Un asunto de salud pública
Una gran cantidad de adolescentes acude a los centros hospitalarios para ser atendidas cuando pasan el primer trimestre de embarazo
Venezuela es el primer país en Suramérica que registra 98 de cada mil embarazos en adolescentes de 10 a 18 años, quienes además son pertenecientes a estratos sociales bajos El embarazo en adolescentes representa un problema de salud, siendo la causa de fondo la falta de valores y las condiciones familiares en que se desenvuelven los individuos
Virgely Chirinos
Fotos: Kevys Aponte
En una sociedad creciente donde día a día el ser humano evoluciona y la crisis económica hace estragos en las bases de las familias, jovencitas que por una serie de situaciones enfrentan el mundo de una forma liberal, se han integrado a la gran cifra de madres, que sin tener conciencia de las consecuencias de sus actos y sin preparación alguna tendrán que emprender una nueva faceta sin haber alcanzado la madurez.
Hay quienes dicen que el embarazo en adolescentes es un problema de valores que no han sido inculcados por la familia, de costumbres, de recursos económicos, inmadurez, modas, etc., pero desde el punto de vista médico es una situación generada por la falta de educación sanitaria, que tiene mayor incidencia en los estratos sociales bajos.
Son alarmantes las cifras de niñas y jóvenes que apenas han alcanzado el desarrollo y acuden a centros de salud para llevar el control de sus embarazos, que en una gran mayoría de casos comienza en el segundo trimestre de gestación.
Aunque en la actualidad la industria comunicacional lanza información para que la población adquiera productos que sustentan su producción, promocionan los métodos anticonceptivos, muestran campañas de prevención para el embarazo, los programas educativos en las escuelas e instituto difunden la educación sexual, y adentran a los niños y jóvenes en la importancia de este tema que es una necesidad para el ser humano, los individuos se aventuran a una experiencia placentera sin considerar las posibles situaciones que tendrán que enfrentar luego de los actos sexuales que emprenden.
Sin pensar en las consecuencias de tener sexo sin protección o de mantener este tipo de relaciones con la finalidad de despegarse del hogar, que en este caso ha sido represivo por parte de los jefes de familia, o de ser una especie de heroína frente a sus compañeros (as) de grupo; son los factores mas frecuentes para que a cortas edades las jóvenes, sin decidirlo o tomando la decisión salgan embarazadas.
Mientras más niñas se convierten en madres y sufren las consecuencias de no tener un organismo totalmente desarrollado para soportar el crecimiento de un bebé dentro de sus vientres, y algunos casos registran desenlaces fatales, la cifra sigue aumentando, encabezando estas listas las mujeres de 15 años en adelante.
Aunque es escalofriante ver jovencitas de 12 años embarazadas, esta realidad se presenta con mucha frecuencia, e incluso estas niñas son acompañadas por sus madres creyendo que presentan una enfermedad y cuando son revisadas por los médicos descubren que la realidad es otra.
Jóvenes porteñas
En una entrevista concedida por el subdirector médico del Hospital Doctor Molina Sierra, adscrito al Instituto Venezolano de Seguros Sociales, Luis Viña, quien además es gineco-obstetra del centro asistencial, señaló que en el primer semestre del año en curso ingresaron al área de maternidad una cantidad de 12 niñas de 10 a 14 años; y 279 de edades comprendidas entre 15 y 21 años de edad.
La Organización Mundial de la Salud ha catalogado dentro del embarazo adolescentes a los casos de edades extremadamente bajas para concebir, desde que se desarrollan hasta los 14 años como embarazo precoz; de 15 a 16 intermedios y de 17 a 21 tardíos.
Según los relatos del doctor consultado, en el centro de salud donde labora la mayoría de los casos que se presentan son de muchachas pertenecientes a familias de bajos recursos con hogares donde hay ausencia de padre o madre, y en un porcentaje bastante alto persisten los vicios y la carencia de valores como el amor y el respeto.
Jovencitas que cursan estudios en escuelas y liceos llegan a este nosocomio a las muchas semanas de haber fecundado y en pleno desarrollo del feto para ser controladas, aun cuando representa un riesgo que el niño que se está desarrollando no halla recibido los medicamentos requeridos para una formación sana.
Uno de los grandes riesgos que corren en estos embarazos precoces son las complicaciones médicas que se presentan en estos organismos no aptos para desarrollar a una criatura; y allí está el problema que se les presenta a los médicos que atienden estos casos.
El problema de salud no radica en la carencia de valores ni en el desconocimiento de los métodos que frenan la concepción, realmente está en la pérdida de vidas humanas que se registran por este tipo de casos. Pero sabiendo que vienen de familias de pocos recursos, se asume que la formación y crecimiento de estos niños será precario.
Diario La Costa/ppmt2009.-

