, y que todo se ha perdido. ¿Qué clase de respuesta emocional tuviste? Quizás te pusiste triste porque se habrían perdido muchas cosas irreparables. Quizás te pusiste contento porque tu situación actual es terrible y un nuevo comienzo te haría bien. Lo que quiero decir es que tus pensamientos incitan tus emociones. Eso es algo clave, y aquí está la razón:

Premisa principal: Podemos controlar nuestros pensamientos.

Premisa secundaria: Nuestros sentimientos vienen de nuestros pensamientos.

Por lo tanto: Podemos controlar nuestros sentimientos cambiando la manera en que pensamos.

¿Por qué es importante eso? Porque tu actitud es tu enfoque emocional hacia la vida. Es el marco a través del cual ves eventos, otra gente, incluso a ti mismo. Por eso es que creo en el dicho: "Tú no eres lo que piensas que eres, pero lo que piensas… eso eres".

Algunas recomendaciones de John Maxwell

Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

ppmt2010.-

31 Mayo 2010

Una creencia es simplemente una idea que alguien considera verdadera. Una afirmación personal que consideramos verdadera.

Hay creencias buenas, y también hay creencias que no traen nada buena a nuestras vidas.

Cada vez que construyamos la certeza de que un hecho irremediablemente siniestro va pasar, no sabiendo cómo (o sabiéndolo) nos ocuparemos de producir, de buscar, de disipar (o como mínimo de no impedir) que algo de lo terrible y previsto nos pase realmente.

También este mecanismo puede funcionar al revés: cuando creemos y confiamos en que se puede seguir adelante, nuestras posibilidades de avanzar se multiplican.

Cuentan de una anécdota ocurrida en un país lejano al nuestro… Seis mineros trabajaban en un túnel muy profundo extrayendo minerales desde las entrañas de la tierra. De repente un derrumbe los dejó aislados sellando la salida del túnel. En silencio cada uno miró a los demás. De un vistazo calcularon la situación. Con su experiencia, se dieron cuenta rápidamente de que el gran problema sería el oxígeno. Si hacían todo bien les quedaban unas tres horas de aire, cuanto mucho, en el mejor de los casos, tres horas y media.

Los expertos mineros decidieron que debían ahorrar todo el oxígeno que pudieran. Acordaron hacer el menor desgaste físico, apagaron las lámparas que llevaban y se tendieron en silencio en el piso a esperar.

Enmudecidos por la situación e inmóviles en la oscuridad era difícil calcular el paso del tiempo. Incidentalmente sólo uno de ellos tenía reloj. Hacia él iban todas las preguntas: ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? ¿Y ahora?

El tiempo se estiraba, cada par de minutos parecía una hora, y la desesperación ante cada respuesta agravaba aún más la tensión. El jefe de mineros se dio cuenta de que si seguían así, la ansiedad los haría respirar más rápidamente y esto les podía quitar la vida. Así que ordenó al que tenía el reloj solamente él controlara el paso del tiempo. Nadie haría más preguntas, él avisaría a todos cada media hora.

Cumpliendo la orden, el del reloj controlaba su máquina. Y cuando la primera media hora pasó, él dijo “ha pasado media hora”. Hubo un murmuro entre ellos y una angustia que se sentía en el aire.

El hombre del reloj se dio cuenta de que a medida que pasaba el tiempo, iba a ser cada vez más terrible comunicarles que el minuto final se acercaba. Sin consultar a nadie decidió que ellos no merecían morirse sufriendo. Así que la próxima vez que les informó la media hora, habían pasado en realidad cuarenta y cinco minutos.

No había manera de notar la diferencia así que nadie siquiera desconfió.

Apoyado en el éxito del engaño la tercera información la dio casi una hora después. Dijo “pasó otra media hora…” Y los cinco creyeron que habían pasado encerrados, en total, una hora y media y todos pensaron en cuán largo se les hacía el tiempo.

Así siguió el del reloj, a cada hora completa les informaba que había pasado media hora.

La cuadrilla apuraba la tarea de rescate, sabían en qué cámara minera estaban atrapados, y que sería difícil poder llegar antes de las cuatro horas.

Llegaron a las cuatro horas y media.

Lo más probable era encontrar a los seis mineros sin vida. Encontraron vivos a cinco de ellos.

