Lección Nº 1
Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ‘estrés’ que les producía el trabajo y la vida en general. Como una enseñanza más, el profesor pensó sobre lo que estaban conversando sus antiguos alumnos y entonces comentó: les voy a dar una lección más.
El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más ecléctica: de porcelana, plástico, vidrio, cristal (unas sencillas y baratas), otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas.
Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.
Cuando terminaron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: “Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.”
Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “estrés”. Continuó.
“Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores”.
Después se pusieron a mirar las tazas de los demás.
Ahora piensen en esto, dijo el profesor:
“La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc., son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.
A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.
“¡Disfruten su café!””.
La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:
* Disfruten cada instante de su vida.
* No se mortifiquen por lo que no tienen o no pueden cambiar.
* Aprendan a buscar su paz interna.
* Hagan de su vida una fiesta cada día.
* Visualicen 10 minutos cada día lo bueno que quieren ver en su vida.
* El resto déjenselo a Dios.
Y recuerden que, finalmente comentó el profesor: “la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos... DISFRUTA TU CAFÉ”.
Lección Nº 2
Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.
El alumno dijo al profesor: Hagámosle una broma;
escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.
Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de algún necesitado. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.
Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo.
Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar.
Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato. Su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.
El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.
Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?
El joven respondió: Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir.
Lección Nº 3
Un día la profesora preguntó a los niños quien sabía
explicar quién era Dios. Uno de los niños levantó la mano y dijo: “Dios es nuestro Padre. El hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella. Nos hizo como hijos de El”.
La profesora, buscando más respuestas, fue más lejos: “¿Cómo saben que Dios existe si nunca lo vieron?”
Todo el salón quedó en silencio...
Pedro, un niñito muy tímido, levantó sus manitas y dijo: “Mi madre dice que Dios es como el azúcar en mi leche que me hace todas las mañanas, yo no veo el azúcar que está dentro de la taza mezclada con la leche, mas si no la tuviera no tendría sabor... Dios
existe, El está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos, pero si él se fuera nuestra vida quedaría sin sabor”.
La profesora sonrió y dijo: “Muy bien Pedro, yo les enseñé muchas cosas a ustedes, mas hoy tú me enseñaste algo más profundo que todo lo que yo ya sabía. ¡Ahora sé que Dios es nuestra azúcar y que está todos los días endulzando nuestra vida!”
Le dio un beso y salió sorprendida por la respuesta de aquel niño.
Diario El Carabobeño / Revista Paréntesis/ppmt2009.-
Primer regalo... Otra nueva oportunidad 

Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net