Primera acción: Evalúa tu actual actitud…
Para mejorar tu actitud, necesitas evaluar dónde te encuentras. Esto puede llevar algo de tiempo, y dependiendo de qué tan consciente estás de ti mismo, podría incluso ser difícil. La clave es tratar de verte objetivamente, separarte de tu actitud. Tu meta no es condenarte a ti mismo; es verte claramente para que puedas hacer cambios positivos en tu manera de pensar. A continuación recomiendo una manera…
Identifica sentimientos problemáticos contigo mismo. Muchas veces nuestros sentimientos desempeñan un papel activo mucho antes de que estemos conscientes de ellos intelectualmente. Así que comencemos con los sentimientos. ¿Cuándo te sientes peor contigo mismo? Escribe tus respuestas.
Identifica sentimientos problemáticos para con los demás.
Los asuntos de actitud a menudo se relacionan con otras personas. ¿Qué es lo que te da más problemas cuando tratas a los demás? Una vez más, escribe tus respuestas.
Identifica pensamientos problemáticos.
Nosotros somos la suma de nuestros pensamientos, y no podemos comportarnos ni un minuto de manera inconsecuente con nuestra manera de pensar. Así que la pregunta que debes contestar es ésta: ¿Qué pensamientos negativos controlan de manera consistente tu mente?
Escribe tus respuestas.
Si simplemente lees estas preguntas sin realmente tomar el tiempo para pensar con detenimiento y escribir tus respuestas, entonces quiero animarte a que lo hagas ahora mismo.
¿Por qué?
Porque no podrás mejorar tu actitud a menos que sepas lo que en este momento la está impactando negativamente. Cuando los leñadores profesionales están lanzando troncos al río y descubren un atolladero, se trepan a un árbol grande y alto cerca del río para poder ver el problema y encontrar la causa. Lo que buscan es el tronco clave que está creando el problema. Una vez que lo sacan, el río se encarga del resto.
Una persona inexperta podría pasarse horas, días, hasta semanas moviendo troncos sin obtener resultado. Tu actitud podría ser algo similar. No tienes necesariamente que cambiar todas tus ideas, sólo aquellas que están impidiendo que la actitud positiva fluya en ti.
Segunda acción: Desarrolla el deseo de cambiar…
El deseo de cambiar es la clave para el crecimiento en todas las áreas de la vida. Irónicamente, la mayoría de la gente desea mejorar, pero resisten el cambio al mismo tiempo. El problema es que no se puede lograr lo uno sin lo otro. El cambio es posible, pero sólo si verdaderamente lo quieres. Como observó Freed Smith "Eres de la manera que eres porque así es como quieres ser. Si realmente quisieras ser diferente, estarías en el proceso de cambio ahora mismo".
Si quieres cambiar de actitud, puedes, entonces, formularte una pregunta cuestionadora: ¿Vas a continuar esforzándote y tratando de mejorar, o esto es lo mejor que puedes hacer?
Tercera acción: Cambia tu actitud cambiando tus pensamientos…
Norman Vincent Peale, escritor prestigioso internacional, escribió que una vez pasó por un establecimiento donde hacían tatuajes en una calle de Hong Kong. En la ventana habían dibujos de cientos de selecciones de tatuajes que ofrecía el artista que trabajaba allí. Uno de ellos realmente lo impactó. Decía: "Nacido para perder".
Peale estaba aterrado de que alguien en verdad pudiera pedir que se lo escribieran permanentemente en su piel. Él entró a la tienda y le preguntó al artista chino: "¿Hay alguien que de veras tenga esa frase terrible tatuada en su cuerpo?".
"Sí, a veces", contestó el artista.
"Pero, realmente no puedo creer que alguien en su sano juicio vaya a hacer eso".
El artista dio unos golpecitos en su frente, y en su inglés un tanto mal pronunciado dijo: "Antes de tatuar en el cuerpo, tatuar en la mente".
La mente humana tiene un tremendo poder en nuestras vidas. Lo que capta y mantiene nuestra atención determina nuestras acciones. Por esa razón, el lugar donde nos encontramos hoy en día es el resultado de los pensamientos dominantes que están en nuestras mentes. Así también, la manera en que pensamos determina nuestras actitudes. Pero como ya lo he dicho, la buena noticia es que tú y yo podemos cambiar eso. Tú puedes controlar tus pensamientos, y debido a eso, tú puedes controlar tu actitud.
Hagamos un experimento que te mostrará lo que quiero decir. Primero, toma unos minutos para pensar en el lugar donde vives. No hay problema. Decidiste pensar en eso, y lo hiciste.
Muy bien, ahora quiero que pienses en otra cosa. Imagina por un momento que el lugar donde vives se ha consumido por un incendio, y que todo se ha perdido. ¿Qué clase de respuesta emocional tuviste? Quizás te pusiste triste porque se habrían perdido muchas cosas irreparables. Quizás te pusiste contento porque tu situación actual es terrible y un nuevo comienzo te haría bien. Lo que quiero decir es que tus pensamientos incitan tus emociones. Eso es algo clave, y aquí está la razón:
Premisa principal: Podemos controlar nuestros pensamientos.
Premisa secundaria: Nuestros sentimientos vienen de nuestros pensamientos.
Por lo tanto: Podemos controlar nuestros sentimientos cambiando la manera en que pensamos.
¿Por qué es importante eso? Porque tu actitud es tu enfoque emocional hacia la vida. Es el marco a través del cual ves eventos, otra gente, incluso a ti mismo. Por eso es que creo en el dicho: "Tú no eres lo que piensas que eres, pero lo que piensas… eso eres".
Algunas recomendaciones de John Maxwell
Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net
ppmt2010.-



El temor puede ser una fuerza muy destructiva en la vida de una persona. La raíz de la palabra temor tiene que ver con ataque súbito, emboscada o trampa. Eso es lo que el temor hace en nosotros: Nos ataca y nos hace cautivos. Como Víctor Frankl, psiquiatra y sobreviviente al campo de concentración nazi, observó: “El temor hace que se vuelva realidad lo que uno teme”. El poder destructivo del temor, si no se le pone cuidado, puede ser devastador. A continuación están sólo algunas de las cosas negativas que el temor puede causar en la vida de una persona.
Primer regalo... Otra nueva oportunidad 