Solamente una había muerto de asfixia… el que tenía el reloj.

Eso es lo que hace con nosotros las creencias. Tanto para el que tenía el reloj, como para los otro cinco mineros, que sin querer se autogestionaron basado en el tiempo que les indicada el que sí tenia reloj.

El cuento de los mineros debería obligarnos a pensar en nuestros condicionamientos y creencias. Estos factores forman parte de nuestra vida y están con nosotros todos los días, las 24 horas diarias los 365 días al año. ¡Qué bueno y que tan peligroso!, si no aprendemos a dominarlas o a educarlas.

Claro que si la cuadrilla hubiera tardado doce horas, no habría habido pensamiento que salvara a los mineros. No digo que la actitud positiva por sí misma sea capaz de conjurar la fatalidad o evitar las tragedias. Digo que las creencias autodestructivas indudablemente condicionan la manera en la cual enfrentamos las dificultades.

Es una actitud sana en la vida darnos cuenta de lo que una creencia hace por nosotros, sobre todo cuando nos damos cuenta que nos domina. En estos tiempos que estamos viviendo, donde tantas noticias pasan a diario, es importante poner en funcionamiento toda acción que frene el poder negativo de una creencia.

Lo más sano es hablar, internamente, en plano positivo, para producir calma; y dentro de esa calma poder decidir cualquier acción que sea importante para seguir adelante en la vida. No se deje dominar por una mala creencia, menos por las creencias colectivas que vuelven loco a cualquier alma inocente en la vida.

El hundimiento de una creencia crea una nueva dimensión del sujeto, al obligarle a conducir su personalidad a lo largo de un eje situado fuera del plano de aquella.

Juan Benet

Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

ppmt2010.-

26 Mayo 2010

El poder de las palabras...

Las palabras no las lleva el viento,  las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente. Las palabras curan o hieren a una persona. Por eso mismo, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio. Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuida tus palabras, porque ellas marcan tu destino.

Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuando estés airado o resentido y habla sólo cuando estés en paz. De las palabras depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Una cometa se puede recoger después de echarla a volar, pero las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca”.

Las palabras tienen mucha fuerza, con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir. Cuantas veces una palabra fuera de lugar es capaz de arruinar algo por lo que hemos luchado, cuantas veces una palabra de aliento tiene el poder de regenerarnos y darnos paz.

Las palabras insultantes o despectivas nunca han creado algo edificante. Con el uso de expresiones agresivas, lastimamos a las personas provocando heridas creando resentimientos y dolor , que se volverán a nosotros.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado papel y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado. Las palabras son la manifestación de nuestro mundo interior, al cuidar de nuestro lenguaje purificamos nuestro mundo interior. Muchas enfermedades son únicamente el producto de nuestros pensamientos desequilibrados. La violencia, las mentiras, el resentimiento y tantas otras cosas existen y conviven con nosotros en este mundo. Ante ello tenemos que cultivar cualidades de amor, verdad y gratitud, creando un sólido mundo interior en donde la bondad y la verdad brillen; para luego extender este mundo interior a las personas de nuestro alrededor.

Una palabra amable: puede suavizar las cosas. Una palabra alegre: puede iluminar el día. Una palabra oportuna: puede aliviar la carga. Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad. Una palabra irresponsable: puede encender discordias. Una palabra cruel: puede arruinar una vida. Una palabra de resentimiento: puede causar odio. Una palabra brutal: puede herir o matar. ¡Las palabras son vivas! ¡Bendicen o maldicen, alientan o abaten, salvan o condenan!

“Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán”. De ti depende si las usas para bien o para mal, tanto para ti como para los demás. Cuida tus palabras... ellas tienen poder.

Algunas palabras de sabiduría...

La pérdida es una parte de la vida. La derrota es una parte de la vida. La muerte es una parte de la vida. Es imposible que vivamos sin esto. Precisamos, a veces, aprender a perder, a caer, a errar y a morir. Imposible ganar sin saber perder. Imposible andar sin saber caer. Imposible acertar sin saber errar. Imposible vivir sin saber vivir.

Si aprendes a perder, a caer, a errar, nadie más te podrá controlar. Porque lo máximo que te podrá suceder es caer, errar y/o perder, y esto tú ya lo sabes. Bienaventurados aquellos que ya consiguieron recibir con la misma naturalidad el ganar o el perder... el acierto y el error, el triunfo y la derrota, la vida y la muerte.

