LA VISTA COMO sentido que nos permite aprehender el mundo y relacionarnos de múltiples formas con nuestro entorno es un recurso más que valioso.
Todas las actividades que realizamos a diario, las habilidades que adquirimos y de alguna manera, buena parte de nuestro crecimiento en el mundo dependen de nuestros ojos. Desde el punto de vista fisiológico y de acuerdo a múltiples estudios, el 85% de nuestro desarrollo cerebral está relacionado con el sentido de la visión.
Por estas y muchas otras razones, las patologías que afectan la visión son consideradas como de las más temidas pues amenazan con aislar al individuo de su entorno.
Encabezando la nada prestigiosa lista de enfermedades radicales en oftalmología, se encuentra el glaucoma, la primera causa de ceguera irreversible en el mundo.
Según información dada por el oftalmólogo, Luis Silva, presidente del Grupo Venezolano de Glaucoma de la Sociedad Venezolana de Oftalmología y miembro del Centro Integral de Glaucoma, Cornea y Oftalmología en el Centro Policlínico Valencia "La Viña", el glaucoma ocupa entre 12 y 15% como causa de ceguera mundial. “Hasta hace algunos años, los médicos podíamos definir el glaucoma como toda hipertensión ocular que causará lesiones en el nervio óptico generando daños en el campo visual del paciente. La presión intraocular normal va de 14 a 20 milímetros de mercurio (14-20 mmHg), y si la misma era superior a 22 mmHg se consideraba que el paciente era sospechoso cuando se realizaba la evaluación del nervio óptico y del campo visual. Si el diagnóstico era positivo, se elegía entre tratamiento médico o quirúrgico. Hoy en día se siguen los mismos pasos, pero la situación es diferente, pues el glaucoma tiene muchas formas de presentarse. Hoy sabemos, por ejemplo, que pueden existir alteraciones en el nervio óptico y en el campo visual sin hipertensión ocular. Este es el glaucoma de presión baja el cual representa un porcentaje menor”.
El especialista en glaucoma explica que el nervio óptico está compuesto por más de un millón de fibras nerviosas, que conectan la retina al cerebro. La retina es el tejido sensible a la luz, situado en el fondo del ojo. Es necesario tener un nervio óptico saludable para tener buena visión. Si el nervio óptico se ve afectado por factores como una alta presión entonces podría desencadenarse una patología.
En los casos de glaucoma, el campo visual se va reduciendo poco a poco hasta que la visión se hace totalmente tubular, llegando a ver 10 o 5 grados centrales.
Al principio, el glaucoma de ángulo abierto -el más común- no tiene síntomas. No causa dolor y la visión se mantiene normal. Sin embargo, si el glaucoma no es atendido, las personas empiezan a notar que ya no ven como antes. Sin tratamiento, las personas con glaucoma pierden lentamente su visión lateral o periférica. Es como si estuvieran viendo a través de un túnel y con el tiempo, la visión central (hacia al frente) también puede disminuir hasta que se pierde por completo. El glaucoma aparece en un ojo o en los dos.
Debido a que en una inmensa mayoría de los casos esta enfermedad no presenta molestias ni dolor, el chequeo regular es la garantía de un buen diagnóstico.
Una persona podría seguir teniendo una visión perfecta, pero su campo visual podría estar reducido y la personas no lo notaría.
En primera instancia, y luego de diagnosticar el tipo de glaucoma que tiene el paciente, puede someterse a tratamiento con medicamentos, manteniendo así controlada la presión del ojo; y si el caso lo requiere, se pasa directamente a la cirugía para modificar el factor del deterioro ocular.
¿Cuáles son algunos de los otros tipos de glaucoma? El de ángulo abierto es el tipo más común de glaucoma.
Silva detalla que en la parte delantera del ojo existe un espacio llamado cámara anterior. Un líquido claro entra y sale continuamente de este espacio, alimentando los tejidos a su alrededor. El líquido sale a través del ángulo abierto donde se unen la córnea y el iris. Cuando el líquido llega al ángulo fluye a través de una red o malla esponjosa y sale del ojo.
A veces, cuando el líquido llega al ángulo, pasa muy lentamente a través de esta malla esponjosa. Al acumularse, la presión dentro del ojo aumenta hasta llegar a un nivel en que puede dañar al nervio óptico, causando un glaucoma de ángulo abierto y pérdida de visión.
También se presenta el glaucoma de baja tensión o de tensión normal. Existe un daño en el nervio óptico y en la visión lateral en personas que tienen una presión normal del ojo. Si se reduce con medicamentos la presión del ojo por lo menos en un 30 por ciento, se puede detener la enfermedad en algunas personas. En otras personas, el glaucoma puede empeorar a pesar de tener la presión baja.
“Es importante determinar su historia médica completa para identificar otros factores potenciales de riesgo que contribuyen al glaucoma de tensión baja, como la baja presión sanguínea", detalla Silva.
En los casos del glaucoma de ángulo cerrado, el líquido en la parte delantera del ojo no puede llegar al ángulo para salir del ojo, ya que parte del iris bloquea el ángulo. Las personas con este tipo de glaucoma tienen un aumento repentino en la presión del ojo. Los síntomas incluyen dolor severo y náuseas, enrojecimiento del ojo y visión borrosa.
Esta es una emergencia médica. Sin tratamiento médico para mejorar el flujo del líquido se puede perder la vista en ese ojo en uno o dos días. Generalmente, con un tratamiento rápido de cirugía láser y medicamentos se puede despejar el bloqueo y proteger la visión.
-Es importante hablar del glaucoma congénito pues puede ocurrir que algunos niños nazcan con un defecto en el ángulo del ojo que demora el drenaje normal del líquido del ojo. Estos niños generalmente tienen síntomas como ojos opacos, sensibilidad a la luz y lagrimeo excesivo. Se nota un color azulado en los ojos, fácil detectar.
El tratamiento que se recomienda es la cirugía convencional porque los medicamentos pueden tener efectos desconocidos en los bebés. Si se realiza la cirugía a tiempo, estos niños tienen altas probabilidades de tener buena visión.
Los glaucomas secundarios son el resultado de complicaciones de otros problemas médicos. Estos tipos de glaucoma a veces son asociados con la cirugía de los ojos, las cataratas avanzadas, ciertos tipos de tumores del ojo o la inflamación del ojo (uveítis).
TRATAMIENTO
El tratamiento inmediato en la primera etapa del Glaucoma de ángulo abierto puede demorar el progreso de la enfermedad.
El protocolo médico indica medicamentos, cirugía láser (trabeculoplastia), cirugía convencional o una combinación de cualquiera de estos métodos.
Comúnmente los medicamentos, sea en forma de gotas para los ojos o de pastillas, se usan primero para tratar el Glaucoma ya que algunos de estos fármacos hacen que el ojo produzca menos líquido. Otros medicamentos ayudan a drenar el líquido del ojo bajando así la presión del ojo.
Marielis Arteaga/SUPLEMENTO MÉDICO