Espejo…

La persona que toma tu mano pero toca tu corazón, es un amigo de verdad.

Raramente pensamos sobre lo que tenemos, pero siempre pensamos sobre lo que nos falta.

No llores porque se acabó, ríe porque ocurrió. Lo que ocurre, ocurre por un motivo. Los momentos más grandes, no son los más ruidosos, sino los más silenciosos. La lección más difícil de aprender es: qué puente usar en la vida, o cual quebrar.

Todo el mundo ve lo que tú pareces, pero, solamente algunos saben quien eres. No temas si caes en el abismo más oscuro, allí en lo más hondo, hallarás la luz que brilla con más fuerza.

Quizás Dios ha querido que tú conocieras diferentes personas en el curso de tu vida, para cuando conozcas a las apropiadas, puedas apreciarlas y estar agradecido. Por ello no lo olvides, los días siempre son: MUY BUENOS DÍAS.

La vida es una hoja en blanco, en la que dibujamos, sin un borrador. El amor no requiere que dos personas se miren la una a la otra, sino que miren en la misma dirección.

Y ya para finalizar por hoy,

Quince aleccionadoras frases para reflexionar...

A continuación, expresaré quince frases, para que con ellas puedas llenar de nuevos sonidos tu corazón o de nuevas justificaciones la razón...

1.- Nunca desperdicies la oportunidad de expresar tu amor.

2.- Nunca salgas de tu casa durante una discusión con tu esposa.

3.- Recuerda que los ganadores hacen lo que los perdedores no quisieron hacer.

4.- No digas que te falta tiempo, tienes exactamente el mismo número de horas al día que las que recibieron Helen Keller, Pasteur, Miguel Ángel, La madre Teresa de Calcuta, Leonardo Da Vinci y Albert Einstein.

5- Cuando pienses en criticar a tus padres, esposa e hijos, muérdete la lengua.

6.- Vive de tal manera que, cuando tus hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en ti.

7.- Prefiero ser el peor de los mejores que el mejor de los peores.

8.- Es mejor quemarse que disolverse lentamente.

9.- Si te quieres sentir rico, cuenta todas las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar.

10.- El que no puede vivir como piensa, termina pensando como vive.

11.- No crezcas pensando en lo que dirán, sino más bien, piensa en qué dirán cuando crezcas.

12.- El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino, en querer siempre lo que se hace.

13.- Cuando un hombre es derrotado por el enemigo, podrá levantarse en un cierto periodo, pero cuando un hombre es derrotado por el conformismo jamás volverá a levantar la cabeza.

14.- “SUERTE” es una palabra que inventó un señor que esperaba que las cosas le llegaran, sin tener que esforzarse para lograrlas.

15.- La preocupación proyecta con frecuencia una enorme sombra de algo muy pequeño.

Juan Carlos Caramés / juancarloscarames@juncat.com

Diario El Carabobeño / Revista Paréntesis/ppmt2010.-

12 Mayo 2010

Vivimos en una época de satisfacción instantánea. Si queremos leer un libro o escuchar música, podemos descargarlo en cuestión de minutos. Si tenemos hambre, pedimos comida y nos llega a la puerta. Si deseamos ver una película, la podemos obtener por el sistema de cable y cocinamos palomitas de maíz en microondas para comer mientras la vemos. Desgraciadamente, esperamos ese mismo tipo de velocidad cuando de nuestro crecimiento personal se trata. Queremos que sea así de fácil y rápido. Pero esta historia es muy diferente.

Si quieres ser un líder, tendrás que abandonar la mentalidad de microondas. Olvida la velocidad y sé más como una olla de cocimiento lento. El crecimiento como líder toma tiempo. Requiere de sazón y calor. Es lento, pero tienes que ir con frenada rapidez.

Veamos algunas recomendaciones para agregar nuevas recetas a tu estilo de líder.

Los líderes seguros pueden soportar la presión…

Los líderes inseguros son peligrosos; para ellos mismos, para sus seguidores y para la organización que dirigen, debido a que la posición de liderazgo magnifica las imperfecciones personales. Cualquier antecedente negativo que tengas en la vida sólo se vuelve más difícil de soportar cuando tratas de guiar a otros.

Los líderes inseguros tienen varios rasgos en común:

1.- No dan seguridad a los demás, es decir, nadie puede dar lo que no tiene.

2.- Toman más de las personas de lo que dan. Las personas inseguras están en una constante búsqueda de validación, reconocimiento, y amor. Debido a eso, se concentran en buscar seguridad, no en inspirar a otros. Son recibidores más que dadores, y los recibidores no son el mejor ejemplo de liderazgo.

3.- Limitan continuamente a sus mejores personas. Muéstrame a un líder inseguro, y te mostraré a alguien que no puede celebrar genuinamente las victorias de su gente. Un líder inseguro acapara el poder. En realidad, mientras mejor sea su gente, más amenazado se sentirá.

4.- Limitan continuamente a la organización. Cuando los seguidores son subestimados y no reciben reconocimiento, se desalientan y finalmente dejan de funcionar en todo su potencial. Cuando esto sucede, la organización completa sufre.

Cuanto más alto subas, tanto más grandes serán los problemas…

Una idea errónea que comúnmente se tiene acerca de las personas de éxito es que logran lo que logran porque no tienen problemas. Pero eso sencillamente no es cierto.

Cientos de estudios han revelado que las personas más influyentes de todas las latitudes del mundo y en todas las épocas de nuestra historia, tuvieron que sobreponerse a obstáculos muy difíciles para llegar a ser quienes eran. Sus problemas se convirtieron en oportunidades, en lugar de obstáculos.

Las personas no sólo vencen obstáculos para alcanzar el éxito, sino que aún después de haberlo alcanzado hasta cierto nivel, continúan enfrentando problemas. Las malas noticias son que cuando más alto suba alguien, en lo personal o en lo profesional, tanto más complicada se torna la vida. Las buenas noticias son que si el individuo continúa creciendo y desarrollándose, su capacidad de enfrentar esos problemas también aumenta.

Siguiendo a Colón…

En el libro "El liderazgo centrado en principios", Stephen Covey cuenta cómo a Colón una vez lo invitaron a un banquete en donde se le concedió el lugar de honor a la mesa. Un cortesano superficial que sentía celos de él preguntó abruptamente:

"Si no hubiera descubierto la Indias, ¿acaso no hay otros hombres de

España que podrían haber cumplido esa empresa?".

Colón no respondió, sino que tomó un huevo e invitó a los presentes a que lo hicieran pararse en una de sus puntas. Todos lo intentaron, pero ninguno lo logró, por lo cual el explorador lo golpeó ligeramente sobre la mesa, achatándole la punta, y lo dejó parado.

¡Pues todos podríamos haber hecho eso!, protestó el cortesano.

Sí, si tan sólo hubieran sabido cómo, respondió Colón. Y una vez que os mostré el camino al Nuevo Mundo, nada resulta más fácil que seguirlo.

Lo cierto es que es cien veces más fácil criticar a otros que hallar la solución a los problemas. Pero las críticas no conducen a ninguna parte.

Alfred Armand Montaperd dijo una vez… "La mayoría ve los obstáculos, pocos ven los objetivos; la historia registra los triunfos de los últimos, mientras que el olvido es la recompensa de los primeros".

Nunca permitas que las críticas de los demás te desalienten de seguir avanzando como líder…

Soportando las críticas…

Durante el período del presidente Ronald Reagan, los líderes de siete naciones industrializadas se reunieron en la Casa Blanca para discutir políticas económicas. Reagan contó que durante la reunión el primer ministro canadiense Pierre Trudeau recriminó fuertemente a la primera ministra británica, la famosa entonces, Margaret Thatcher. Le dijo que estaba totalmente equivocada y que sus políticas no funcionarían. Ella se puso de pie frente a él y con su cabeza levantada, lo escuchó hasta que hubo terminado. Entonces se marchó.

Después de la confrontación, Reagan fue hasta donde estaba ella y le dijo: "Margaret, él nunca debió haberle hablado así. Estaba fuera de control, completamente fuera de control. ¿Por qué lo dejó que se saliera con la suya?".

Thatcher miró a Reagan y respondió: "Una mujer debe saber cuándo un hombre está actuando como un chiquillo".

Margaret Thatcher parece no haber tenido dudas sobre ella misma o sobre sus creencias; y como resultado estaba totalmente segura de su liderazgo. Esto es cierto para todos los grandes líderes.

Los líderes seguros son capaces de creer en otros porque creen en sí mismos. No son arrogantes; conocen sus propias fortalezas y debilidades y se respetan a sí mismos. Cuando la gente actúa bien, ellos no se sienten amenazados. Se salen de su ruta para reunir a las mejores personas y prepararlas para que puedan actuar a un nivel más alto. Cuando un equipo de un líder seguro tiene éxito, esto le produce gran alegría. Él lo ve como el mejor cumplido que puede recibir por su capacidad de liderazgo.

Adaptaciones propias con ideas de John Maxwell

Juan Carlos Caramés / juancarloscarames@juncat.com

ppmt2010.-

20 Abril 2010

El temor puede ser una fuerza muy destructiva en la vida de una persona. La raíz de la palabra temor tiene que ver con ataque súbito, emboscada o trampa. Eso es lo que el temor hace en nosotros: Nos ataca y nos hace cautivos. Como Víctor Frankl, psiquiatra y sobreviviente al campo de concentración nazi, observó: “El temor hace que se vuelva realidad lo que uno teme”. El poder destructivo del temor, si no se le pone cuidado, puede ser devastador. A continuación están sólo algunas de las cosas negativas que el temor puede causar en la vida de una persona.

El temor genera más temor…

Lo más insidioso del temor es su habilidad de exagerarse a sí mismo. Rara vez lo que tememos se hace realidad. En nuestras mentes proyectamos anticipadamente desastres que muy probablemente nunca ocurrirán. Y cuando no sucede, pensamos: “¡Uf! ¡estuvo cerca!”, cuando en realidad fueron nuestros propios pensamientos los únicos que crearon el posible peligro para nosotros.

El temor causa la falta de acción…

Una persona que registra censos estaba dirigiéndose a una zona rural para terminar el trabajo de su territorio. Mientras manejaba por los caminos del interior vio muchas casas con el letrero “Cuidado con el perro”. En la reja de la última casa en su lista, vio otro letrero que decía “Cuidado con el perro” al momento de entrar por un corral cerca al granero.

Temeroso de salir del carro, tocó su corneta, y de pronto salió un hombre del granero con un perro chihuahua a su costado.

Cuando el registrador de censos terminó de hacer sus preguntas y llenar su formulario, mencionó que había visto muchos letreros que decían “Cuidado con el perro”, y preguntó: “¿Es este el perro al que se refiere el letrero?”.

“Sí, desde luego”, contestó el hacendado mientras recogía a su perro amistoso.

Pero ese perro no asusta ni a una mosca.

“Lo sé”, dijo el hacendado, “pero el letrero sí”.

La lección es que el temor es como un letrero de advertencia que nos asusta de un perro ¡que no nos puede lastimar!

La gente que se deja dominar por algún tipo de temor se encuentra cada vez más atemorizada. Esto puede crear un círculo debilitador. Funciona a menudo de la siguiente manera: El temor causa que nos asustemos de hacer algo que podría ser beneficioso para nosotros. El tomar acción requerirá que nos movamos hacia lo desconocido. Eso puede asustar, pero si nos rendimos a nuestro temor, no avanzamos. No recibimos el beneficio de lo que evitamos, ni ganamos la valiosa experiencia que nos convertiría en personas más informadas. En consecuencia, nos quedamos ignorantes en esa área de la vida, y la ignorancia casi siempre genera más temor, haciendo mucho más difícil el poder salir adelante y terminar las cosas.

No podemos permitir que el temor nos paralice. Como observó John F. Kennedy: “Hay riesgos y costos en un programa de acción, pero son mucho menos que los riesgos y costos a largo plazo de la cómoda falta de acción”. Si tenemos demasiado temor a fracasar, probablemente nunca ganaremos. Si tenemos temor a morir, difícilmente viviremos. Todo en la vida tiene algún grado de riesgo. El temor nos debilita…

El peor peligro que enfrentamos es el peligro de ser paralizados por la duda y el temor. Este peligro lo traen aquellos que abandonan la fe y se burlan de la esperanza. Lo traen aquellos que esparcen el cinismo y la desconfianza y los que tratan de evitar que veamos nuestra oportunidad de hacer el bien para la humanidad.

El temor y la ansiedad son emociones debilitadoras. Son el interés pagado por adelantado por una deuda que puede que nunca debamos. Una persona no puede permitir que el temor se convierta en su amo y convertirse a la vez en el amo de sus fuerzas. Simplemente no puede ser.

El temor desperdicia tu energía…

Un viejo adagio dice “El temor hace que el lobo se vea más grande de lo que es”. Debido a eso, cuando las personas se dejan dominar por el temor, gastan energía en formas que no deberían. ¿Cómo? A veces evitan cosas que realmente no pueden lastimarlas, como el hombre que regresó de una caminata a su cabaña vacacional muy arañado y golpeado.

“¿Qué sucedió?”, le preguntó su esposa.

Me encontré con una culebra en el camino, contestó el hombre.

“¿No te acuerdas?”, respondió la mujer. “El guardabosque nos dijo ayer que ninguna de las culebras que están allí son venenosas”.

No tienen que ser venenosas si te pueden hacer saltar a un precipicio de seis metros.

Evidentemente el temor del hombre, no la culebra, era el problema.

En otras ocasiones la gente desperdicia energía imaginándose las soluciones a problemas que teme que le van a venir. Irónicamente, lo que comenzó como un temor infundado puede convertirse en un verdadero problema porque una persona desperdició energía en hacerse ilusiones en lugar de emplearla en acción productiva.

Joe Tye, autor de “Nunca temas, nunca te rindas”, dice: “El pensar en lo que uno desea que ocurra es el candado que el temor pone en la reja de la prisión. El temor deja que te complazcas, por un tiempo, en pensamientos ilusos. De alguna manera, tú piensas, algo pasará que hará que desaparezcan los problemas. Para cuando despiertas de ese sueño, es demasiado tarde; lo que temías ha ocurrido, y el temor te ha derrotado. La única forma de escapar de la prisión del temor es la acción. No puedes salir con sólo desearlo, no puedes salir con sólo esperarlo, sólo puedes salir tomando acción. Cada vez que te escapas de la prisión del temor, creces más fuerte.

En resumidas cuentas, el temor puede empujarte en la dirección equivocada al producir energía nerviosa que causa que hagas las cosas lo peor posible en una situación nueva, o puede consumir tu energía mientras luchas en contra de sus efectos paralizadores.

El temor no deja que nosotros y otros alcancemos nuestro potencial…

El temor nos roba de nuestro potencial. Nos hace más pequeños de lo que somos. Uno de los grandes errores que podemos cometer en la vida es estar en constante temor de que nos vamos a equivocar.

Cuando cedemos al temor, ya estamos derrotados. La gente que es dominada por el temor se queda donde está segura, y eso es triste porque la gente no puede alcanzar su potencial quedándose donde está segura. Peor aún, tampoco dejan que otros alcancen su potencial. Cuando un líder es dominado por el temor, se convierte en un tope para la gente que lo sigue. Mucha gente deja de alcanzar su potencial porque sus líderes son temerosos.

Nuestras dudas son traicioneras, y nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar, por medio del temor a intentar.

William Shakespeare

Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net

12 Julio 2009

Lección Nº 1

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ‘estrés’ que les producía el trabajo y la vida en general. Como una enseñanza más, el profesor pensó sobre lo que estaban conversando sus antiguos alumnos y entonces comentó: les voy a dar una lección más.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más ecléctica: de porcelana, plástico, vidrio, cristal (unas sencillas y baratas), otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas.

Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.

Cuando terminaron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: “Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.”

Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “estrés”. Continuó.

“Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores”.

Después se pusieron a mirar las tazas de los demás.

Ahora piensen en esto, dijo el profesor:

“La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc., son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.

A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.

“¡Disfruten su café!””.

La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:

* Disfruten cada instante de su vida.

* No se mortifiquen por lo que no tienen o no pueden cambiar.

* Aprendan a buscar su paz interna.

* Hagan de su vida una fiesta cada día.

* Visualicen 10 minutos cada día lo bueno que quieren ver en su vida.

* El resto déjenselo a Dios.

Y recuerden que, finalmente comentó el profesor: “la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos... DISFRUTA TU CAFÉ”.

Lección Nº 2

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.

El alumno dijo al profesor: Hagámosle una broma;
escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.

Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de algún necesitado. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo.

Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar.

Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato. Su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.

El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.

Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?

El joven respondió: Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir.

Lección Nº 3

Un día la profesora preguntó a los niños quien sabía

explicar quién era Dios. Uno de los niños levantó la mano y dijo: “Dios es nuestro Padre. El hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella. Nos hizo como hijos de El”.

La profesora, buscando más respuestas, fue más lejos: “¿Cómo saben que Dios existe si nunca lo vieron?”

Todo el salón quedó en silencio...

Pedro, un niñito muy tímido, levantó sus manitas y dijo: “Mi madre dice que Dios es como el azúcar en mi leche que me hace todas las mañanas, yo no veo el azúcar que está dentro de la taza mezclada con la leche, mas si no la tuviera no tendría sabor... Dios

existe, El está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos, pero si él se fuera nuestra vida quedaría sin sabor”.

La profesora sonrió y dijo: “Muy bien Pedro, yo les enseñé muchas cosas a ustedes, mas hoy tú me enseñaste algo más profundo que todo lo que yo ya sabía. ¡Ahora sé que Dios es nuestra azúcar y que está todos los días endulzando nuestra vida!”

Le dio un beso y salió sorprendida por la respuesta de aquel niño.

Diario El Carabobeño / Revista Paréntesis/ppmt2009.-

2 Enero 2009

Prepárate para simplemente cerrar tus círculos…

O cerrando puertas.

O cerrando capítulos.

Como quiera llamarlo.

Lo importante es poder cerrarlos.

Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó con su trabajo?

¿Se acabó la relación?

¿Ya no vive más en esa casa?

¿Debe irse de viaje?

¿La amistad se acabó?

Puede pasarse mucho tiempo de su presente ‘revolcándose’ en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, usted, yo, sus amigos, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos.

A pasar la hoja. A terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado.

Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió. Y hay que soltar, hay que desprenderse.

No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

No.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa. Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse.

En la vida, nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó.

No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que “alguna vez se den cuenta de quién es usted”. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor” personal para darle y darle al asunto; lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás.

Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.

Si puede enfrentarlos ya y ahora, ¡hágalo! Si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia, sino porque usted ya no encaja allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio; usted ya no es el mismo que se fue hace dos días, hace tres meses, hace un año; por lo tanto, no hay nada a qué volver.

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo.

Ni usted será el mismo ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por usted mismo, desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable.

Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir, porque cuando usted vino a este mundo, “llegó” sin ese adhesivo; por lo tanto, es “costumbre” vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr, porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable.

Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.

Hay tantas palabras para significar salud mental, y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Ésa es la vida!

Deseo finalizar con un complemento, para dejar más limpio el comienzo de un nuevo año…

Aprovecha al máximo cada hora, cada día y cada época de la vida. Así, podrás mirar al futuro con confianza y al pasado sin tristeza.

Sé tú mismo. Pero sé lo mejor de ti mismo. Ten valor para ser diferente y seguir tu propia estrella. Ama con toda el alma y el corazón.

Cree que aman aquellas personas que tú amas. Olvídate de lo que hayas hecho por tus amigos y recuerda lo que ellos han hecho por ti.

No repares en lo que el mundo te debe y fíjate en lo que le debes al mundo. Cuando te enfrentes a una decisión, tómala tan sabiamente como te sea posible.

Luego olvídala

El momento de la certeza absoluta nunca llega. Sobre todo, recuerda que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.

Actúa como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios.

Vive cada día a plenitud. Vive el comienzo de un nuevo año a millón, como tú lo necesitas, como el país lo requiere de ti…

¡Feliz 2009!

Juan Carlos Caramés / jcaramees@cantv.net

Revista Parèntesis/ppmt2009

23 Diciembre 2008

Primer regalo... Otra nueva oportunidad

Cada nuevo amanecer considera que has nacido. Ese día es una nueva cuenta a la vida, a la lucha y al trabajo. Hoy tienes el tesoro de otra oportunidad, para avanzar, para gozar la dicha incomparable de estar vivo. Saluda al sol, al mundo, a la existencia y da gracias a Dios por el regalo de una nueva jornada para alcanzar el triunfo.

Segundo regalo... Aprovecha tu tiempo

Aprovecha tu tiempo, es recurso no renovable, que una vez que se va no vuelve nunca. Saber utilizar cada minuto te dará buenos frutos y contento fortalecerás tu dignidad humana. Lo que más te fatiga no es lo que haces sino lo que dejas de hacer. Y por lo mismo te da remordimiento. Aprovecha tu tiempo, has que trabaje a favor de tu triunfo.

Tercer regalo... Ser, ser

Debo ser fuerte sin ser rudo, ser amable sin ser débil, aprender con orgullo sin ser arrogante, aprender a ser gentil sin ser suave.

Ser humilde sin ser tímido, ser valeroso sin ser temerario, ser agradecido sin ser servil, ser reflexivo sin ser perezoso.

Cuarto regalo... Metas posibles

Detente y reflexiona: El ser humano tiene capacidad para alcanzar todo aquello que imagina y desea de corazón. No existe en este mundo una meta imposible, pues siempre habrá alguien que la anhele con tanto amor y tanta fuerza que tendrá que alcanzarla. Utiliza la fuerza del deseo, que habrá de conducirte a las estrellas.

Quinto regalo... La vida es conquista

¡Sé dinámico en la vida! No te pares con los brazos cruzados. No son las ideas bonitas las que valen. ¡Son las obras que llevas a cabo! Los pies que no caminan, echan raíces.

¡La vida es conquista! No esperes que los necesitados vengan a llamarte: Ve tú a visitarlos. Llévales una palabras de aliento, una sonrisa complaciente.

Sexto regalo... Trabaja con amor

¡Sé fiel en el cumplimiento de tus deberes! Realiza con esmero y amor todos los trabajos que te den, aunque parezcan insignificantes. Cualquier cosa que hagas, por pequeña que sea, es un paso adelante en el progreso.

Realiza todos tus trabajos, como si todo tu futuro dependiera de ellos, como de hecho sucede.

Séptimo regalo... Dar para recibir

Dar más de lo que se espera de nosotros nos otorga el derecho de recibir más de lo que esperábamos. Sólo quienes están dispuestos a seguir esta verdad alcanzarán sus metas, porque la vida sabe pagar con abundancia a los que invierten con generosidad su talento, su tiempo y su trabajo. Los perdedores... esperan recibir antes de dar, y se quedan esperando para siempre. Los ganadores... comprometen toda su capacidad en cada uno de sus actos.

Octavo regalo... Aprende a dominarte

¡Domínate y conquístate a ti mismo! Triunfador no es el que vence a los demás, sino el que se conquista a sí mismo, frena sus vicios, superando sus límites. El triunfo sobre sí mismo es sin medida más difícil, y al que lo consigue se le puede colocar entre los héroes. Aprende a dominarte, y no te desanimes jamás. Si hoy no lo lograste vuelve a empezar, que ¡algún día triunfarás!

Noveno regalo... Trabajo con dedicación

Nada que valga la pena o que perdure puede lograrse sin trabajo duro. El senador Hill Bradley, que fue estrella del baloncesto, contó en cierta ocasión que, durante sus días de estudiante en su universidad, su padre solía hacerle este comentario que nunca olvidó: “Hijo, cuando no estás allá afuera practicando, hay otra persona que lo está haciendo. Y el día en que te la encuentres, te va a ganar”.

Décimo regalo... Siempre he creído (por Mónica Baldwin). Siempre he creído que el momento en que uno se despierta en las mañanas es el más maravilloso de todo el día. Por fatigados que nos sintamos tenemos siempre la certeza de que ese día puede ocurrir cualquier cosa. Poco importa que casi nunca ocurra. La posibilidad esta allí.

Un último regalo...

La valentía no se limita al campo de batalla. Las verdaderas pruebas de valor son mucho más profundas y calladas. Son las pruebas internas, como la de ser fieles cuando nadie nos mira, como la de soportar el dolor cuando la habitación se halla vacía, como la de quedarnos solos cuando nadie nos comprende.

Charles Swindoll
Juan Carlos Caramés / jcarameés@cantv.net
ppmt2008.-

Sobre HJFMS EN RED "PUERTO CABELLO"

Este espacio fue creado con la finalidad de informar y dar a conocer a la comunidad de Puerto Cabello Inquietudes,Opiniones, Noticias, Salud, Ciencia, Tecnologia, Artes, Eventos, Investigaciones, Sociales, Cultura y Servicio Publico a los trabajadores de este centro Asistencial, y Pacientes.